2015-10-04

142.- El incentivo económico del acomodacionismo


Muchos científicos contemporáneos argumentan que la ciencia y la religión son compatibles porque se ocupan de temas complementarios: la ciencia se encarga del mundo natural y la religión de los valores. En el ámbito del "Nuevo Ateísmo" a esa postura se le denomina "acomodacionismo".

Gran parte de la reciente racha de acomodacionismo ha sido impulsada por el dinero de una sola organización, la Fundación John Templeton.

John Templeton (1912 - 2008) fue un magnate multimillonario de fondos de inversión. Aunque era presbiteriano, estaba convencido de que otras religiones también aportan pistas sobre realidades "espirituales", y de que la ciencia y la religión podían ser socios en la solución de las "grandes preguntas" relacionadas con el propósito, el significado y los valores. Con ese fin legó su fortuna (actualmente 1.500 millones de dólares) a la fundación homónima creada en 1987.

Templeton creía que el progreso científico era esencial, no sólo para proporcionar beneficios materiales a la humanidad, sino también para revelar e iluminar el plan divino de Dios para el universo, del cual somos parte.

La meta filantrópica principal de la fundación es financiar trabajos centrados en "las grandes preguntas", áreas en las que se mezclan claramente la ciencia y la religión. En el ámbito científico se incluyen la complejidad, la emergencia, la evolución, el infinito y el tiempo. En la esfera moral y espiritual están el altruismo, la creatividad, el libre albedrío, la generosidad, la gratitud, el intelecto, el amor, la oración y el propósito.

El objetivo general al plantear las grandes preguntas era descubrir lo que Templeton llamó "la nueva información espiritual", término que abarcaba el progreso en la comprensión de las realidades más profundas de la naturaleza humana y del mundo físico, para lo cual quería animar a toda clase de líderes de opinión, ya fueran científicos, periodistas, clérigos o teólogos, a ser más abiertos acerca de la naturaleza última de la realidad y de lo divino.

La Fundación Templeton distribuye anualmente US$ 70 millones en subvenciones y becas. Dicha cantidad quintuplica la dispensada en el mismo período por la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos para la investigación en biología evolutiva, una de las áreas de interés de Templeton. Si se toma en cuenta el abultado presupuesto de la fundación y su criterio flexible para distribuir el dinero, no es de extrañar que los científicos se pongan en fila para obtener las subvenciones.

Ese apoyo produce un flujo constante de conferencias, libros, publicaciones científicas y artículos de revistas, en muchos casos reafirmando la armonía entre la fe y la ciencia. Es posible encontrar anuncios de la fundación a página completa en el New York Times con discusiones de destacados académicos (muchos financiados por Templeton) abordando temas tales como "¿Convierte la ciencia en obsoleta a la creencia en Dios?", y "¿Tiene un propósito el universo?".

El premio más famoso de la fundación, originalmente llamado el "Premio Templeton para el Progreso en la Religión" y que ahora se denomina simplemente el "Premio Templeton", se entrega para "honrar a una persona viva que haya hecho una contribución excepcional a reafirmar la dimensión espiritual de la vida, ya sea a través del discernimiento, el descubrimiento o los trabajos prácticos."

El Premio Templeton se entrega a un solo individuo, que obtiene £ 1,1 millones (unos US$ 1,8 millones), una cantidad superior a la del Premio Nobel (unos US$ 1,2 millones, compartida por un máximo de tres destinatarios). Originalmente otorgado a figuras religiosas, teólogos y filósofos, entre los cuales se cuentan Billy Graham, la Madre Teresa y el conspirador de Watergate Charles Colson, el premio se entrega ahora también a científicos cercanos a la religión, como el biólogo evolucionista Francisco Ayala y el cosmólogo Martin Rees.

El cambio de nombre del premio y de la especialidad de sus destinatarios sugiere que la fundación intenta disimular su arista religiosa y adquirir parte del prestigio de la ciencia. Después de todo, muchos científicos son reacios a comprometerse con organizaciones explícitamente religiosas. De hecho, Templeton también financia algo de ciencia pura. Pero su misión, promover el acomodacionismo, sigue siendo la misma, y los proyectos que financia casi siempre tienen un componente teológico.

