28 de mayo de 2011

30.- Sobre la "beatificación" y la "santificación"


Beato por decreto terrenal La Iglesia Católica Apostólica Romana (ICAR) me sorprendió una vez más al conferir a Karol Wojtyla el título de "beato", habilitándolo de esa forma para ser "venerado" y preparando el camino para su posterior promoción al escalafón superior de "santo".

Digo que me sorprendió, porque supongo que la "beatificación" o "santificación" de un ser humano requiere el consenso del creador del universo, quien debiera estar de acuerdo con el jefe de la ICAR. En otras palabras, cuando la iglesia beatifica o santifica a alguien, pretende estar actuando en forma coordinada con la misma entidad que hace 13.700 millones de años habría creado el universo, un inmenso conjunto de materia y energía que actualmente contiene 100.000 millones de galaxias. ¡Vaya pretensión, vaya soberbia!

Quema de herejes La supuesta coordinación de la ICAR con el creador del universo resulta además bastante difícil de tragar, porque dicha institución acumula una larga historia de errores y horrores, un prontuario absolutamente incompatible con la infinita bondad que la misma iglesia le atribuye al creador que dice representar. De hecho, si existiera tal vínculo, el creador debiera haber dado instrucciones perentorias a los antiguos jefes de la Santa Inquisición en el sentido de detener inmediatamente la quema de inocentes en la hoguera, a la cual la ICAR era tan aficionada. Pero nada de eso ocurrió; el cruel asesinato de "herejes" perduró durante siglos, revelando así una total desconexión de la iglesia con el supuesto creador.

¿Con qué autoridad puede entonces la ICAR declarar a ciertas personas como "beatas" o "santas"?

Beneficiaria del "milagro" Por otro lado, ¿cuál es el argumento esgrimido para validar el ascenso de alguna persona fallecida en la jerarquía celestial? La iglesia afirma que el espíritu de dicha persona habría realizado curaciones milagrosas, es decir, inexplicadas por la ciencia médica. Pero, ¿qué clase de argumentación es esa? Aún suponiendo que la enfermedad existió y que la sanación ocurrió en forma inexplicable, eso no implica que se haya producido por intermedio de algún mecanismo sobrenatural, porque la ciencia médica no dispone de un conocimiento completo del cuerpo humano.

Cuando un médico se enfrenta al caso de una persona enferma, no está en la situación de un técnico mecánico que busca una falla en un motor, o en la de un técnico electrónico que intenta reparar un televisor defectuoso. Ambos técnicos pueden disponer de información completa y detallada acerca de la estructura de las máquinas que están reparando porque fueron diseñadas por ingenieros, y existen manuales que explican el principio de funcionamiento de los aparatos y la función de cada uno de sus elementos componentes.

Complejidad del cuerpo humano El cuerpo humano, en cambio, es una máquina complejísima que no fue creada por nosotros, sino que evolucionó a lo largo de eones, y para la cual no existen "manuales técnicos". Estamos lejos de conocer todos los mecanismos que pueden llevar a la remisión espontánea de enfermedades, y sabemos que el cuerpo humano es capaz de derrotar a muchas de ellas sin ayuda médica.

Cuando la ICAR declara a una curación como "milagrosa" está asumiendo que la ciencia médica nunca va a poder explicarla, lo que implica que ya no tiene nada más que aprender, que ya conoce todo lo que alguna vez se podrá saber acerca del funcionamiento del cuerpo humano, lo cual es, evidentemente, falso.

En resumen, cuando la iglesia asciende a un muerto en la jerarquía celestial pretende estar actuando en forma coordinada con el "creador del universo", y asume que la ciencia médica nunca podrá explicar el "milagro". Ambas suposiciones son falaces, y a mí, como congénere de los jerarcas de la ICAR, me provocan vergüenza ajena.

5 de mayo de 2011

29.- Dice el "necio" en su corazón: no hay Dios


Rob Bell Una de las frases usadas comúnmente para descalificar a los ateos reza así: dice el necio en su corazón: no hay Dios.

