2017-08-19

192.- Dios y el amor universal


Autor: Bernat

El origen de la ética y de la moral es, en primer lugar, instintivo. Los humanos tenemos un cierto grado de empatía a través del cual nos colocamos en la situación del otro pudiendo entender el dolor o la felicidad que experimentan los demás. Gracias a ese instinto y a la propia necesidad de organización, los humanos creamos leyes que protegen al individuo y a la propia sociedad.

Junto a ese instinto se halla otro -el amor- que se confunde frecuentemente con la empatía citada al meterlo en el mismo saco de los sentimientos que están compuestos de afecto hacia los demás. Pero, ese sentimiento tan maravilloso sólo es aplicable a aquella situación específica que obliga al ser humano a enamorarse -a través de unos mecanismos físico-químicos- de otro humano con la finalidad de procrear. El amor es pura química y no tiene más trascendencia que la que quieran darle los poetas y las religiones y, aunque ha sido extrapolado convirtiéndolo en un ideal utópico –el amor universal- no deja de ser un simple instinto que, juntamente con el instinto materno-paternal y el sexo, constituyen las artimañas a través de las cuales nos manipula la naturaleza para sus "fines".

Cuando se predica el "amor universal" desde esferas religiosas se transparenta un alto grado de ignorancia al dar por supuesto que el hombre puede dirigir los sentimientos hacia el prójimo cual acto de voluntad cualquiera. Nada más lejos de la realidad. Ningún sentimiento puede surgir por el simple deseo del individuo, quien amará u odiará invariablemente a lo largo de su existencia sin poderlo evitar.

El amor surge de forma espontánea sin que ni el deseo ni el interés del ser humano puedan intervenir en lo más mínimo para potenciarlo o para apaciguarlo. Imponer el amor como norma divina es un despropósito que únicamente puede tener el origen en el desconocimiento de la naturaleza instintiva y química de dicho sentimiento; desconocimiento inherente en aquellos hombres que –llenos de buena voluntad- querían transformar la sociedad en un mar de paz y de armonía poniendo en boca de un supuesto dios unos deseos que no eran más que los de los propios humanos, antropomorfizando, una vez más, una voluntad de un ser divino creado expresamente para intentar conseguir lo que los humanos no podían.

El corolario resultante es la manifiesta falsedad del origen divino de un mandamiento irracional por su imposibilidad fáctica. Los deseos de los humanos se transformaron en imposición divina y pusieron en evidencia la ignorancia de los conocimientos -tanto biológicos como psicológicos- que hoy tenemos y que nos permiten vislumbrar el origen completamente instintivo –y fuera del alcance de la voluntad- de ese sentimiento tan deseado por el ser humano, pero que no está al alcance de todos al no ser una mercancía manipulable ni física ni psicológicamente.

El amor universal, tan cacareado por las religiones, es un anhelo muy noble, pero no deja de ser un imposible mientras no se conozcan los mecanismos biológicos y psicológicos que hagan del ser humano un ser equilibrado y capacitado para desarrollar los sentimientos necesarios para alcanzar esa sociedad –si no perfecta- sí, al menos, basada en esos valores que nos permitan hacer de la vida un remanso de paz, de armonía y bienestar.

En consecuencia, Dios es completamente inútil a la hora de plantear una ética o una moral humana. Los actos del hombre no se orientarán ni al bien ni al mal sólo porque se exija desde instancias divinas, sino gracias al conocimiento racional y científico que permita descubrir las intrincadas complejidades biológicas y psicológicas del ser humano.


16 comentarios :

Voltaire dijo...

"Junto a ese instinto se halla otro -el amor- que se confunde frecuentemente con la empatía citada al meterlo en el mismo saco de los sentimientos que están compuestos de afecto hacia los demás. Pero, ese sentimiento tan maravilloso sólo es aplicable a aquella situación específica que obliga al ser humano a enamorarse -a través de unos mecanismos físico-químicos- de otro humano con la finalidad de procrear."

De acuerdo aun cuando la empatía también tiene que ver con el aparataje bioquímico, al menos como yo la entiendo: ponerse en los calzones "del otro"

Generalmente a la gente no le gusta este tipo de "reduccionismo" al menos a los románticos, pero qué importa el mecanismo? lo que importa es el resultado: el sexo es lo mejor que ha inventado la naturaleza, en mi opinión por supuesto. Y por esa razón, vayan mis mas encarecidas gracias al los inventores del Viagra, invención que fué no intencional. Buscando una droga que redujera la tensión arterial, encontraron que una de ellas bajo estudio corregía la disfuncion de la erección. Terminado el periodo de pruebas, los viejos se quedaron sin viagra y exigieron que continara el suministro, consecuentemente la empresa encontró una mina de oro. Yo le haría una estatua a esto médicos, pero me imagino que los jóvenes ni siquiera se han enterado de la disfunción eréctil, ya ss enteraran pero no tendrán problemas.

