2022-06-23

323.- La Industria de las Reliquias


Autor: Riskov

La Iglesia Católica y, en menor medida, la ortodoxa, utilizan reliquias con propiedades mágicas. Reliquia es todo objeto relacionado con Jesucristo; de ahí sus propiedades. Posteriormente se amplió el concepto para considerar las partes corporales provenientes de los santos.

La mayor propiedad que han mostrado las reliquias es su rentabilidad dentro de la comunidad cristiana. Tanto que se multiplicaron y se llegó a niveles absurdos, sobretodo en la Edad Media. Aún hoy, después de que la ICAR (Iglesia Católica Apostólica y Romana) intentara poner orden, la situación no parece muy normal. Veamos.

En el año 800 aparece una de las reliquias más valiosas de todas, el prepucio de Cristo. Es la única que proviene directamente de su cuerpo porque el resto “ascendió al Cielo”, aunque todavía hay un apasionado debate teológico sobre si el prepucio se quedó en el mundo terrenal o subió con él. Todavía en el siglo XVII el teólogo Leo Allatius escribe un ensayo en el que defiende que el Santo Prepucio ascendió con Cristo y acabó convirtiéndose en los anillos de Saturno.


Dedo pulgar de la mano derecha de Santa Catalina de Siena.


El Santo Prepucio aparece por primera vez como un regalo de Carlomagno (según el cual lo había recibido de un ángel) al Papa León III. Sin embargo, como el resto de reliquias, pronto empezaron a multiplicarse por toda Europa, hasta llegar a la cifra de 21 prepucios distintos. Muchas iglesias empezaron a competir por demostrar la autenticidad del suyo. Lo consiguieron los monjes del monasterio de Charroux, en Francia, que se presentaron en Roma con el supuesto prepucio, que según ellos debía ser el verdadero porque sangraba, y consiguieron que el Papa Clemente VII lo declarara como el auténtico prepucio de Jesucristo y garantizara indulgencias a todos los que peregrinaran para contemplarlo.

Otras reliquias peculiares son la leche de la Virgen o el cordón umbilical de la misma María; o bien una pluma del Espíritu Santo, que se conserva en Oviedo; las monedas por las que se vendió Judas, distribuidas en diversos lugares; o el suspiro de san José, que se custodiaba en Blois y hoy se guarda en el Vaticano.

Una de las pruebas que emplea el Vaticano para aceptar una reliquia es que obren un milagro. Habrá que preguntarse cuantas han superado esta prueba y cómo se han aceptado tales milagros.

Hay varias cabezas de san Juan Bautista: las dos más famosas son la de Saint-Jean-d’Angely y la de Constantinopla.

No es el único caso de multiplicación. San Andrés tiene 17 brazos repartidos como reliquias; san Felipe tiene 7 cabezas, o los más de 500 dientes de Santa Apolonia, patrona de los dentistas. Felipe II, gran coleccionador de reliquias, llegó a acumular 290 dientes de esta mártir a la que le arrancaron los dientes en su tortura. ¿No llegó a sospechar que no podía ser?

Asimismo, al menos treinta Santos Clavos eran venerados como reliquias en toda Europa a principios del siglo XX. (Wikipedia).

Juan Calvino, en su Tratado de las reliquias, publicado en el año 1543, dijo que: “Si quisiéramos recoger todo lo que se ha encontrado [de la cruz de Cristo], habría suficiente para cargar un gran barco. El Evangelio atestigua que la cruz podía ser portada por un hombre. Qué desfachatez llenar la Tierra de tal cantidad de fragmentos de madera que 300 hombres no podrían transportarlos”. Es lo mismo que ocurre con la sangre de Jesús, “exhibida en más de 100 lugares” en tiempos de Calvino, según dejó escrito el propio teólogo.

