2021-06-16

295.- La sumisión a Dios


Autor: Bernat

Si repasamos la historia de las religiones podemos observar un hecho común en todos los creyentes que llama la atención. Me refiero al hecho de que el humano que cree en espíritus o en dioses se siente inferior a todos ellos, traduciendo dicha inferioridad en una sumisión autoimpuesta. ¿Pero, por qué la creencia en seres superiores tiene que implicar necesariamente una postura que rebaja la dignidad humana? La razón la hallamos en el miedo y en la ignorancia inherente en el hombre antiguo y, también en parte, posiblemente, en el instinto de conservación.

Desde tiempos ancestrales, la aparición de líderes -como reguladores de la disciplina en la tribu- iba acompañada de esa misma sumisión. No obstante, el acatamiento a la autoridad venía dada por la necesidad de la sociedad de organizarse alrededor de un director de la misma en evitación de un caos. Poco a poco, los líderes tuvieron que hacerse con un brazo ejecutor: los ejércitos, la policía o los guardaespaldas, quienes llevaban a cabo la voluntad de la autoridad de turno ejecutando ciegamente los castigos a los que era sometido el pueblo en caso de desobediencia. Con el paso del tiempo, la necesidad de obedecer –por parte del brazo ejecutor- sobrepasó los límites de lo racional pasando a ser una máquina ciega e inexorable que satisfacía los caprichos de las autoridades independientemente de la pertinencia de las órdenes, con lo que el pueblo pasó a ser sometido por la fuerza y no tanto por una necesidad de disciplina.

En el proceso de antropomorfización, el hombre primitivo atribuyó a los dioses las mismas características de los hombres poderosos convertidos en sus líderes, de tal manera que si en las relaciones de poder entre humanos el inferior se sometía al más poderoso por miedo a las represalias, así, también, lo entendía en su relación con los poderes del cielo. El hombre se sometía por miedo –no fuera cosa que les partiera un rayo- y la sumisión se convirtió en un mecanismo psicológico que aplacaba las iras de los poderes celestes. Dicho mecanismo –interiorizado durante milenios- quedaría arraigado en lo más profundo del hombre antiguo pasando a ser –en palabras de Richard Dawkins- un verdadero "meme".

Esa sumisión, si bien en un principio obedecía al miedo a las consecuencias que podía acarrear la desobediencia, se transformó en un abandono de la propia dignidad del súbdito, quien –independientemente de la necesidad de obedecer- veía en el líder a un ser superior ontológicamente hablando. El césar, el emperador, el rey eran "seres especiales", de categoría superior, que merecían alabanzas y honores; pero, si se preguntaba por qué, dichas autoridades, eran merecedores de tales tributos honoríficos, no se podía responder más que con la consiguiente petición de principio: "porque son superiores". De ese modo, el hombre antiguo hizo valer su condición de paria asumiéndola como connatural; mientras que revestía a la autoridad de un halo místico e inefable a quien había que obedecer por el simple hecho de ser superior. Hoy, resumiríamos dicha actitud en un lacónico "sí, bwana".

Entretanto, siempre había algún díscolo que no aceptaba el "rendez vous" como moneda de uso común, pero desde el poder absoluto no le ofrecían otra alternativa hasta que, en los tiempos modernos, cuando el hombre empezó a recuperar la dignidad perdida por sus antepasados, la sociedad puso en su sitio a reyes, emperadores y –¡cómo no!- a los dioses. Las autoridades fueron sometidas a la voluntad del pueblo perdiendo los abusivos privilegios obtenidos antaño por la fuerza. Pero, a pesar de todo, hay una gran parte de la masa que ha sido incapaz de entender que no hay ninguna justificación para la sumisión a los dioses, ni menos para humillarse ante ellos entregándoles su dignidad. El ser humano es poseedor de las suficientes características que le hacen merecedor de la condición de individuo autónomo e independiente como requisito indispensable para la plena realización física y emocional en el marco de las relaciones sociales y a lo largo del aprendizaje que le es necesario para conseguir su plena madurez. Dicha plenitud no puede darse en una sociedad en la que los principios de libertad y autonomía –encabezadas por la libertad de conciencia- son conculcados por los poderes caprichosos tanto de autoridades humanas como divinas. Entender el verdadero significado de esa autonomía es la clave para hacer valer una dignidad ineluctable que la blinda contra los poderes quiméricos surgidos de la imaginación humana.

