2019-10-27

257.- Ni Jesús ni Pablo imaginaron una nueva iglesia


Autor: Riskov

La doctrina cristiana insiste en que su Mesías Jesús rompió con el judaísmo tradicional, trayendo una nueva Ley y, con ella, una nueva Iglesia. Dicha doctrina pretende que sus primeros seguidores así lo establecieron. De esta manera justifican su institución.

Procederemos a rebatir esta pretensión utilizando los medios históricos a nuestra disposición. Este pequeño ensayo será más largo de lo habitual para una entrada pero el análisis así lo requiere.

¿Cuál fue el mensaje principal del predicador Jesús de Nazaret?

El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado (Mc 1:15)

El mensaje es apocalíptico; viene a avisarnos de que el actual sistema termina. Ya no tiene sentido persistir en este mundo.

Si quieres ser perfecto, ve y vende lo que posees y da a los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme (Mt 19:21)

¿Y cuando sucederá?

En verdad os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. (Mt 24:34, Mc 13:30 y Lc 21:32).

Hay que hacer notar que los extractos evangélicos fueron escritos entre los años 70 a 100, al menos cuatro décadas después de la muerte de Jesús, más de una generación en aquella época (a no ser que consideremos al último hombre en morir). A finales de siglo aún se escribía sobre la misión a los judíos exclusivamente:

Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón.

Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.

Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.

Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: !!Señor, socórreme!

Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.

Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.

Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora. (Mt 15:21 y Mc 7:24)

Jesús no se ocupa de "los perrillos", los que no son judíos. Nunca renegó de su judaísmo ni pretendió modificar nada de su religión:

No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir (Mt 5:17).

¿Entonces, como se explican sus rupturas de las leyes judías como la no necesidad de circuncisión, declarar puros todos los alimentos, desacralizar los sábados, no vengarse o perdonar los pecados?

El catedrático Antonio Piñero lo explica después de haber sido para él un verdadero quebradero de cabeza. La solución fue muy sencilla; solo tuvo que preguntar a rabinos estudiosos: cuando llegue el mesías, en el tiempo final, la Ley puede ser modificada por él. Él es la Ley judía.

De todas maneras, hay que considerar la posibilidad de que los evangelistas exageren la intervención de su mesías. Por ejemplo: es cuestionable que Jesús declarase puros todos los alimentos cuando Pedro, en su ministerio posterior a la muerte de Jesús, observa fielmente la ley judía para comer:

Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta.

Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis;

Y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra;

En el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo.

Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.

Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. (Hechos 10:9)

¿Jesús vino a cumplir una misión final dentro del judaísmo o a fundar una nueva iglesia?

La ley y los profetas eran hasta Juan (Bautista); desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley. (Lc 16:16)

Estos versículos son interpretados por el cristianismo en el sentido que la ley judía llega hasta Juan y, después, una nueva iglesia. Pero la interpretación más lógica en aquella época apocalíptica es que la ley judía es la válida (sin que se frustre una tilde de la ley) hasta que ha llegado el mesías y nos llevará al reino de Dios. Por esto, no tiene sentido fundar una nueva iglesia.

¡Pero Mateo escribió: "tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia"! Es un versículo claro y directo, tan contundente que desentona en el mensaje general o, al menos, induce a una duda razonable. ¿Qué es lo que pudo suceder?

Jesús anunció la venida del Reino de Dios y lo que vino fue la Iglesia (Alfred Loisy).

Cuando falla la profecía…

El fin de los tiempos no llegó en toda aquella generación; los seguidores de Jesús que perseveraron debían continuar con su prédica pero con una necesaria evolución. La supervivencia en el tiempo del grupo cristiano (aún no se denominaba así) facilitó el desarrollo de una doctrina dentro de una nueva iglesia. En ese momento había que justificar que ese era el deseo de Jesús. Los versículos contradictorios serían añadidos posteriores para justificar la evolución de los acontecimientos.

La interpretación opuesta no tendría sentido: los versículos contradictorios indican el deseo de Jesús de fundar una iglesia pero se cuelan mensajes de judaísmo tradicional y de la venida inminente del Reino de Dios.