Templeton financió el Instituto Faraday para la Ciencia y la Religión que dirige el programa para niños "Prueba de fe", el cual muestra cómo el cristianismo concuerda con la ciencia.

Templeton financia la Fundación BioLogos, diseñada para mostrar a los cristianos evangélicos que pueden aceptar a Jesús y a Darwin, y el programa "Diálogo sobre Ciencia, Ética y Religión" de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, un curioso brazo teológico de una gran organización científica diseñado para promover la idea de que la relación entre ciencia y religión es positiva.

Las "subvenciones de investigación" de Templeton son a menudo híbridos entre ciencia y religión. Existe una de tres años y US$ 5,1 millones que apoya el "Proyecto sobre la Inmortalidad", el cual está dedicado al estudio de la vida en el más allá, su posible manifestación a través de las experiencias cercanas a la muerte y su influencia en el comportamiento de las personas. Tal mezcla requiere no sólo del trabajo de los sociólogos, sino también de las elucubraciones de los teólogos.

Templeton otorgó:

La iniciativa "Preguntas Fundacionales en Biología Evolutiva" de la Universidad de Harvard busca generar nuevos tipos de conocimiento y comprensión en áreas centrales de la biología, alentando a los investigadores a explorar temas tales como los orígenes de la creatividad biológica, las lógicas profundas de la dinámica biológica y la ontología biológica, así como conceptos de teleología y propósito final en el contexto de la evolución. Tal conocimiento es relevante para una amplia gama de discusiones y debates filosóficos y teológicos.


"Asumiendo que el objetivo sea fastidiarlos a todos, me parece genial"

Las nociones de "propósito último" y de "teleología" (una fuerza externa dirigiendo la evolución) no son parte de la ciencia, sino una mezcla de lo científico con lo metafísico característica del enfoque de Templeton. Se podría pensar que los científicos desconfiarían de participar en programas que diluyen e incluso distorsionan la ciencia de esta forma, pero se estaría subestimando su necesidad de dinero para la investigación. Y Templeton se beneficia también, porque los científicos financiados desfilan por su página web como caballos ganadores, evidencia de un diálogo serio y fructífero entre la ciencia y la fe.

Además de financiar ciencia y acomodacionismo, Templeton otorga dinero a proyectos religiosos, como el programa de televisión "El desafío Americano de la Biblia" y el "Premio Epifanía" (US$ 100.000). Este último se entrega a "las películas y programas de TV más sanos, edificantes e inspiradores", y fue recibido por la truculenta y antisemita película "La Pasión de Cristo".

Templeton también hizo una donación de US$ 3 millones a la Universidad Biola (anteriormente "Instituto Bíblico de Los Ángeles", una escuela cristiana evangélica en California), para fundar un "Centro de Pensamiento Cristiano". Fue la mayor donación recibida por dicha escuela.

Como consecuencia del entusiasmo de muchos científicos (con problemas de liquidez) para unirse al elenco de Templeton, la influencia de su dinero en la asociación entre ciencia y fe es significativa. Siempre que se vea una discusión pública sobre la ciencia y la fe, al menos en Estados Unidos, lo más probable es que tras ella exista dinero Templeton. Incluso el Festival Mundial de la Ciencia, dirigido por el físico Brian Greene y su compañera Tracy Day, fue monetariamente apoyado por Templeton. Y así, en numerosas conferencias y demostraciones científicas, no falta la sesión sobre "Grandes Ideas", a menudo con ganadores del Premio Templeton tratando temas científicos y metafísicos.

Por último, está claro que el acomodacionismo en la última década ha sido en parte una respuesta a la popularidad del "Nuevo Ateísmo" y a su difusión a través de Internet y de varios libros superventa. Entre ellos se cuentan "El fin de la fe" y "Carta a una nación cristiana" de Sam Harris, "El espejismo de Dios" de Richard Dawkins, "Romper el hechizo" de Daniel Dennett, "Dios no es bueno" de Christopher Hitchens y "Dios: La hipótesis fallida" de Victor Stenger.