Ningún sometimiento queda justificado salvo por la necesidad de organización y disciplina que la propia sociedad demanda ante su frágil estructura social y psicológica como ente imperfecto que es. La autoridad que representa a la sociedad moderna es tan sólo un miembro más de ella, a quien se le ha recortado el poder en virtud de los atropellos cometidos por las autoridades antecesoras. Ni la cantidad de poder físico ni ninguna característica intelectual o psicológica permiten a ningún ser someter a otros presuntamente inferiores, ya que tal inferioridad vendría dada –no por una ontología real- sino por una consideración subjetiva por parte de quien ostenta dicho poder convirtiéndola en objetiva sólo a través de la fuerza bruta como único criterio de selección a la hora de definir quién es "inferior" o "superior". Efectivamente, el abuso de poder ha sido -y todavía sigue siendo- el único motivo en el que se basa la superioridad. Si los dioses no tuvieran poderes divinos, y si las autoridades humanas no hubieran dispuesto de un brazo ejecutor que amenazaba a los súbditos de forma permanente como espada de Damocles, ni los dioses ni los emperadores habrían sido puestos sobre un pedestal. No existe, pues, ninguna realidad ontológica que permita considerar a alguien superior tal que justifique la entrega de la dignidad humana por parte del hombre por muy inferior que éste sea. La superioridad, respecto de la inferioridad, es un sistema de medición o comparación de ciertas características -tanto físicas como psicológicas- que nos sirven en un determinado momento para discernir la cantidad de las mismas sin entrar en valoraciones indignas.

La dignidad humana está por encima de cualquier dios.



2021-06-05

294.- ¿En qué dios crees?


Autor: Riskov

Con cierta frecuencia visitan este blog algunas personas opuestas al ateísmo y en defensa de la existencia de dios, con mucha más atención a lo primero que a lo segundo. Bien, se oponen a los argumentos ateos pero, ¿en qué dios creen? Y no pocas veces nos quedamos sin respuesta o bien con una ambigua.

Es de suponer que quien se opone al ateísmo es para defender un postulado religioso concreto. El creyente debe tener una idea específica de su objeto de creencia. ¿Qué características tiene el dios cuya existencia defiende? ¿Es el postulado en alguna doctrina religiosa? ¿Interviene en este mundo? ¿Nos escucha? ¿Se ha puesto en contacto con el ser humano? ¿Ha inspirado algún libro sagrado?

Entre los creyentes de religiones tradicionales no se presenta esta cuestión pero sí con las nuevas olas de espiritualidad personal. El individualismo ha pegado fuerte en la nueva religiosidad.

2021-05-23

293.- El Nuevo Ateísmo


Autor: Riskov

El nuevo ateísmo es la denominación con la que se bautizó (nunca peor dicho, valga la broma) al movimiento protagonizado por Richard Dawkins, Daniel Dennet, Sam Harris y Christopher Hitchens, también llamados los cuatro jinetes del no-apocalipsis.

Los cuatro autores citados, al principio de manera individual y sin organizarse entre ellos, salieron a la luz pública a divulgar el ateísmo, cada uno con su estilo y sus ideas particulares. Un científico, dos filósofos (uno de ellos también neurocientífico) y un periodista que decidieron de forma separada hablar públicamente de su ateísmo, justificarlo e, incluso, debatir con creyentes y que, posteriormente, hace unos quince años, se hicieron conjuntamente famosos.

Realmente no se debe entender como un nuevo ateísmo en el sentido de ser un nuevo concepto de ser ateo, pero es cierto que su divulgación subía un peldaño sobre lo ya conocido por tres factores principalmente: su actividad pública en defensa del ateísmo, sus publicaciones sobre el tema y sus denuncias a las religiones como perniciosas contra la razón, sin posibilidad de compatibilizar la religión con una sociedad ilustrada.

2021-05-16

292.- Pseudo-Razonamiento


Autor: Riskov

Debates y más debates pero nunca se llega a ningún punto de acuerdo si una de las partes insiste en defender una posición previamente determinada. ¿Es posible razonar en estas condiciones? Veamos.

Un intercambio racional requiere respetar varios puntos:
  • Partir de premisas ciertas, comprobadas. De lo contrario, hay que señalarlas como provisionales y discutibles.
  • Llegar a conclusiones lógicas derivadas de las premisas, sin falacias.
  • Escuchar los argumentos contrarios y analizarlos de manera lógica.
  • Estar dispuesto a aceptar los argumentos contrarios si están correctamente construidos.
  • Concretar los puntos de acuerdo y matizar las posiciones iniciales.