Siguiendo en el tema, me gustaría que también abordaras el tema de la simpatía, o solidaridad, o lo que llaman los católicos la caridad. Esta solo viene en los genes, aparentemente, relacionada solo con los parientes cercanos (kin selection). Mas allá de la familia no nos importan mucho los demas.

En este aspecto, la religiones tienen un punto a favor porque algunas hacen una obligacion de sus miembros el ayudar a los demás. En el campo laico solo hay partidos que defienden el "bien común", o como los marxistas, harían desaparecer la necesidad. Supuestamente a traves de una organización social donde cada quién ponga su capacidad al servicio de la sociedad y reciba de ella lo necesario para vivir decentemente.

A donde quiero llegar es a esto: La solidaridad humana es algo deseable, noble y moralmente correcto pero no es natural, luego creo que es algo que hay que instilar, enseñar u orientar desde edades tempranas y cre que eso es posible. Los cristianos diran que eso ya lo ha resuelto el cristianismo, pero la caridad cristiana es caridad con uñas, porque esa solidaridad responde a un incentivo: "sé caritativo e irás al cielo". Puesto que el cielo no existe, entonces el incentivo es un fraude, y la caridad otorgada no es desinteresada sino un negocio. Como hacer esto sin fraudes y sin un quid pro quo? Entiendo que es una pregunta gelatinosa, asi que no te sientas obligado a responder.

Voltaire dijo...

PS. Tal parece que los chimpancés follan algo asi como 30 veces al dia. Envidia verde.

Riskov dijo...

¿Como hacer esto sin fraudes?
Se me ocurre lo siguiente: considerando que una sociedad avanzada es más solidaria con las personas lejanas que una poco avanzada (que es muy solidaria solo con el entorno cercano), debemos avanzar en el desarrollo social y el conocimiento.

Bernat, buen artículo.
La empatía, solidaridad, caridad, amor, etc. son todos sentimientos que nos han ayudado en la evolución. De haber faltado, aunque solo sea uno, nos habríamos extinguido. Como primates sociales e inteligentes pero débiles la vía de éxito pasaba por ahí.

Efectivamente, no vino ninguna deidad a anunciarnos esos sentimientos. Y si lo hizo, llegó muy tarde...

Renzo dijo...

Para mi la cosa está clara, es todo una cuestión evolutiva. Ser empático es más útil para una especie "social" que no serlo. Neurológicamente está de demostrada la función de las neuronas espejo, que no son exclusivas de los humanos, como activadoras de procesos que, racionalizados, conducen a la empatía, la caridad, etc...
Una vez más nada mágico ni divino, pura bioquímica y la actividad cerebral que genera.

Saludos.

Unknown dijo...

Concuerdo con Renzo, la empatía y la solidaridad son imprescindibles para las especies colaboradoras, así nos ha hecho la evolución. El amor desde luego que es otra cuestión.

El amor sexual es para asegurar la procreación, potencia el sexo y hace que las parejas sean más estables, lo que puede que no convenga al individuo pero sí a la descendencia y al grupo social.

El amor paterno-filial aumenta mucho las posibilidades de sobrevivir y desarrollarse de los pequeños humanos.

El mandar amar es sin duda un disparate ridículo, nadie puede amar porque le obliguen. Por obligación puedes portarte bien e incluso tolerar al que desprecias, pero amar, no. Esta orden irrealizable puede que forme parte de la estrategia cristiana de poner el listón tan alto que nadie pueda superarlo de forma que todos seamos pecadores necesitados del perdón que otorga (previo pago en riquezas y privilegios) la clase sacerdotal.

Pero hablando de evolución social y moral, es interesante ver como las sociedades más avanzadas (las más laicas) son solidarias con individuos que en principio ya nada les aportan (ancianos, enfermos, minusválidos, etc.) lo cual es una buena muestra del avance moral que hemos experimentado en los últimos tiempos sin necesida y a pesar de supuestos mandatos divinos.

Jack Astron dijo...

Dice el artículo:

El corolario resultante es la manifiesta falsedad del origen divino de un mandamiento irracional por su imposibilidad fáctica.

Seguramente se refiere al primer mandamiento:

Amarás a Dios sobre todas las cosas.

Explicación:

"Amar a Dios sobre todas las cosas" significa quererlo más que a todos los bienes de la tierra y a todas las creaturas de tal forma que la persona está dispuesta a perderlo todo antes que ofenderlo, confía plenamente en su bondad, tiene gran respeto por su presencia, y tiene una gran fe en él.

Más detalles aquí:

Religión Católica Romana

Una exigencia imposible de cumplir, tal como se explica en el artículo y en los comentarios precedentes.

Buen punto.

Renzo dijo...

Sólo un ególatra, celoso, inmaduro, soberbio y acomplejado (entre otras cosas bastante peores) puede exigir algo como el primer mandamiento. Basaría eso para huir como de la peste de quien quiera imponer semejante absurdidad y ese es el primero de la decena...

bernat dijo...

