2013-09-28

75.- La autoridad de Dios


Autor: Bernat Ribot Mulet

A lo largo de los debates entre ateos y creyentes hay una preponderancia de argumentos científicos a los que los ateos se aferran para negar a Dios y el mundo esotérico en general. Y es cierto que la ciencia desmonta los presupuestos sobrenaturales, pero para mí, que entiendo poco de ciencia, hay argumentos mucho más poderosos que los científicos y que no son los ya conocidos como "filosóficos" que también, de haberlos, haylos.

Ya no me centro tanto en la hipotética demostración de la inexistencia de Dios, sino en el desmantelamiento de esa figura divina transformada a base de retoques teológicos a lo largo de siglos. Poner en evidencia la injusticia, la conculcación de los derechos humanos y el ataque directo a la dignidad humana por parte de Dios, me resulta más eficaz que toda la ciencia. Ya no se trata de si Dios existe o no, sino de si ese Dios tiene derecho a imponerse sobre el ser humano; si tiene derecho a doblegarnos a su voluntad. Y la conclusión es que si ese Dios existe, no puede ser más que un tirano, un canalla y un dictador. Y si es así, tal como contestó George Smith la apuesta de Pascal, ni los ateos ni los creyentes podríamos estar a salvo de los atropellos divinos.

C. Hitchens
Christopher Hitchens
La figura de Dios, tal como se concibe en las religiones monoteístas, es un patético monigote de ciencia ficción, muy lejos de la idílica visión que tiene el creyente ferviente. Y no puede ser de otra manera. Y si hay que empezar por algún lado, me quedo con la total y completa injustificación de la autoridad de Dios. El ser humano no tendría ninguna obligación de obedecer a Dios, salvo ante la amenaza de castigos. Y si esa es la única justificación de dicha autoridad, se estarían justificando todas las dictaduras y tiranías humanas que habrían existido a lo largo de la historia. Todas ellas se ampararon en su poder físico: la coacción bajo la amenaza.

¿Puede, Dios, justificar su autoridad sin el apoyo y amenaza del castigo? No. La autoridad democrática no se justifica por el castigo, sino como defensa de los intereses y deseos de la propia comunidad, la cual se convierte en soberana y única depositaria de los deseos e intereses que siempre están por encima de la autoridad como simple representación legítima de la sociedad.

Ni Dios habría sido elegido democráticamente, ni defiende los intereses del pueblo, sino que, por el contrario, impone su voluntad por encima de la de todas sus creaciones. Así, Dios se convierte en el ser más dictador y tiránico; un monstruo patético, egoísta, egocéntrico… más próximo a la ciencia ficción que a la realidad.

38 comentarios :

Anónimo dijo...

Hubiera estado lindo una traducción de la frase de Hitchens.

Jack Astron dijo...

Mi traducción:

¿Creo que voy camino al Paraíso? Por supuesto que no. No iría aunque me lo pidieran. No quiero vivir en una asquerosa Corea del Norte celestial donde todo lo que tendría que hacer sería alabar al amado líder desde el amanecer hasta el anochecer.

Bernat dijo...

Como no sé inglés, no había podido entender la cita de Hitchens. Ahora que la has traducido, veo que viene como anillo al dedo respecto de mi escrito.

Una de las actitudes más humillantes en las que incurre el ser humano, es ese "servilismo" voluntario de aquél que se siente inferior y se postra ante quienes considera superiores. Hay muchas situaciones de esas, desde el típico "pelota" de oficina que practica el cansino "rendez vous" hacia el jefe, pidiéndole constantemente si quiere algo, si desea un café, etc., pasando por el vasallo, el soldado o el personal de servicio en una casa adinerada.

Una cosa es obedecer porque toca, y otra muy diferente es arrodillarse ante la gente poderosa sin que nadie obligue a ello.

El sometimiento a Dios, por parte de los creyentes, es una de tantas actitudes humillantes que aborrezco. Ya no sólo es Dios quien pisa la dignidad del hombre, sino que muchos de ellos se humillan voluntariamente ignorando que Dios no puede nunca tener ningún mérito respecto de sus virtudes.

