Autor:
Riskov
¿Por qué no crees en Dios?
Respuesta: No disponemos de pruebas a favor de esa proposición; si alguna vez las hubiera tendríamos que analizarlas y actuar en consecuencia.
Esta actitud, que ya la hemos presenciado antes, parece una buena disposición escéptica y lógica. Pero no solo para la religión, sino para tantas otras vertientes de la vida. ¿Por qué no la utilizamos en la política? Habitualmente la ideología colma el razonamiento, o la falta de este, para posicionarse. Es escasa la población que actúa con escepticismo racional.
Debemos fomentar el pensamiento crítico de acuerdo a los mejores datos disponibles. ¿Cuánta gente observa la realidad para comprobar qué recetas políticas funcionan? Y al contrario ¿Cuántos se cierran en su ideología y racionalizan lo ocurrido bajo su particular sesgo y de manera selectiva?
Hay opciones políticas con recetas que han demostrado ser ineficientes o, incluso peor, muy dañinas. ¿Cómo debe actuar un escéptico ante ellas? ¡Comprobar esa demostración! Gracias a la tecnología de telecomunicaciones disponemos de información suficiente desde nuestros dispositivos para analizar una medida aplicada en cualquier país y calibrar sus resultados.
La actitud política del escéptico debería ser el análisis flexible de la realidad y no la defensa férrea de una doctrina, por bonita que le parezca. Sin embargo, algunas personas denominadas escépticas muestran una disociación entre lo que defienden y la realidad de los resultados. Mayoritariamente hacia el lado izquierdo; una defensa de un mayor intervencionismo del estado con el objetivo de redistribuir riqueza e imponer valores progresistas, con un rechazo del individualismo personal. Sería paradójico que en este tema utilicen “fe” (aceptación sin pruebas).