¿Esto ocurre en los debates de carácter religioso? Evidentemente no. ¿Y qué es lo que falla? Falla en cuanto se adopta como premisa la conclusión deseada. Posteriormente, se intenta justificar esta conclusión, proceso denominado racionalización. Esto se utiliza para defender una creencia o una doctrina, por medio de pretextos racionalizados, imposibilitando la construcción de inferencias racionales.

De la misma manera que la pseudo-ciencia parte de la conclusión deseada, para justificarla mediante estilo científico con el objetivo de aparentar ser un silogismo válido, el pseudo-razonamiento es una defensa de la conclusión deseada con apariencia de validez lógica. Para conseguir su fin la pseudo-ciencia es selectiva con las evidencias, rechaza las que no interesan a su conclusión, aceptando las que sí están a su favor aunque sean de validez cuestionable. El pseudo-razonamiento emplea la misma estrategia; no en vano este sirve para defender la pseudo-ciencia, cualquier religión, superstición o ideario político.

2021-05-05

291.- Me piden un absurdo


Autor: Riskov

¿Cuántas veces hemos tenido que escuchar la sentencia: "¡Demuéstrame que Dios no existe!"? Un absurdo que sirve para encharcar el debate. Vamos a intentar tratar este tema con cierta profundidad y separar lo lógico de lo ilógico. Para ello debemos establecer una primera distinción ante la cuestión ¿Y qué dios debo analizar? Esta distinción será entre el deísmo (un dios que después de crear no se volvió a comunicar con su creación) y el teísmo (un dios personal, el tradicional de las religiones).

El deísmo es minoritario y, normalmente, menos agresivo. Aquí la cuestión es poco relevante. El dios creador desconocido que no observa ni escucha, que no nos espera al final de la vida, no genera grandes debates ni pasiones. Solamente habría intervenido en el momento inicial y después es equivalente a que no existiera. Por ello, el deísta apenas se diferencia en su práctica diaria con un agnóstico o un ateo. Esta hipótesis es infalsable, indemostrable en uno u otro sentido, razón por la cual es muestra de ignorancia o bien de provocación pedir una demostración de su inexistencia.

2021-04-27

290.- El origen del castigo


Autor: Bernat

Directa o indirectamente, las interminables discusiones sobre la existencia del libre albedrío afectan al derecho penal y a la filosofía del derecho como bases de todos lo sistemas jurídicos actuales al menos en los estados democráticos.

Aquí mismo, en ese foro, hay detractores del libre albedrío y, por tanto, defensores de los sistemas judiciales como único mecanismo de defensa de la sociedad ante los actos antijurídicos. No obstante, siempre he defendido la idea de que del libre albedrío no surge ni la responsabilidad ni la culpabilidad, sino que tanto una como otra son constructos culturales heredados por vía consuetudinaria y no como una inferencia lógica de la existencia del libre albedrío. Y, por esa misma razón, he dejado de indagar sobre si el determinismo es cierto o no.

Ser libre o no, no tiene importancia para la acusación de "culpable" de un delincuente ni de ninguna persona. Es más, ni siquiera hay diferencia entre la libertad de quien considera que existe el libre albedrío y de quien lo niega, esto es, que aún no existiendo el libre albedrío somos libres de hacer lo que nos plazca, otra cosa es que dichas acciones que llevamos a cabo estén determinadas de antemano, lo que no impide el poder satisfacer nuestros deseos. Dicho de otra manera: hacer lo que nos place, aunque dichos deseos estén determinados, es, al fin y al cabo, la finalidad del hombre. La felicidad es posible aún siendo un robot orgánico.

Pero no voy a tratar una vez más el tema de la libertad humana, sino lo que se desprende de ella, como es la culpabilidad.

2021-04-12

289.- La vida no puede tener sentido aunque Dios exista


Autor: Bernat

Defino "tener sentido" como el fin con que ha sido creado, fabricado o hecha una cosa o acción; el por qué se ha hecho tal cosa. A partir de dicha definición, nada puede tener sentido por sí mismo, sino que el sentido lo da siempre el creador, el fabricante o el hacedor.