Cada vez son más los estudiosos que defienden que el citado versículo de Mateo 16,18 "tú eres Pedro, y sobre esta piedra (o roca) edificaré mi Iglesia" es un texto interpolado, incluso dentro de la propia Iglesia Católica, como el teólogo Juan José Tamayo. A este respecto, y también refiriéndose al problema iglesia o reino de Dios, dice Tamayo:

La palabra ekklesía (Iglesia) no aparece más que dos veces en los evangelios, las dos en el de Mateo y ambas en textos muy discutidos: Mt 16,18; 18,1. Se cree que son textos interpolados. Sin embargo, la expresión "reino de Dios" (o "reino de los cielos") se encuentra en los Evangelios Sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) en torno a cien veces y apenas vuelve a utilizarse en el resto de los escritos del Nuevo Testamento. Sucede, además, que Lucas nunca utiliza ekklesía en el Evangelio que lleva su nombre y, sí la emplea en Hechos de los Apóstoles (…)

Nota: se discute si Hechos fue escrito por Lucas o por alguno de sus discípulos. Sea como sea, Hechos es décadas más tardío que los evangelios sinópticos y muestra como tardíamente se va introduciendo la palabra Iglesia; primitivamente lo que venía era el Reino de Dios.

Otra cuestión que se nos plantea sabiendo que Lucas ha leído bien y se inspira en Mateo: ¿Cómo Lucas no utiliza nunca la palabra iglesia si Mateo escribió que se fundará sobre Pedro? Seguramente, esto se interpoló posteriormente. La copia más antigua del evangelio de Mateo que se ha conservado es del siglo III; se desconoce como era la original del año 80, aprox.

Seguimos rastreando la historia:

Pablo de Tarso es el gran ideólogo del cristianismo. Es el autor de las epístolas, que son las primeras obras cronológicas del Nuevo Testamento, así como el que fija doctrina para los posteriores evangelios, que comienzan con Marcos, cercano discípulo suyo. Pues bien, él también fue siempre un judío observante:

Pablo respondió: Yo soy judío de Tarso de Cilicia, ciudadano de una ciudad no sin importancia; te suplico que me permitas hablar al pueblo. (Hechos 21:39).

En el mismo capítulo 21 de Hechos podemos ver:

21 Pero se les ha informado en cuanto a ti (Pablo), que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres.

22 ¿Qué hay, pues? La multitud se reunirá de cierto, porque oirán que has venido.

23 Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto.

24 Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley.

25 Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación.

26 Entonces Pablo tomó consigo a aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el templo, para anunciar el cumplimiento de los días de la purificación, cuando había de presentarse la ofrenda por cada uno de ellos.

Pablo predica a los judíos que guardan la Ley y a gentiles que no la conocen. A los primeros les dice que obedezcan la ley judía, mientras a los segundos les manda una relación de preceptos simplificada. Recordemos que el catálogo de preceptos judíos se eleva a 613 órdenes. Y lo hace siguiendo el mandato que recibió Abraham, el padre de los judíos, sobre la predicación entre todas las naciones. Es de recordar que Abraham es el padre (mítico) de los judíos porque, cuando aún no existía el pueblo elegido, obedeció a Dios para "reclutar" gente de todos sitios para la nueva religión. Esto se lo aplica Pablo para el tiempo final: judíos y gentiles, sin imponer a estos últimos toda la ley judía. Los gentiles se podrían salvar "como un injerto al olivo", gracias a los judíos.

Pablo fue un excelente ideólogo. Abrió el judaísmo a los gentiles, que podrían salvarse del apocalipsis, con solo cumplir los preceptos más fáciles. De esa manera podría sumar a todo el universo cultural. Pero los que ya eran judíos, como él, sí tenían que cumplir por entero la ley.

En sus epístolas Pablo repite que él fue castigado cinco veces a 39 latigazos (cuarenta menos uno, dice la Ley) por los rabinos por su prédica heterodoxa. Hay que reseñar que dicho castigo es exclusivo e interno de los judíos y que además era necesariamente voluntario (la alternativa era la expulsión, lo que solía llevar a la muerte por desamparo). Es decir, Pablo siempre se sometió a la Ley judía y nunca tuvo un grupo fuera del judaísmo en el que pudiera guarecerse. Eso sí, repetía con orgullo sus latigazos, porque sufrió como su Señor.

En esa época la discusión entre el grupo de seguidores de Jesús (aún no denominados cristianos) y el resto de judíos era si había llegado ya el Mesías, es decir, si Jesús era Él. No era una nueva religión. Nunca Pablo insinuó, ni siquiera indirectamente, sobre una nueva religión.