Ni con libertad ni sin ella, nadie merece aplausos por lo que es. Dios no es una excepción. La igualdad entre humanos debería incluir al creador.

Voltaire dijo...

Pero es que el creador no es humano, querido Bernat. Y como dijo creo que Orwell, somos iguales pero algunos somos mas iguales que otros.

En cuanto a Corea del Norte, le diría a Hitchens que dicha Corea es el cielo para Kim y su mafia, pero para el resto de los coreanos es el Infierno.

En este sentido probablemnte el cielo cristiano se parezca a la aburrida Corea del Norte pero básicamente por que debe ser atormentador mirarle el ombligo a dios eternamente y reunirse diariamente con la Fea de Calcuta. Prefiero el verdadero infierno con las llamas y el azufre y tener una buena conversación con Hitch que necesariamente será "acalorada" dadas las circunstancias locales.

Por cierto que Corea del Norte tiene una cosa muy rara: un "Presidente Eterno", Kim Il-Sung, fundador de la dinastía.

Jack Astron dijo...

El dios de los cristianos no puede existir, es una contradicción en sí mismo.

1) Por intermedio de sus supuestos voceros (curas, pastores) nos envía instrucciones perentorias de amarlo. El nos creó porque quería amarnos y porque quería que lo amáramos. El amor es muy importante para este dios.

2) Nos otorga la capacidad de razonar, la misma que nos llevó a la Luna, a derrotar a virus y bacterias, a duplicar e incluso triplicar la duración de nuestras vidas. Esas proezas están basadas en el análisis racional de la evidencia. La peste negra no se combate con plegarias, sino con antibióticos.

3) No proporciona suficiente evidencia de su existencia, lo que lleva a mucha gente intelectualmente honesta a concluir que no existe, y por lo tanto, a ignorar las instrucciones de amarlo.

4) Nos castiga por toda la eternidad si no lo amamos como él espera, imponiéndose sobre nosotros por la fuerza, tal como expone Bernat.

5) Es infinitamente bondadoso.

Lo anterior nos lleva – desde mi perspectiva - a una contradicción insalvable. Por lo tanto, el dios cristiano no puede existir.

Bernat dijo...

Por no hablar de lo absurdo que supone que Dios tenga la necesidad de crear algo para, luego, amarlo. El amor implica necesidad, y si encima Dios crea al hombre para amarlo, se deduce que Dios está utilizando al hombre en su provecho.

Jack Astron dijo...

Bernat, a propósito del humillante sometimiento a Dios al que aludías, acabo de leer este comentario donde tú bien sabes :)

"Un temor de Dios que los cristianos confesamos todos los días, cuando rezamos "Jesús, por ser vos quien sois, infinita bondad y porque os amo sobre todas las cosas, me duele de todo corazón haberos ofendido. Me duele porque también podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudados de Tu divina gracia, prometo nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amen"

Patético.

Bernat dijo...

Sí, lo vi. Efectivamente, entra de lleno en la crítica sobre la humillación. Es demencial.

No se dan cuenta del patente antropomorfismo que aplican a su Dios al atribuirle la capacidad de ofenderse.

¡Cómo puede ofenderse un Dios inmutable y perfecto!

Marcelo Rodríguez dijo...

Una vez pregunté a un amigo mío con respecto al paraíso cristiano, ¿Cómo podrás ser feliz en un paraíso si es que, supongamos, un miembro de tu familia va al infierno, sabiendo que estará quemándose y sufriendo los peores castigos durante toda la eternidad?

Me respondió que como cristiano debe aceptar eso.

Le respondí que ¿Acaso no ves que eres tú el que le está otorgando la autoridad y el poder a ese dios, aceptando de manera masoquista semejante injusticia? Acaso que por ser él un dios debes renunciar a tu dignidad, humillarte y en silencio aceptar el destino que él eligió para ti o tu familia?

No me supo responder.

Bernat dijo...