Quiero dejar bien claro que cuando se habla de si la vida tiene sentido, excluyo el significado vulgar que mucha gente le da al interpretarlo como que cada uno "puede dar sentido a su vida". El verdadero sentido de la vida es el teleológico, esto es, el para qué hemos sido creados o para qué hemos venido al mundo. La respuesta no puede ser "para aprender", "para evolucionar" o "para ser felices" puesto que el hombre no tenía necesidades antes de existir. Crear a un ser con necesidades para, luego, satisfacerlas, es un sinsentido.

Se deduce, entonces, que lo creado, lo fabricado o construido sólo y exclusivamente puede ser un medio para un fin, y no un fin en sí mismo.

Con ese razonamiento pretendo matar dos pájaros de un tiro. Por un lado, ridiculizar todas aquellas aseveraciones procedentes de orientalismos, maguferías y esoterismos en general, cuando se habla de que "estamos aquí para aprender, para evolucionar, o con una meta determinada".

2021-04-04

288.- Magisterios No Superpuestos


Autor: Riskov

Los creyentes que no quieren adoptar una posición anticientífica tienen una disonancia cognitiva incómoda entre los postulados de su religión y el conocimiento científico adquirido hasta la fecha. Si desean mantener las creencias religiosas tradicionales al mismo tiempo que mantienen el progreso científico en temas como la evolución, la imperfecta biología de todos los seres vivos, el inmenso universo hostil y poco ordenado, con su cronología, etc, tendrán que justificarse a sí mismos cómo compatibilizar postulados contradictorios.

Para su auxilio llegó Stephen Jay Gould, científico agnóstico que, en su libro de 1999 "Ciencia versus religión, un falso conflicto", presentó una solución al conflicto entre ciencia y religión. ¿Y cómo lo hizo? Veamos.

Gould define el término «magisterio» como «un dominio en el que una forma de enseñanza mantiene las herramientas adecuadas para elaborar un discurso significativo y llegar a una solución». El principio de magisterios no superpuestos (Non overlapping magisteria en el original) establece, por lo tanto, que el magisterio de la ciencia cubre «la esfera de lo empírico: de qué está formado el Universo (hecho) y por qué funciona de determinada manera (teoría). El magisterio de la religión se extiende sobre preguntas acerca del sentido último y asuntos morales. Estos dos magisterios no se superponen, ni abarcan todo lo que puede conocerse».

2021-03-22

287.- Un ser perfecto, todopoderoso, justo, omnisciente y omnibenevolente


Autor: Riskov

El cristianismo predica una deidad absoluta, con características supremas, lo máximo imaginable:
  • Es perfecto.
  • Es eterno.
  • Es infinito.
  • Es todopoderoso.
  • Presenta la suprema justicia.
  • Es omnisciente.
  • Es omnibenevolente.

Es lógico deducir que una religión pretenda que su deidad sea suprema, insuperable, hasta llegar incluso a lo irracional. Vamos a analizar esto.

Es todopoderoso, cualidad por la que puede actuar de manera ilimitada. Sin embargo, es omnibenevolente, por lo que solo puede actuar bien. ¿Puede hacer algo negativo, malo? ¡No, es Dios! ¡Es perfecto, todo lo que hace es bueno! O bien es todopoderoso y entramos en un dilema sobre si puede hacer el mal manteniendo la virtud de la perfección o bien es mediopoderoso y solo puede hacer el bien. Incluso podemos profundizar más: si solo puede hacer lo correcto su capacidad de acción es muy limitada, incluso nula; solo podría tomar la mejor decisión, la cual estaría determinada.

Encarna la suprema justicia, cualidad por la que premia o castiga en exacta correspondencia a las acciones realizadas (y sus intenciones, supongo). Sin embargo, es omnibenevolente, por lo que solo premia. Es inimaginable que pueda castigar mostrando virtud de omnibenevolencia. ¿Pero si todo es benevolencia, como puede ser perfectamente justo? Además, no es menester recordar cada uno de los muchos pasajes bíblicos donde Jehová ordena castigar, incluso con genocidios.

2021-03-06

286.- Dios, el libre albedrío y la imperfección


Autor: Bernat

Cuando se le pregunta a un cristiano, sobre todo católico, por qué Dios no creó al hombre perfecto, se contesta que, si Dios hubiera hecho eso, el hombre sería también Dios, y no puede haber más que un sólo Dios. Según esa contestación, está claro que Dios hizo al hombre imperfecto, por lo que cabe esperar comportamientos imperfectos del hombre.