La noción de una nueva iglesia fue desarrollándose con el tiempo. Sin embargo, a principios del segundo siglo, cuando fueron escritos los Hechos de los apóstoles, aún se pueden ver mensajes puramente judíos:

Y les dijo (Pedro): Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; (Hechos 10:28)

Fijémonos en el capítulo 2 de Hechos, sobre la vida de los primeros cristianos:

43 Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;

45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.

46 Y perseverando unánimes cada día en el templo*, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,

47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.
* La negrita con la que resalto lo importante no es del autor de Hechos, un discípulo del evangelista Lucas.
El templo era el judío; no había templos cristianos. Ni siquiera esta denominación existía en la vida de los primeros cristianos (mal llamados cristianos; este concepto emergería unas décadas después).

Es interesante apuntar que la pugna entre cristianos de raíz judía y cristianos de cultura helena se decantó definitivamente a favor de estos últimos cuando en el año 70 el imperio romano masacró Jerusalén. Hasta ese momento se consideraban muy mayoritariamente judíos que seguían a su Mesías o gentiles que seguían a esos judíos (y su Mesías).



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5 comentarios :

Bernat dijo...

En mi opinión, y según lo que he leído, Pablo inicia una nueva religión en base a una estrategia muy lograda: la de aprovecharse de una enorme decepción con la muerte de Jesús, a quien suponían el verdadero Mesías salvador de Israel del dominio romano. Esa frustración fue convertida por Pablo en una nueva esperanza al inventarse su nueva teología: cambiar el “nuevo reino terrenal” (que suponía el “aquí y ahora”) por el reino celestial más allá de la muerte (el paraíso celestial).

Pero, para ello, tenía que hacer una gran labor de acondicionamiento puesto que no sólo tenía que convencer a los fanáticos judíos –radicales seguidores de su ley- sino a los gentiles. Contemporizar entre unos y otros fue la gran obra paulina que ni siquiera él mismo podría haber imaginado el éxito que tendría.

En el transcurso de esa hazaña, iban saliendo dificultades lógicas al pretender, por un lado, seguir fielmente los hechos, pero, por otro, se daban cuenta de que la verdad histórica contradecía o no beneficiaba la nueva religión. De ahí, que se tuvieran que retocar continuamente los evangelios, desdecirse, si fuera necesario, y excusarse con el típico “no es eso no que se quiere decir, sino lo otro”

Una de las principales dificultades a resolver, fue la de esconder al mundo gentil la “enemistad” inherente de Jesús, al ser judío y enemigo de Roma, con el Imperio. De ahí, que el supuesto juicio de Pilatos fuera presentado como que dicho gobernador “no vio en Jesús culpa alguna” y “se lavara las manos” cuando, la realidad, es que Pilatos era un sanguinario y cruel perseguidor de judíos disidentes, por lo que fue él quien ordenó la ejecución de Jesús. Pero eso debía esconderse si la nueva religión tenía que predicarse entre el mundo romano ¡El nuevo dios, no podía ser un enemigo de Roma! Prefirieron echar la culpa a los propios judíos antes que desvelar la verdadera identidad del hijo de Dios y su correspondiente enemistad con el pueblo romano.

Lo de la famosa frase: “ Tú eres Pedro y sobre ti edificaré mi nueva Iglesia” fue, efectivamente una interpolación tardía (allá por el año 150) porque a la nueva iglesia ya le empezaba a gustar cómo se iba desarrollando su poder y necesitaban excusarse en dicha interpolación para justificar el papado. De hecho, no hay ningún vestigio histórico de los primeros papas que la Iglesia se inventa para rellenar el vacío histórico de los papas que deberían haber existido durante esos 150 años. La Iglesia presenta una lista de nombres completamente inventados.

Por lo demás, e insistiendo en la necesidad de justificar ciertos hechos históricos, dichos de Jesús y ciertas obras suyas, posiblemente, en aquellos tiempos, no fuera necesario ser tan riguroso, ya que el pueblo, al ser analfabeto no podía tener acceso directo a los evangelios por lo que difícilmente podrían ser críticos con ellos. Y si sólo los que sabían leer eran los propios sacerdotes y líderes religiosos, poco podían temer que se descubrieran tantas incoherencias, contradicciones, aporías, etc. Dichas contradicciones y errores históricos y teológicos pudieron ser escondidos durante años y mientras la propia Iglesia prohibía leer las Escrituras. Solo cuando se empezó a traducir la Biblia al latín y pudo hacerse accesible al pueblo algo alfabetizado, podría haber algún conflicto, pero, como demuestra la historia, eso no ocurrió hasta muchos siglos más tarde y, por si fuera poco, ahí estaba la Inquisición para frenar cualquier crítica indeseable para la alta jerarquía. Con una masa inculta y analfabeta, se aseguraban por muchos siglos el chiringuito.