Excelente respuesta, Marcelo. A Dios se le permite cualquier cosa, aunque sea injusto, por el hecho de ser Dios. Y yo me pregunto qué tiene Dios de especial para que se le tenga que obedecer sin rechistar, y supongo que la respuesta incluiría su correspondiente petición de principio: "...porque es Dios"

El el blog de Dignitas he preguntado cuál es la justificación de la autoridad divina y el silencio es la respuesta hasta el momento.

perro. dijo...

Ay Ay Ay!! otra vez estos ateos intentando leer los misteriosos designios divinos.
Pues yo les explicaré:
Dios en su infinita bondad creo al ser humano para que ese ser pudiera experimentar la gracia divina (felicidad eterna) y compartirla. Compartir ese amor que tiene para con sus hijos es el acto más grande de amor y "respeto" que puede haber en el universo y ese acto fue destinado a NOSOTROS los humanos que al final fuimos tentados por el demonio para dar la espalda a esa eternidad en compañia del padre celestial y pasar a ser criaturas mortales que se precian de utilizar la razón para llegar a negar a su padre!! vaya viaje eh?

A ver Bernat, dime tú que es lo que se te escapa de esto, ya que está clarísimo que al acto de amor eterno es la creación nuestra y como no vamos a arrodillarnos y agradecer? eso eres tú, un malagradecido! y por eso, tu mismo te ganas una eternidad lejos de la inmortal e interminable alegría de estar junto al padre de todos.





que tal? XD

perro.

Bernat dijo...

¡Vaya, Perro, lo has clavado!


No sabía que se te daba tan bien lo de teólogo.

Ya sabemos a quién acudir cuando tengamos alguna duda sobre teología.

perro. dijo...

Bueno, es tan solo repetir de una manera u otra el cuento que tanto gusta a creyentes. Al final tanta palabra no dice nada.

genetticca dijo...

De la nada venimos y hacia la nada vamos. La eternidad solo existe en el universo y es allí donde los grandes enigmas se resuelven sin contar con la estupidez del hombre.
Aquí, los inquilinos de este planeta, divagamos por el miedo a perder todo cuanto tenemos, porque el valor de la materia es superior a cualquier dios al que le hemos hecho responsable de todo cuanto nosotros, ignorantes y vulnerables, ejecutamos en su nombre.

Así que no seamos pedantes y aceptemos nuestra ignorancia como parte de nuestro equipaje.

Un saludo

Bernat dijo...

¿Y qué tiene que ver eso con el tema, Genettica?

Gummo dijo...

Creo que gracias a la entrada, se pueden llegar a ciertos consensos, mirándolo, por supuesto, desde el punto de vista de quien escribe.

Uno de ellos, es que la ciencia no es la única que se opone a Dios. Palabras duras para algunos -creyentes que se avalan cuidadosamente de la ciencia-, pero desde mi entender, se oponen pues sus contradicciones son fundamentales y el método que elige la ciencia la niega rotundamente.

Me agrada que Bernat no se centre tanto en la hipotética demostración de la inexistencia de Dios, sino que en el desmantelamiento de la figura divina que se ha solidificado inmensamente a lo largo de los siglos.

Sobre si puede Dios justificar su autoridad sin el apoyo y amenaza de castigo: por su puesto que no. Ese es el rehén que los credos tienen con sus creyentes: un castigo eterno, milenario, sanguinario, solitario.

Pero por otro lado, es un poco inocente pensar en que pudiera haber algún tipo de consenso democrático sobre la elección de Dios, y he ahí la única "falencia" que podría encontrar en esta columna.

Parte de todo el desmantelamiento de este sistema de creencias, considero, es incluso el no plantearse ese cuestionamiento: por supuesto que Dios no ha sido "elegido" democráticamente. No se registran en la historia consensos respetados donde la democracia haya sido una piedra angular en la selección y aprobación de este tipo de mitos -las religiones- y bien también sabemos por la historia que han sido las religiones legitimadas por la emoción y el miedo y no la racionalidad a la hora de su análisis y cuestionamiento.