¿Por qué, entonces, Dios exige el cumplimiento perfecto de las leyes divinas bajo amenaza de castigos eternos? ¿Cómo, Dios, exige perfección a lo imperfecto? La solución está en el libre albedrío. Dicha capacidad, según la teología, permite al hombre elegir libremente entre el bien y el mal, por lo que es responsable y culpable de sus actos. O sea que, por un lado, tenemos a un ser imperfecto, pero, por otro, tenemos una capacidad que le hace responsable de elegir de forma errónea como es elegir el mal. De ello, se deduce que el libre albedrío es una capacidad imperfecta al permitir cometer el error de poder elegir el mal. Pero se objetará que esa elección es libre por lo que es culpable del acto que cometa, y así entramos en un bucle sin fin.

2021-02-23

285.- Por qué la filosofía oriental no es filosofía


Autor: Bernat

La palabra filosofía apareció en occidente entre el mundo griego hace dos mil quinientos años, significando etimológicamente "amor a la sabiduría" y, por extensión, amor a la verdad.

En occidente, se convirtió en una materia de estudio que empezó abarcando tanto el nivel científico, teológico como filosófico en general. Cuando estudiamos su historia, pasamos de los presocráticos, hasta los tan conocidos Aristóteles y Platón, sobre todo, para más tarde adentrarnos en la teología de la mano de la escolástica. Curiosamente, a partir de las creencias religiosas, salió la auténtica filosofía como crítica a todo aquello que se creyera sin fundamento racional.

Los primeros disidentes de la teología surgieron de entre los mismos creyentes, aunque de forma disimulada, puesto que la Inquisición estaba siempre al acecho. Quizás, uno de los más prominentes pensadores que ocultaban su posible ateísmo, fue Baruch Spinoza, quien negaba el libre albedrío y formuló una idea de "Dios" que apuntaba más al ateísmo que al dios cristiano, de tal forma que podía esconder sus reales pensamientos. Le siguieron insignes pensadores, como Descartes, Leibniz, Kant, Hume, y otros que, más que pensadores, fueron grandes científicos pero que alternaban ciencia y filosofía, como fueron Copérnico, Tycho Brahe, Giordano Bruno, Galileo, Kepler, etc.

2021-02-07

284.- Desmontando la perfección de Dios


Autor: Bernat

Independientemente de lo que diga el DRAE, ese concepto expresa para muchos un estado ideal que es atribuido exclusivamente a Dios, a quien se le adjudican todas las virtudes que el hombre desearía para sí, pero en el grado máximo.

Dios es el desiderata humano por excelencia. El hombre, en su pequeñez, se imagina cómo sería un ser que tuviera todas aquellas propiedades que, elevadas a la máxima potencia, permitirían satisfacer todas las necesidades humanas. Así, la omnipotencia, la omnisciencia, la atemporalidad, la omnipresencia, etc, le permitirían saberlo todo, poderlo todo, ser inmortal... No obstante, hay que preguntar de qué sirve tener el poder infinito sin materia. En la vida real, hay un montón de necesidades que satisfacer puesto que la materia orgánica de la que estamos formados, a través de la evolución de las especies, ha desarrollado unos instintos como “motores” que nos impulsan a actuar. Es la zanahoria atada a un palo colgando delante de un burro. Por lo tanto, no podemos imaginar tener hambre o sed sin un cuerpo orgánico que necesita la energía de los alimentos para sobrevivir. Por la misma razón, ni el sexo ni el amor pueden imaginarse sin la materia orgánica como productos necesarios para la reproducción. La curiosidad, también necesaria para la evolución, tampoco se puede entender sin la existencia de un mundo material cuyo campo de investigación es infinito. Fuera de la materia, no tiene sentido indagar, analizar, experimentar, si no hay materia como objeto de estudio.

En consecuencia, la felicidad sólo puede tener sentido dentro del mundo material, puesto que la definimos como la satisfacción plena de todos nuestros deseos que, como hemos visto, sólo son posibles en un mundo material y como producto de la evolución de las especies.

De todo ello, podemos inferir que la perfección implica, o bien no tener necesidades, o bien tener todas las necesidades satisfechas. Si no se tienen necesidades, no se tienen deseos; si no se tienen deseos, no se pueden satisfacer, por lo que tampoco se puede ser feliz. Por lo tanto, para ser feliz, se necesita, previamente, tener el deseo de felicidad.