En este video se puede ver al pastor, escritor y conferencista cristiano Rob Bell recitando la conocida frase del Salmo 14, mientras señala su corazón (y descarta a la mente consciente) como fuente del ateísmo.

La frase resulta bastante curiosa, porque no existen registros de cambios de postura religiosa en las personas que han recibido trasplantes de corazón, pero sí se sabe que la epilepsia (enfermedad del cerebro) predispone a las experiencias místicas y religiosas.

Cuando se les responde con ese argumento, los creyentes replican que no se refieren literalmente al corazón, sino al "espíritu", una misteriosa entidad que nadie ha visto, y que supuestamente sería una especie de sustancia inmaterial que forma parte de nosotros.

Vilayanur Ramachandran El famoso neurólogo Vilayanur Ramachandran relató en la conferencia Beyond Belief 2006 un caso extraordinario que debiera despejar cualquier duda al respecto.


Traduzco a continuación las palabras del neurólogo.

Entonces, ahora vamos a la moralidad. Un grupo de pacientes al que hemos estudiado, son los pacientes con el cerebro separado, personas cuyo cuerpo calloso ha sido cortado, en esencia como si hubiesen recibido un golpe de karate en la cabeza, creando dos seres humanos en un cuerpo, en un cráneo, dos esferas de conciencia.

Ahora, muchos experimentos se han desarrollado en esta gente y me hago preguntas muy simples… hemos creado a dos personas aquí. ¿Qué hay de las personalidades? ¿Existen diferentes personalidades? ¿Qué hay de las preferencias estéticas? ¿Le gustan a uno las rubias y al otro las morenas, por ejemplo? ¿Le gusta a uno el chocolate y al otro la vainilla?

Así que intentamos estos experimentos, y lo que hicimos primero fue entrenar al hemisferio derecho para comunicarnos con él. De hecho el hemisferio derecho puede leer comandos simples, palabras simples, frases simples, y entonces le hago una pregunta y le digo apunta a una caja: SI, NO, NO SÉ, porque no puede hablar, el hemisferio derecho no puede hablar, pero puede comprender semántica sencilla, preguntas simples.

El hemisferio izquierdo puede hablar, así que puede responder SI, NO, NO SÉ.

Así que preguntamos, por ejemplo, ¿está Ud. en el CalTech? y el hemisferio derecho apuntó SÍ. ¿Está Ud. en la Luna? Dijo NO. ¿Está Ud. en California? Dijo SI. ¿Está Ud. dormido? Dijo NO. Entonces pregunté ¿es Ud. una mujer? (el paciente era varón) y apuntó SI y luego comenzó a reírse entre dientes. Así que al menos el hemisferio derecho tiene sentido del humor [risas].

Bueno, ahora viene la gran pregunta: ¿cree Ud. en Dios? Así que dije ¿cree Ud. en Dios? Y el hemisferio derecho fue directamente a SI, hice la misma pregunta al hemisferio izquierdo (SI, NO, NO SÉ) e indicó ¡NO!

Así que aquí teníamos a un ser humano que con el hemisferio derecho era un ateo y con el hemisferio izquierdo creía en Dios y este descubrimiento debería haber enviado un tsunami hacia la comunidad teológica, pero escasamente produjo alguna perturbación, a pesar de que genera toda clase de profundas preguntas teológicas… si esta persona muere… [risas] ¿se irá un hemisferio al Cielo y el otro al infierno? No sé la respuesta a eso.


Ateos, los "necios", los "viles" El caso relatado es evidencia de que las creencias se alojan en el cerebro, un órgano compuesto de materia física, que se puede ver, palpar, medir y pesar.

Y respecto de la "necedad", bueno, si los ateos la compartimos con quienes figuran en este video, supongo que es preferible ser "necios" antes que "iluminados" como Rob Bell.