Por lo demás, ante el comentario de Genetticca: No venimos de la nada y no vamos hacia la nada, y lamentablemente cuando llegamos a lo que usted denomina "nada", no hay, en efecto , NADA -no como usted alude, una resolución de enigmas-

La ignorancia que tenemos no es escogida, y es la superación de esa ignorancia la que ha formado a la raza humana, y ha ido corrigiendo, para algunos, mitos mezclados con la moral, como son las religiones.

El desmantelamiento de las religiones no ocurrirá hasta que de manera masiva, las próximas generaciones desconozcan todo tipo de dogmas, dejen de estudiarlos, dejen de darle sentido, dejen de pensarlos. Que desaparezcan: que dejen de enseñarlos en colegios, universidades, empresas, en las casas. Que no se tomen en cuenta. Eso no puede hacerlo sólo la ciencia, sino que la lógica ciudadana del obrero y el albañil, hombres que por sus profesiones pueden verse alejados de la ciencia, pero no necesariamente de la lógica.

Salud

Bernat dijo...

Gummo:

“Pero por otro lado, es un poco inocente pensar en que pudiera haber algún tipo de consenso democrático sobre la elección de Dios, y he ahí la única "falencia" que podría encontrar en esta columna.”

No es que haya pecado de inocente, sino que está dicho con toda intención. ¿Acaso no es el pueblo el soberano en quien debe recaer la legítima autoridad que estará representada por uno o varios ciudadanos que representen su voluntad? Esa es la única y verdadera justificación de la autoridad: la voluntad del pueblo. Pero Dios no cumple ni representa la voluntad popular, sino que se erige en un egoísta y egocéntrico niño caprichoso y utiliza al pueblo en su beneficio obligándole a someterse a su voluntad.

Es justo todo lo contrario al sentido democrático. Y de ahí la denuncia.

Anónimo dijo...

Respecto a la inquietud de Marcelo Rodríguez, he escuchado decir a Pastores Evangélicos, que cuando un cristiano se encuentre en el Paraíso, disfrutara de una felicidad eterna, nada ni nadie le robará la dicha que experimenta, pues el señor en su infinita sabiduría borrara de su mente todo recuerdo de sus parientes condenados al infierno.

Jack Astron dijo...

Genial..., excepto que en ese caso se podría alegar que la vida eterna no existe.

Ocurre que SOMOS NUESTROS RECUERDOS. Si fueran mutilados, ya no seríamos los mismos.

En un ejemplo extremo, si se borrara de la mente de una mujer el recuerdo de sus padres, hermanos, esposo, hijos, nietos, amigas cercanas, etc., no sería la misma persona la que viviera en el paraíso.

Así que sólo tendría vida eterna un ser amnésico, o sea, otra persona.

Saludos.

kewois dijo...

>excepto que en ese caso se podría >alegar que la vida eterna no >existe.

>Ocurre que SOMOS NUESTROS >RECUERDOS. Si fueran mutilados, ya >no seríamos los mismos.

DE acuerdo...
Pero hay gente que cree que eventualmenbte toda ¿nuestra personalidad, recuerdos incluidos , estarán en internet o su sucedaneo, confiriéndonos una especie de inmortalidad.

Lo que se da de patadas con lo severado más arriba.

Kewois

Anónimo dijo...

Jack, tienes toda la razón. Pienso que los cristianos que conozco, los cuales están convencidos de ir a disfrutar de las mieles del Paraíso Eterno, miran con desdén a quienes consideran merecedores del Infierno, a tal punto que desean fervientemente verlos padecer mientras ellos los miran desde arriba con una burlona sonrisa en los labios.

Jack Astron dijo...

Kewois, lo que escribí es una proposición de respuesta a los pastores y otros cristianos que creen en la vida eterna en el paraíso y que recurren a la justificación presentada por el anónimo. No entiendo tu comentario.

Anónimo (¿nos conocemos?) yo creo lo mismo. Dawkins transcribe en The God Delusion varias cartas de cristianos en las que anticipan el placer que van a sentir al verlo quemarse en el infierno por toda la eternidad.

Saludos.

Bernat dijo...

Esas son las pruebas más fehacientes de que Dios es un producto antropomorfizado por el hombre, quien atribuye a Dios sus propias aversiones y sus sentimientos más viles, como la venganza, el sadismo, el odio, el rencor, etc.