La proliferación de piezas de la Vera Cruz rivaliza en extravagancia con la de otras muchas reliquias falsas, como las más de 40 mortajas de Jesús y los múltiples cadáveres de María Magdalena”, escribió el investigador Joe Nickell, del Comité para la Investigación Escéptica, una organización estadounidense para el pensamiento crítico.

La ICAR no puede ni quiere terminar con el rentable negocio de las reliquias aunque bien saben que se trata de un absurdo irracional. De hecho, las iglesias protestantes no las consideran. De todas maneras, bien pensado, no es mayor absurdo que el resto de teología mítica: con una ambigua raíz histórica se desarrolla una doctrina supersticiosa que es inmune a los nuevos datos encontrados.

Las reliquias tienen un atractivo para la peregrinación de acuerdo a su importancia, y cumplen su función placebo para los que creen que tienen propiedades mágicas. Algunas tienen el nivel, incluso, de poner nombre y santidad a una ciudad, como la del apóstol Santiago que da nombre a Santiago de Compostela, sin haber estado nunca allí, a 5.600 km de distancia de Jerusalén.


Fragmento de la Sábana Santa, colores invertidos.


Sin duda, la reliquia más importante es la Sábana Santa (con mayúsculas porque es un nombre propio y sobradamente conocido). Se trata de una pintura del siglo XIV, fecha en la que se comienza a tener constancia real de su existencia, y con pruebas evidentes de que es una pintura, ya que:

- El estilo pictórico corresponde al gótico propio de su época.

- Los brazos se han alargado piadosamente para poder tapar la zona genital.

- La parte delantera y trasera, a la altura del cráneo, se tocan a mitad de la sábana, no dejando el espacio necesario para una sábana que rodea la cabeza.

- La proyección es toda frontal, impropia de una sábana que rodea el cuerpo.

- Todas las presuntas pruebas a favor de su origen divino han sido refutadas, lo cual no impide que sigan reproduciéndose inmunes a la realidad.

Además, el análisis de carbono 14 dio como resultado la misma fecha en la que se encontró y que los expertos predecían. ¿Acaso todos estos datos serían suficientes para terminar con esta singular reliquia? No, para el modo de pensar creyente.


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226.- Por qué ninguna reliquia de Jesús puede ser verdadera


17 comentarios :

Herman Osvaldo Sal dijo...

EL primer rey noruego que se convirtió al cristianismo y que luego obligó a los noruegos a convertirse, lo hizo luego de un viaje a Italia del que regresó con un pedazo de madera de la cruz en la que fue crucificado el Jesús ese.
¿Qué más podrían exigir como prueba los noruegos? ;-)

Riskov dijo...

¿Dicen algo los evangelios sobre los seguidores de Jesús guardando objetos suyos para la posteridad? ¿Aquellas dos primeras generaciones escribieron algo sobre ello?
¿Os imagináis a aquellos seguidores, esos que Juan dijo que huyeron cuando iban a crucificar a su líder, volviendo para llevarse la cruz? Con clavos y todo...

Jack Astron dijo...

No entiendo porqué Jesucito nos dejó esa imagen fantasmagórica suya en un trapo descolorido, sucio, parchado y quemado que requiere de técnicas de procesamiento de imágenes para ser vista con cierta claridad.

Si era capaz de resucitar y volar como Súperman, ¿por qué no la restaura anualmente durante unos días? Podría hacerlo en Semana Santa. El viernes aparecería la imagen nítida a todo color y el lunes volvería a su estado calamitoso habitual.

El fenómeno podría ser corroborado por miles de testigos anualmente y la ICAR podría cobrar una entrada bastante cara.

Keywer dijo...

Muy buenas tardes a todos ustedes, muchachos.

https://www.youtube.com/watch?v=KlHDHJIPj3o

Les queria dejar ese video a ver que tal les parece, me parecio cuanto menos, interesante.

Despues de que lo vean, tengo una polemica pregunta para ustedes.

Franco Leal dijo...

La Historia, es una rama de la ciencia.

Eso, si tenemos un equivalente al método científico: contrastar diversas fuentes o verificar autenticidad de documentos, por ejemplo.