Todos esos libros aparecieron en un lapso de tres años y fueron éxitos de venta del New York Times. A pesar de que repitieron gran parte del "ateísmo clásico" de Robert Ingersoll, Bertrand Russell y H. L. Mencken, aportando argumentos olvidados a una nueva generación, incorporaron también un nuevo elemento: una conexión explícita con la ciencia. Más que nunca, los ateos famosos provienen de las filas de los científicos y aficionados a la ciencia. Dawkins es un biólogo evolutivo, Stenger (recientemente fallecido) fue un físico, Harris es un neurocientífico y Dennett es un filósofo de la ciencia y la mente. Hitchens, un periodista, es la única excepción, pero tenía un buen conocimiento científico.

Sin embargo, esos libros estaban más preocupados por mostrar los efectos adversos de la fe y de refutar sus afirmaciones que de explorar la compleja relación entre la ciencia y la religión. Ahora que el polvo se asentó, es el momento de examinar en detalle porqué la ciencia y la religión son incompatibles, y de examinar los argumentos típicos para su compatibilidad. Es hora también de hacer frente a los nuevos argumentos de la "teología natural": el supuesto "ajuste fino" de las leyes físicas, la existencia de valores morales supuestamente innatos, y otras áreas donde la religión pretende que la ignorancia científica es evidencia de la existencia de Dios. Por último, se debe determinar si existe algún beneficio para el diálogo entre científicos y creyentes, el tipo de diálogo que la Fundación Templeton promueve con sus constantes infusiones de dinero.



Jerry Coyne
El texto anterior es una traducción condensada de un fragmento del libro "Faith versus fact: why science and religion are incompatible", escrito por Jerry Coyne y publicado en el 2015.

Jerry Coyne es un destacado profesor de biología de la Universidad de Chicago, especializado en evolución biológica.

Dos libros anteriores suyos son "Speciation" y "Why Evolution is True".

Coyne es el autor del excelente blog "Why Evolution is True".

Algunas conferencias y entrevistas del autor relacionadas con el libro citado:

Entrada relacionada: 81.- La fe no tiene cabida en la ciencia.


15 comentarios :

Diego dijo...

Buenísimo el post. Hay una duplicación de un párrafo (el que habla de los premios).

Jack Astron dijo...

Corregido. ¡Gracias por señalar el error!

Voltaire dijo...

Existe un estudio de tres años y US$ 5,1 millones que apoya el "Proyecto sobre la Inmortalidad"

Este estudio es una Mina de Oro, cada tres años 5 millones es 1.6 millones anuales y como se trata de la inmortalidad es un estudio que puede durar eternamente. Si lo hacen entre dos produce la linda suma de 800.000 dolarea anuales para cada uno, y el paper sólo consistiría en citas de la biblia y habladera de pendejadas sobre teología que están gratis en Internet. Total es una renta, limpia de polvo y paja. Voy a ver si aplico.

Renzo dijo...

Estimados compañeros, tengo que confesaros que en mi biblioteca tengo un libro que ha sido financiado, al menos en parte, por la Fundación Templeton: "Fronteras del determinismo científico. Filosofía y ciencias en diálogo". También debo deciros que el libro es bastante aceptable y, en conjunto, resulta bastante objetivo y no falto de interés, aunque a alguno de los autores de las distintas partes que lo componen, se le nota el sesgo hacia posiciones más metafísicas que científicas. Claro que no se le pueden pedir peras al olmo, no ciencia a los filósofos ( a los de nuestros días, me refiero).
De todas formas no es, ni con mucho un libro del que me arrepienta haberlo comprado, ese "honor" se lo reparten equitativamente unos cuantos sobre creacionismo, diseño inteligente y otras paparruchadas magufas y religiosas, pero hay que conocer al enemigo...

Saludos.

Outsider dijo...

Ahora entiendo un poco más una conferencia que vi de Richard Dawking (igual lo hice siguiendo un enlace de este blog) y su preocupación por la falta de fondos dedicados a la investigación no influenciada por posiciones teistas.

Outsider dijo...

Perdon... Richard Dawkins. (Es una conferencia en TED)

Jack Astron dijo...

En los debates con ateos que argumentan desde la ciencia, algunos creyentes usan el gran número de científicos amigos de la religión como evidencia de la ausencia de conflicto entre ciencia y fe.

Bueno, ahí tenemos a una de las posibles causas de la "ausencia de conflicto".

Saludos.

Voltaire dijo...