El cielo y el infierno no son más que productos de mentes retorcidas.

Kewois dijo...

Jack:

Es verdad que si se borraran los recuerdos de las personas no seríamos completamente "nosotros".

Sin embargo gran parte de nuestras experiencias cotidianas se olvida constantemente.
De hecho tenemos memoria a largo plazo y memoria a corto plazo y hay algo llamado ceguera por falta de atención.
Generalmente la memoria viene resforzada si al mismo tiempo se experimentaron fuertes emociones.

Por lo que no retienes en tu memoria todo lo que vives o has vivido. De hecho puede que mucho de lo que recuerdes no sea
un correlato exacto de lo vivido.

Yo supongo que algún límite debe haber para decidir cuando una experiencia es inherente a la personalidad o sea que la personalidad
cambia si se deja o si se saca ese recuerdo. Pero no creo que actualmente la neurociencia pueda dar una respuesta a eso.


Lo que me lleva a la frase de Bernat >El cielo y el infierno no son más que productos de mentes retorcidas.

1) No se si retorcidas. Distintas culturas han tenido distintos conceptos de cielos e infiernos. Tiende a haber un concepto de lugar de premio y un concepto de lugar de castigo tras la muerte.

2) Hay mas de un concepto de lugar de premio. Puede ser el extasis de contemplar a Dios o el jardín edénico o el Valhalla o el nirvana o la fusión con la supermente vía nanobots... todos conceptos que reflejan un deseo de inmortalidad.

3) Lo mismo mutatis mutandis para los lugares de castigo. Desde el aburrido sheol, al infierno de fuego, al olvido de la no asimilación.

Kewois

Jack Astron dijo...

Kewois, ya sé que muchas de nuestras experiencias se olvidan, pero la de haber tenido y criado hijos no, vivencias significativas con nuestros padres, hermanos y cónyuges tampoco. Si todos ellos se fueran al infierno y dios lo borrara de nuestra memoria para que no sufriéramos, estaría quitándonos una parte importante de nosotros mismos.

Kewois dijo...

JAck:

Estoy de acuerdo en lo que tu dices, desde el punto de vista de lo que percibimos por "justo".

Sin duda si a uno le hicieran olvidar a un hijo o peor aún sentir que el hijo se merece una eternidad de tormentos parece bastante inhumano y muy alejado de un sentimiento eterno de dicha y felicidad.

Si por otro lado esa dicha es un "extasís contemplativo" tampoco me parece algo muy agradable,

El problema de los creyentes y de los católicos en particular es su idea de querer maximizar todo lo que proponen sobre Dios.

En casi todas las religiones se ve bien que los que fueron al infierno sufran y los del cielo gocen, pero nadie anda postulando bondad infinita ni justicia infinita.

Si el católico quiere hacer que su Dios sea infinitamente bondadoso pues cometerá injusticias ya que hasta el ser más cruel tuvo madre, padre y quizás novias.... que sufrirían al no tenerlo en el cielo.

Si quiere ser infinitamente justo pues pierde bondad ya que no puede andar perdonando todo.

Y en general los creyentes caen en un discurso que termina en medias tintas o que va de un extremos al otro según las circunstancias.

Kewois

ANA dijo...

DIOS ES AMOR. EL TE AMA, AUNQUE TU LE ODIES. NO PIERDAS TIEMPO BUSCANDO EN LAS TINIEMBLAS, MEJOR ABRETE A LA LUZ.

Anónimo dijo...

Ana dice:
"DIOS ES AMOR. EL TE AMA, AUNQUE TU LE ODIES. NO PIERDAS TIEMPO BUSCANDO EN LAS TINIEMBLAS, MEJOR ABRETE A LA LUZ."

Ana, comprendo tu alucinación, en verdad estás en un nivel tan avanzado que te veo sumergida en las TINIEMBLAS del dogma religioso. Mejor ábrete al entendimiento.

Janus dijo...