Y el critero esencial es la verificabilidad.

Si va a realizarse una interpretación, esta debe ser conservadora, no sin límites. Que ello quede claro.

Bernat dijo...

De repente, allá por los primeros años del siglo I, se presenta ante la sociedad judía un individuo llamado Pablo de Tarso, quien afirma que en el camino de Damasco se cayó del caballo por culpa de una visión. “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Esa fue la frase que según el visionario oyó. Se trataba de un tal Jesús que había sido crucificado por los romanos por sedición o rebelión.

Ese mismo Pablo empezó a predicar todo lo que se le había informado en la visión: que ese Jesús era hijo de Dios y que había venido al mundo para salvar a la humanidad y bla, bla, bla. Ahí empezó todo. Años más tarde surgieron los primeros escritos llamados evangelios que supuestamente contaban “la auténtica verdad de Dios”.

El cristianismo empezó a funcionar. Los primeros líderes cristianos se organizaron jerárquicamente y dieron forma paulatinamente a dicha religión tomando una fuerza que ni el mismo Pablo habría imaginado. Tanto fue así, que el emperador Constantino la adoptó como religión oficial del Imperio. Estamos en el año trescientos y pocos, principios del siglo IV.

Cierto día, a la madre de Constantino, que era muy devota, se le ocurrió la brillante idea de ir a Tierra Santa a buscar las famosas reliquias que hoy todavía están esparcidas por gran cantidad de iglesias católicas, sobre todo, italianas.

Vamos a ver. Pablo empezó a predicar unos veinte años después de que Jesús hubiera muerto. Jesús no fue un hombre importante hasta que Pablo empezó a convertirlo en hijo de Dios. Si hasta entonces no era importante, se supone que Jesús, después de muerto, habría sido ignorado como cualquier otro hombre no importante y la relevancia de dicho personaje fue muy lenta y sólo en un contexto social muy reducido.

Tan poco importante fue Jesús, que para escribir los evangelios, sus autores –que no fueron testimonios directos de la vida del hijo de Dios- tuvieron que indagar por vía oral –de boca en boca- lo que la gente recordaba de él. Así se escribieron los evangelios.

Dicho todo esto, hay que preguntarse cómo Helena pudo encontrar la cruz en la que murió Jesús -trescientos años después de su muerte- y todo lo relacionado con él si no era una persona relevante de la que pudieran guardarse todas esas reliquias. Lejos de ello, se supone que la cruz bien podría haber sido utilizada –reciclada, diríamos hoy- para otras crucifixiones. Dudo mucho que los romanos fabricaran cruces de “usar y tirar”. Mucho menos se pudo guardar su prepucio, teniendo en cuenta que a la temprana edad en la que se hacía esa operación menos podían sus padres prever que sería el hijo de Dios. Ni siquiera el supuesto cáliz, ni los clavos, ni el sudario –si es que esos objetos existieron de verdad y, más bien, fueron inventados por los evangelistas para dar pábulo a un personaje que requería fuera investido de divinidad- pueden reclamar un mínimo de historicidad por su irrelevancia en aquellos momentos en los que Jesús fue crucificado.

Nada más y nada menos que trescientos años después de la muerte de un hombre cualquiera, se pretende que esos objetos fueran hallados. Es más, de hecho, creo que Helena ni siquiera los obtuvo de gente que sí los guardaba. Y si así hubiera sido, uno se pregunta hasta qué punto eran fiables los supuestos “guardianes” de reliquias.

Keywer dijo...

¿Que se puede hacer para frenar el aumento del islam en Occidente? Una religion tan virulenta, primitiva, machista, e injustamente violenta que preocupa demasiado su ascenso por estos lares.

Jack Astron dijo...

Bernat dijo: ...hay que preguntarse cómo Helena pudo encontrar la cruz en la que murió Jesús -trescientos años después de su muerte- y todo lo relacionado con él si no era una persona relevante de la que pudieran guardarse todas esas reliquias.