Y, como todos sabemos, la crítica que empezó a destruir la Iglesia empezó tan sólo hace escasamente siglo y medio a pesar de que ya en el siglo XVIII, Reimarus, sentó las bases de la nueva crítica pero que no se atrevió a publicar. Le siguieron Ernest Rennan, Alfred Loysi, Rudof Bulltman y una larga lista de investigadores, muchos de ellos salidos de la propia Iglesia. Historiadores que poco a poco fueron dinamitando los cimientos de la institución más perversa de la historia.

Riskov dijo...

En mi opinión, y según lo que he leído, Pablo inicia una nueva religión en base a una estrategia muy lograda: la de aprovecharse de una enorme decepción con la muerte de Jesús, a quien suponían el verdadero Mesías salvador de Israel del dominio romano. Esa frustración fue convertida por Pablo en una nueva esperanza al inventarse su nueva teología: cambiar el “nuevo reino terrenal” (que suponía el “aquí y ahora”) por el reino celestial más allá de la muerte (el paraíso celestial).

Así es. Desconocemos muchos detalles de la primera época tras la muerte de Jesús; solo tenemos el Nuevo Testamento, con las epístolas de Pablo y sus discípulos (catorce, aunque escritas por Pablo son siete) y los Hechos de los apóstoles (de inicios del segundo siglo).

Pero es bastante seguro que Pablo es el mayor ideólogo del cristianismo. Pero, paradójicamente, él no quería fundar una nueva religión, sino reinterpretar positivamente la muerte de Jesús y reunir cuanta más gente mejor para el fin inminente de los tiempos.

La Iglesia rebaja a participación de Pablo al papel de primer gran misionero. No le quiere aceptar el papel de ideólogo.


En el transcurso de esa hazaña, iban saliendo dificultades lógicas al pretender, por un lado, seguir fielmente los hechos, pero, por otro, se daban cuenta de que la verdad histórica contradecía o no beneficiaba la nueva religión. De ahí, que se tuvieran que retocar continuamente los evangelios, desdecirse, si fuera necesario, y excusarse con el típico “no es eso no que se quiere decir, sino lo otro”

Lo de la famosa frase: “ Tú eres Pedro y sobre ti edificaré mi nueva Iglesia” fue, efectivamente una interpolación tardía (allá por el año 150) porque a la nueva iglesia ya le empezaba a gustar cómo se iba desarrollando su poder y necesitaban excusarse en dicha interpolación para justificar el papado. De hecho, no hay ningún vestigio histórico de los primeros papas que la Iglesia se inventa para rellenar el vacío histórico de los papas que deberían haber existido durante esos 150 años. La Iglesia presenta una lista de nombres completamente inventados.


Las copias más antiguas que se conservan de evangelios son del siglo III, lo cual permite la posibilidad de haber interpolado, insertado, mensajes "modernos" de acuerdo a la evolución del grupo religioso. Lo hicieron sin mucho cuidado de eliminar otros mensajes originales contradictorios, en buena parte por la razón que has dicho: el pueblo no tenía acceso a ese conocimiento.

Y lo que has dicho de los primeros papas es bien acertado: es un desarrollo posterior, no se conocen. Ni siquiera es seguro que Pedro estuviese en Roma, menos aún que muriese allí. Pero la interpolación neotestamentaria de "la iglesia de Pedro" llevó al mito a predicar Pedro-Roma (cuando en esa primera época Roma ni se imaginaba como capital de la nueva religión, solo era un lugar más para predicar, y con más riesgo).

Pedro no era un buen predicador: era bruto, obstinado y con poca cultura. Se hizo importante para la posteridad porque siguió la línea de Pablo en detrimento de Santiago, tras no pocas discusiones.

Anónimo dijo...

Gracias por el articulo y los comentarios. La iglesia católica debe ser el mayor timo en la historia de la humanidad.

Bernat dijo...

Así es, anónimo. Yo, personalmente, considero la Iglesia como la institución más perversa, canalla, hipócrita, mezquina y ruin de toda la historia.

jazmin dijo...

Pablo era un ególatrá que no pudo acabar con el cristianismo y lo reventó desde dentro convirtiéndolo en otra cosa que nada tiene que ver con el mensaje original. Además era misógino, amargado y muy muy feo.