La frase de Hitchens es triste y divertida a la vez, lo primero porque es falsa y se base en un probre o inexistente conocimiento sobre el cristianismo y divertida porque esta comparando a Dios con un dictador humano que es ateo y hace lo mismo entre el paraiso y Corea del Norte un pais oficialmente ateo, en otras palabras parece ser que el infierno para Hitchens seria vivir en un lugar donde el ateismo es oficial.

Jack Astron dijo...

Janus, Corea del Norte es atea respecto de tu dios, pero tiene a su propia trinidad:

http://www.ilustracionliberal.com/48/apuntes-sobre-corea-del-norte-eduardo-fort.html

La analogía de Hitchens es muy buena.

Saludos.

Janus dijo...

Ahora resulta que Corea del Norte no es un pais ateo o con un gobierno que trata de oficializar el estado ateo:

http://en.wikipedia.org/wiki/Religion_in_North_Korea

http://en.wikipedia.org/wiki/Atheist_state

https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/geos/kn.html

http://www.conservapedia.com/Religion_and_Atheism_in_North_Korea

Tambien podriamos empezar a cambiar la historia y decir que los estados comunistas nunca han tenido ninguna liga intelectual con el ateismo.

Saludos,

Jack Astron dijo...

Janus, no estoy negando lo que dices.

Favor lee la sección "La trinidad norcoreana" del link que te puse antes.

Saludos.

Janus dijo...

No niegas que es un regimen ateo, pero luego dices que tienen a un dios diferente al mio.

Que no habiamos quedado que Corea del Norte es un regimen ateo?

Saludos,

Jack Astron dijo...

Dije que era ateo respecto de tu dios. No cambies mis palabras.

El texto que cité debiera ser suficiente para comprender la analogía de Hitchens.

Si no lo entiendes, o no quieres aceptarlo, allá tú.

Ignasi Martí Palet dijo...

La figura divina que presentais en el post y en otros comentarios se contradice, si, y es imposible que sea cierta. Pero el Dios cristiano dista much de ser como lo presentais. Dios no impone su autoridad. Te olvidas que es Dios? Si quisiera imponer su autoridad ya la estariamos cumpliendo todos pues podria controlarnos como quisiera. Por otro lado aun hay gente que cree que Dios te castiga con el infierno? No habeis oido a hablar de la misericordia de Dios? De hecho estamos en el año de la misericordia. Si tu tienes un hijo al que amas con locura que hace cosas mal i se mete en problemas hasta graves y termina en prision dejaras de amarle? No le perdonaras? No moririas en su lugar si fuera preciso? Eso es el Dios cristiano, un Dios que cargo con nuestro pecado en la cruz y fue crucificado cargando este pecado. El pagó lo que teniamos que pagar nosotros. Lo hizo por amor. Y en ese acto nos salvo a todos es decir que nadie ira al infierno. El cielo no deja de ser estar en comunion con Dios y el imfierno el vacio absoluto. Y Dios no nos juzga como haria un juez humano lo hace como un padre que nos ama con locura, que nos perdona y nos acoge, es cada uno quien decide si aceptar ese regalo o no aceptarlo. El infierno no es un castigo de Dios es una decision propia que tomamos despues de morir.

Renzo dijo...

Ignasi, estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, "Dios no impone su autoridad", es rigurosamente cierto. Tan cierto como que el dragón volador y que escupe magma jamás me atacará, por la sencilla razón que ninguno de los dos existe.

Después de morir, dudo mucho que vayas a tomar ninguna decisión, pero si fuera así y mueres antes que yo, házmelo saber, ¿vale?.

Dices que "El pagó lo que teníamos que pagar nosotros", pues o la factura era imposible de saldar o su crédito estaba en números rojos, porque no se observa que cambiara nada entre antes y después de ese "pago".

La familia te toca en suerte, así que no veo ningún motivo para que eso suponga un vínculo indestructible a prueba de todo. Yo soy más de amigos que por lo menos los escoges, aunque también te equivocas con ellos en muchas ocasiones.

Bernat dijo...