Cito de la página Custodia de la Tierra Santa:

San Rufino narra que Santa Elena, “advertida por visiones divinas”, fue a Jerusalén buscando el lugar donde Jesús fue crucificado... Santa Elena encargó limpiar el lugar y, tras haber retirado los restos a fondo, se encontraron tres cruces sin orden concreto. Ante la incertidumbre sobre cuál de ellas podría ser el madero original de nuestra salvación, el obispo de Jerusalén Macario tuvo la intuición de llevar las cruces a la casa de una mujer gravemente enferma y comprobar cuál de las tres tenía poder milagroso. Tras aplicar las dos primeras al cuerpo de la mujer moribunda no se produjo ningún efecto pero, cuando le acercaron la tercera, la mujer abrió de pronto los ojos y “mucho más animada de lo que había estado antes cuando estaba sana, comenzó a rondar por toda la casa y a alabar el poder de Dios”.

Listo, esa es la respuesta ;-)

Riskov dijo...

Eso lo aclara todo.

Keywer, si el islam fuese una religión minoritaria se controlaría más férreamente. Al ser de las grandes suma dos problemas: es más peligrosa y hay que respetarla, por aquello del choque de civilizaciones.

Callar una voz peligrosa es fácil; callar un millón de voces, no.

Supongo que el mejor camino es demostrar que la cultura ilustrada y laica es la más avanzada. Camino largo pero sensato.

Franco Leal dijo...

Y que no identifiquen a Occidente como opresor del Medio Oriente ni como amenaza a la cultura de ese lugar.

A su identidad, que no piensen que nuestra influencia los va a anular en su identidad.

Bernat dijo...

Jack:
Gracias por la respuesta. Es el "modus operandi" típico de la Iglesia, también conocido como "pia fraus"

Keywer dijo...

Por que algunos musulmanes al su religion ser criticada pasan de la molestia, y critica o rechazo social, a la violencia de una manera repugnante y aberrante?

Riskov dijo...

Por su manera de recibir la religión.

Los budistas reciben una especie de filosofía; los cristianos reciben "un mensaje de esperanza para el ser creado a imagen de Dios", como dicen ahora. Mientras tanto, incluso en la actualidad, los musulmanes reciben una "Ley de Dios", que ellos utilizan como constitución, que es clara en la imposición de la "verdad" y su lucha contra los infieles.

El Corán es el libro sagrado más claro y directo en su aplicación impositiva. Además, la cultura islámica no ha pasado su periodo de ilustración, razón por la cual ese libro aún se toma de forma literal y directa.

Hace ya cinco años se trató este tema en el blog: 184.- Islam, ¿religión de paz?
También se ha hablado en:
248.- Jesús y Mahoma, sobre Notre Dame
253.- Estudiantes universitarios y el Islam


Keywer dijo...

¿Considerarias al islam, Riskov, una religion primitiva, y violenta?

Keywer dijo...

Y a sus fieles ciegos adoctrinados completamente?

Riskov dijo...

Es una religión primitiva, propia de la época en la que se escribió y se ha mantenido prácticamente igual. Asimismo, tiene la violencia de esa época, no más que el Antiguo Testamento. Incluso me atrevería a decir que algo menos.

El gran problema del Islam es su falta de evolución.

¿Y sus fieles son ciegos adoctrinados? Pues algunos, no todos. A pesar de ser una religión absolutista hay mucha fieles que no han perdido su humanidad. Al respecto, está la entrada 190.- Creyentes moderados vs. radicales.

Franco Leal dijo...

Se me ocurre de que ven a la Ilustración como una influencia opresiva occidental.

Tal como pasó con China, que vió en su momento a la ciencia un producto de Europa y la rechazó por lo mismo un tiempo, con consecuencias lamentables.

Mientras sigan en esta actitud, siguiendo el supuesto que planteo, esa religión no evolucionará.