Jack:

No me refería, en realidad, al mandamiento que tú has citado, sino al amor universal. Pero ahora que caigo, el "amarás a Dios sobre todas las cosas" puede incluirse perfectamente -incluso más- en mi crítica hacia la imposición de unos sentimientos que no pueden ser nunca voluntarios.

Y ya que estamos en eso, habría que añadir un aspecto no menos fundamental. Además de que nuestros sentimientos hacia otras personas obedecen a instintos, hay personas que se hacen querer más que otras por sus cualidades personales. ¿Acaso, Dios, se ha hecho querer en algún momento tal como nos lo han pintado? No sólo no se ha hecho querer, sino que sería un personaje justificadamente odiado por razones más que obvias.

Wm Gille Moire dijo...

Dice Bernat: El amor es pura química y no tiene más trascendencia que la que quieran darle los poetas y las religiones...

Pero más abajo dice: El amor universal, tan cacareado por las religiones, es un anhelo muy noble...

No entiendo cómo algo que es "pura química" también es un "anhelo muy noble". Eso de que TÚ lo sientas como algo "muy noble" ¿es algo químico que sucede dentro de TU cerebro?

Atilio dijo...

Por supuesto que lo que siente Bernat es siempre "química" (es algo más que química pero es siempre físico).
Y también e3s cierto que las emociones más sublimes y las más perversas son también "química".

Estas no son suposiciones sino hechos comprobados.
El viejo problema cartesiano del dualismo mente-cuerpo solo tiene un par de defensores que han rebuscado el argumento a los efectos de llegar a la jubilación empleados. Ya casi nadie toma eso en serio fuera de los brujos y otros charlatanes.

Como explican Joe Cruz, profesor de filosofía del William College, y el bien conocido Daniel Dennett (y una pequeña adenda mía), el problema por el cual la gente cree que la "química" no alcanza para explicar el problema de la dualidad mente-cuerpo es porque:

1) Se sienten todos expertos en el tema simplemente porque piensan y sienten (Cruz y Dennett antes).
2) La explicación "con palabras" de las sensaciones es y será siempre insuficiente para describir lo que uno experimenta tanto si lo explica otro (Joe Cruz) como si lo explica uno mismo (Atilio).
3) Se trata de imponer la primera persona en al mundo externo que es de la tercera persona (Dennett).

El caso de Mary, la que veía en blanco, negro y gris, es evidente sobre la confusión de personas.

Volviendo al tema del post, efectivamente ordenar sentimientos de cualquier tipo, no sólo el amor universal o amor excluyente de todo al barbudo espacial con superpoderes, es un acto de violencia moral.
Hace un tiempo circulaba un vídeo de un niño árabe que lloraba pidiéndole al padre no sacrificar a su cabra querida, por más mandato de alá que sea.
El padre, luego de insistir mucho, se apiada y deja la cabra.
Pero supongo que luego del vídeo los viejos barbudos ignorantes de la aldea aparecieron diciendo que era mandato divino y fue el fin de la cabra y un castigo ejemplar para el pobre niño, desde ahora, un traumado infeliz.

No hay que olvidar que cortarle el gañote al hijo propio porque lo dice la voz en la cabeza es considerado por todos los monoteístas como el más noble acto de amor posible pues es obediencia al barbudo espacial.

Y tampoco hay que olvidar que el mandato es amarse los unos a los otros o sino vivir eternamente sufriendo torturas.

Todo muy amoroso.

bernat dijo...

Gran explicación, Atilio.

Lástima que caerá en saco roto.

Atilio dijo...

Gracias Bernie! :)

jasimoto dijo...



Bernat, quizás no caiga en saco roto lo que nos dice Atilio, al fin y si comparamos estos tiempos con los pasados (el hecho que los ateos y librepensadores puedan estar expresando sus pensamientos sin que les cueste la libertad o la vida), nos demuestra que las cosas evolucionan a mejor y que los creyentes en el "barbudo espacial" ya no tienen el poder que tenían antes... Y a esto se habrá llegado por algo... y ese algo bien puede ser que los ateos y librepensadores no hayan callado del todo nunca.

Pienso que esto puede ser como una bola de nieve que según acelera, aumenta su masa y su tamaño, es lo de la "masa crítica de ateos" de que habla Richard Dawkins. Por eso considero muy importantes estos blogs y páginas web y que la gente comente y comparta sus ideas.

Saludos a todos.

jasimoto

Riskov dijo...

Así es.
Bienvenido jasimoto.

jasimoto dijo...

Gracias, Riskov.

bernat dijo...

Cierto, Jasimoto. Tienes razón.

La Revolución Francesa, aunque derramó mucha sangre, sirvió de mucho. Gracia a ella, seguramente, estamos aquí luchando contra la irracionalidad institucionalizada sin que se nos amenace con la cárcel o la muerte.

Y es cierto que esa bola de nieve cada vez se hace más grande. Cada vez somos más los críticos, escépticos e inconformistas que luchamos por la razón.