Esa actitud, la de decir que “eso” no es “eso” sino otra cosa, en aspectos teológicos, es típica de la Iglesia de los últimos tiempos. Antaño, la Iglesia decía barbaridades que eran “dogmas de fe”, intocables e inamovibles. En ese entonces, no había nadie que pudiera rechistar a la institución más canallesca que ha existido a lo largo de la humanidad. No obstante, ante el avance de la ciencia y de la razón, hoy ya no se pueden sostener ciertas afirmaciones que en el pasado eran verdades indiscutibles.

Todavía, en el siglo XIX, el papa Gregorio XVI consideraba la libertad de conciencia una locura. Ahora, esa misma Iglesia la acepta, no sin reparos. El limbo ha desaparecido en pleno siglo XX, o no sé, incluso, si ha sido a principios del XXI. El infierno ya no es un lugar de terribles tormentos, sino un “estado de separación de Dios”. Dios ya no condena al hombre, sino que es el hombre quien se condena voluntariamente. El año pasado, salió en la prensa una noticia según la cual el Vaticano había dicho que el infierno ya no es eterno. Voces extra oficiales dicen que en el infierno no hay nadie. También ha cambiado el actual motivo –que todavía se puede leer en el actual Catecismo Oficial de la ICAR- donde se dice que el mundo fue creado para la gloria de Dios. Ahora se dice que Dios creó el mundo en un “acto de amor”.

Todos esos cambios, decía, obedecen a la imposibilidad de sostener un cúmulo de irracionalidades que sólo se pueden tapar con artimañas barriobajeras. La Iglesia es una experta a la hora de aplicar el “donde digo digo, digo Diego”, a través de los típicos malabarismos o “meandros teológicos” (expresiones de Puente Ojea) que sólo pueden contentar a los ingenuos feligreses que todavía creen que “doctores tiene la Iglesia”. Pero, por más que intenten regatear, esa institución no podrá nunca, nunca, arreglar los entuertos teológicos en los que se ha metido por culpa del origen escandaloso de esa teología que nació falsa por basarse en dos premisas indemostradas: la existencia de Dios, y la inspiración divina, llamada •”revelación”. Una supuesta revelación que tiene el verdadero origen en la fabulación de un solo hombre cuya fiabilidad es la misma que la de cualquier fundador de secta: Pablo de Tarso.

Bernat dijo...

Aún así, si consideráramos hipotéticamente que dichas dos premisas son verdaderas, toda la teología seguiría siendo falsa. La interpretación no literal de las escrituras –otro cambio inadmisible, cuando en el siglo XIX todavía se decía que había que interpretar la Biblia literalmente- da lugar a una interpretación totalmente subjetiva que no puede dar nunca una dogmática ni tan extensa ni tan prolífica tal como puede verse en el Catecismo, un volumen de unas 600 páginas que se supone es el extracto o resumen de lo que hay que hacer o no hacer. Un resumen que se deriva única y exclusivamente de la interpretación completamente interesada de los “doctores” de la Iglesia a lo largo de los dos mil años de existencia.

De unos textos confusos, contradictorios, anfibológicos, aporísticos, inexactos, etc. no pueden deducirse 600 páginas de prescripciones divinas, y menos después de incurrir en contradicciones tal como afirmar que “Dios está fuera de la razón”, “los caminos del Señor son inescrutables”, “la mente de Dios es inalcanzable”, “Dios está fuera del tiempo”, “Dios es incognoscible” etc. etc. ¡Cómo puede saberse la voluntad de Dios, lo que quiere o no quiere de nosotros, siendo ese mismo Dios inalcanzable para la mente humana!

Y si nos metemos en el supuesto “sacrificio de Jesús” para “salvar” a la humanidad, eso ya no hay por donde cogerlo. No hay ninguna persona cristiana, ni obispo, ni teólogo, ni cardenal ni papa, que pueda explicar de forma lógica o racional el mito según el cual un hijo de Dios “tuvo” que morir para salvar al hombre.

No hay ninguna diferencia entre el “testimonio” de Pablo de Tarso, y el fundador de la secta de los “Raelianos” quien dice que él es el fruto de la unión de un extraterrestre y una mujer humana. Bueno, sí la hay. Todo lo que cuenta Pablo es infinitamente más increíble que creer en extraterrestres.