Si la perfección consiste en tener todas las necesidades satisfechas, eso implica un "antes" y un "después". Un "antes" en el que hay necesidades; y un "después" en el que ya están satisfechas. En consecuencia, el atributo de perfección entra en un bucle de contradicciones irresolubles al coexistir los dos contrarios simultáneamente, como es el tener deseos y la satisfacción de los mismos incurriendo en una paradoja como sería el hecho de que ser eternamente feliz consistiría en una constante aparición de deseos y sus correspondientes satisfacciones, alternándose la imperfección y la perfección de forma continuada "in aeternum"

La razón de ese galimatías es el hecho de que el hombre ha creado el concepto de "perfección" no en base a una posibilidad real de existencia de dicho concepto, sino en base a la máxima felicidad que el mismo hombre puede imaginar. Es, en realidad, un antropomorfismo aplicado a un ser ideal del que ni siquiera puede considerarse como utópico –puesto que no puede ser siquiera factible- sino como entelequia.

La felicidad, por tanto, sólo puede tener sentido en un mundo material. Y la perfección, como la atribución de las máximas cualidades que pueden llevar a la felicidad, no tiene sentido en un ser inmaterial.



2021-01-22

283.- Por qué el ateísmo no es una doctrina


Autor: Bernat

Ya sabemos que los creyentes consideran el ateísmo como una doctrina. Tal consideración obedece al hecho de que, ya que no pueden eliminar dicho concepto en las religiones, al menos lo aplican también al ateísmo con la intención de "rebajarlo" a una creencia. Pero, hay una diferencia enorme.

Adoctrinamiento religioso infantil
La diferencia entre adoctrinar a un niño en base a una religión o en base al ateísmo, es abismal. Para que un niño crea en Dios y en todas las irracionalidades de una religión, se le tiene que meter en la cabeza todas esas barbaridades acerca de seres espirituales que te vigilan, que te amenazan, a las que tienes que postrarte y adorar, y toda la demás parafernalia de ritos, liturgias, cultos, etc., que incluyen las religiones.

En cambio, para que un niño sea ateo, basta con que no se le hable nunca de dioses. Si a un niño no le hablas nunca de los parajúntelos nunca preguntará por ellos, puesto que no están presentes en la vida. Como mucho, cuando sea mayor, se podrá preguntar de dónde surge el universo o la vida, pero ahí estará tanto la ciencia como la filosofía que, aunque no tendrán respuestas definitivas, al menos le darán una orientación sobre los misterios sin necesidad de inventarse seres inmateriales creadores de la materia.

Por lo tanto, no hablar de dioses a los niños, no es adoctrinar, como tampoco sería adoctrinar en contra de la existencia de los parajúntelos si nunca se le habla de ellos. El adoctrinamiento religioso consiste en una acción: la de hablar de, o sobre, seres invisibles que no se hallan en la vida cotidiana; mientras que para que un niño sea ateo, no hay que hacer nada. No puede haber adoctrinamiento donde no hay una acción orientada a creer o a no creer.



2021-01-13

282.- No soy un robot


Autor: Riskov

Un concepto fundamental en las religiones es el libre albedrío. Se trata de la libre elección, poder elegir y tomar nuestras propias decisiones de forma no condicionada íntegramente.

La ciencia ha puesto en duda que poseamos este concepto planteando, por el contrario, el concepto de determinismo. Este, contrario e incompatible con el mito religioso, ha sido muy atacado por los defensores creyentes. Si no tenemos libre albedrío, ¿qué criaturas ha creado Dios? ¿Qué premio o castigo mereceremos?

2021-01-02

281.- ¿Marxista, Posmoderno? ¡No!, Ilustrado


Autor: Riskov

En entradas anteriores hemos visto que los ateos no constituyen un bloque intelectual monolítico, como tampoco siguen una doctrina determinada. Vimos que el ateísmo es la ausencia de la creencia en la existencia de las deidades, o el rechazo de la creencia de que cualquier deidad exista, o la postura que defiende que no existen las deidades. Esta es la diferenciación en relación a la conclusión obtenida. ¿Pero qué diferenciación podemos hacer considerando el punto de partida?

Un ateo puede partir de una posición intelectual racionalista, por ser seguidor del método científico, por el cual no cree mientras no le presenten pruebas consistentes. O también puede partir del materialismo dialéctico marxista o bien de la filosofía posmoderna. De acuerdo a su posicionamiento inicial (racionalista, marxista o posmoderno) llega al ateísmo por diferentes vías.

El ateísmo racionalista es bien conocido en este blog debido a que es el seguido por la mayoría de los participantes.