Ciencia y religión/telogía son contradictorias, de eso no tengo ninguna duda. La religión parte de un modelo cuyas ideas básicas son inmodificable y sujetos a la “autoridad” de sus teólogos. La ciencia trabaja con modelos que son modificables dependiendo del progreso del conocimiento y no está sujeta a ninguna otra autoridad que a los los hechos y a su verificación. Esta diferencia en la manera de operar de ambas disciplinas produce en casi todos los casos distintas interpretaciones de la realidad donde la religión sale apalaeada.
El acomodacionismo no es correcto ni incorrecto porque, siendo una tática y no un principio, puede ser correcto o no, dependiendo de las circunstancias y de la religión dominante en un momento y en un espacio.

Con las religiones domesticadas como la católica, se puede convivir con algunas dificultades. Con otras, nadie que aspire a pensar libremente puede convivir como es el caso de algunas versiones del islamismo en algunos países.
Considerando esto, y viviendo en un país cristiano donde existe una separación constitucional entre iglesia y estado, yo diría que soy medio-acomodacionista.

Me he dado cuenta que la religión es difícil de sacarla de la cabeza de los creyentes, y puesto que no tengo madera de evangelista, me importa un pepino que la gente crea en dios o no y por lo tanto no soy un dedicado activista en este conflicto, aunque no le saco el cuerpo a su discusión filosófica y política.

Pero hay algunos aspectos conexos con la religión que si me importan: no me gusta que por vía indirecta (legislación) los creyentes me impongan sus dudosos valores morales. Tampoco me gusta que desinformen a la gente sobre el conocimiento y la ciencia y no me gusta que se entrometan en la escuela pública ni que impidan la acción contra amenazas globales como el cambio climático y la superpoblación.

Y respecto a la relación directa entre ciencia y religión, es realmente una peste que algunas iglesias cristiana y musulmanas (entre otras) se opongan y obstaculicen el conocimiento sobre la Evolución y el uso y aplicación de la medicina moderna.

Creyentes, crean y vivan como quieran, pero no jodan mucho a los que no creemos ni obstaculicen el conocimiento pues la expericncia muestra que este conocimiento entre otras cosas le ha alargado y mejorado la vida a los mismos cristianos.

Voltaire dijo...

Algo que olvidé:

Los ciéntíficos siempre andan escasos de fondos y es una verdadera lucha conseguir subsidios incluso los provenientes del gobierno. Por lo tanto no soy yo quien va a venirle con disursos éticos. Si Templetón no obliga a los científicos a modificar las conclusiones de sus investigaciones, yo no vería nada objetable, pero si yo fuera un científico evitaría la "ayuda" de Templeton tal y como lo hacen con las empress de tabaco. Como dijo Don Julio "la mujer de César no sólo debe ser honesta sino también parecer honesta"

Renzo dijo...

Voltaire, ¡chapeau!
Suscribo!!!

Jack Astron dijo...

Si bien el dinero de la fundación Templeton contribuye a ocultar el conflicto entre ciencia y fe, su esfuerzo por probar la intervención del dios cristiano en este mundo termina a veces favoreciendo al ateísmo, como ocurrió con el famoso estudio de 2005 sobre el poder de la oración:

Un experimento serio sobre el poder de la oración

Wikipedia

Revised STEP manuscript – Templeton

La fundación gastó US $ 2,4 millones y terminó demostrando que las oraciones no surtían efecto.

Muchas gracias a la fundación por su esfuerzo :-)

Atilio dijo...

Suscribo a todos los comentarios de los amigos, en particular los de Voltaire.

Saludos.

Gabriel dijo...

Excelente entrada.

Jack Astron dijo...

La Fundación Templeton es uno de los financistas de la conferencia "The Metaphysics of the Trinity: New Directions", a realizarse en la universidad de Oxford en Marzo de 2016.

Los títulos de las presentaciones pueden ser vistos aquí:

http://www.metaphysics-of-entanglement.ox.ac.uk/conferences/the_metaphysics_of_the_trinity_new_directions

Algunos comentarios de Jerry Coyne:

https://whyevolutionistrue.wordpress.com/2015/11/16/studying-the-trinity-more-dollars-wasted-by-templeton-and-philosophy-groups/


Quizás descubran algo importante. Vaya uno a saber...

Voltaire dijo...

Al menos habrá algo de humor porque una de las charlas tiene este título:

Brian Leftow (University of Oxford):

The Trinity is Unconstitutional