2014-07-16

99.- La tragedia de Liz Heywood


El último día de mi niñez fue el sábado 22 de noviembre de 1975. Sólo tenía 13 años.

Galopé en mi caballo por el bosque y luego fui en bicicleta a casa de una amiga, con quien corrí durante toda la tarde. No recibí ningún golpe, pero por la noche mi rodilla izquierda se hinchó como un melón; cuando llegó la hora de ir a la cama, apenas podía caminar.

1975, antes de la lesión
Tras algunas semanas estaba drenando tanto pus desde mi rodilla, que mis padres se vieron forzados a poner un recipiente para recogerlo. Un mes después estaba obligada a quedarme en cama, donde permanecí por casi un año. Otros seis meses en silla de ruedas, y el resultado fue una adolescente con una pierna deformada, una rodilla soldada y un cuadro de estrés post traumático.

Sin embargo, nunca me vio un doctor. No recibí tratamiento médico alguno. Yo era un miembro de tercera generación de la Ciencia Cristiana en Lexington, Massachusetts, a 20 millas de la Iglesia Madre, en Boston.

Mis padres trataron la infección en mi rodilla de la misma forma como trataban cualquier otra enfermedad: con las plegarias de un practicante de la iglesia Ciencia Cristiana. Los miembros de esa religión creen que la vida mortal no es real, y que comprendiendo el universo espiritual creado por Dios se producen curaciones físicas. Todas las lesiones y enfermedades se tratan de esa misma forma, desde cortaduras con papel hasta el cáncer.

Rodilla inflamada
El año anterior (1974), la administración de Nixon había promulgado nuevas normas federales que protegían el derecho de los padres para escoger un tratamiento religioso para sus hijos aunque ello significara negarles asistencia médica urgente. En 39 estados y en el Distrito de Columbia todavía existen esas excepciones, aunque en 1984 la administración de Reagan canceló el mandato que eximía a los padres de cargos por negligencia médica basada en la religión.

Años más tarde, mi enfermedad de los huesos fue identificada como osteomielitis, una infección bacteriana que se aloja en los huesos. Aunque pueden surgir complicaciones, el tratamiento inmediato con antibióticos puede sanarla. Pero mi familia veía mi rodilla hinchada como una ilusión terrenal que se corregía rezando.

Cinco semanas después del inicio del problema mi pierna comenzó a drenar una cantidad alarmante de pus. Mi madre llamó a una enfermera practicante de la iglesia cristiana para que me cuidara, una mujer entrenada por la iglesia en métodos estrictamente no-médicos y a quien se le prohíbe diagnosticar enfermedades o entregar medicina.

2007, 30 años con la rodilla soldada a 80°
Yo creía que solo la oración podía curarme: nunca esperé o deseé tratamiento médico. En 1976 pasé 10 meses en cama. Perdí peso. No podía soportar que mi madre me abrazara, ya que el movimiento más leve era una agonía. Sentía que podía morir. Algunas noches temía que no iba a morir. Tenía 14 años de edad.

Mi escuela, amigos y vecinos sabían de mi condición, y que me estaban tratando mediante la oración. En ocasiones gritaba de dolor, pero ninguno de mis vecinos investigaba. Solo la madre de mi mejor amiga se preocupó lo suficiente como para llamar a un abogado, pero le dijeron que no podían hospitalizarme legalmente. El último intento de la madre de mi amiga fue enviar una ambulancia a mi casa. Mi madre me dijo luego que el chofer informó que alguien estaba teniendo un bebé.

Esta negligencia médica basada en la fe religiosa me escondió a plena vista detrás de la respetabilidad de la religión de la Ciencia Cristiana, como un ejemplo de la tolerancia religiosa considerada políticamente correcta. A pesar de que temían por mi vida, mis padres parecían incapaces de pedir ayuda médica. Según las normas de la iglesia, un practicante puede negarse a rezar por quienes reciben tratamiento médico, y mis padres se aterrorizaban al pensar que mi hospitalización causaría mi muerte. Aunque tenia un teléfono al lado de mi cama, nunca se me ocurrió utilizarlo para llamar a alguien, excepto a mi enfermera practicante.

2007, primera prótesis
Sobreviví a la enfermedad, con mi pierna cicatrizada hasta el hueso y mi rodilla fusionada en un ángulo de 80 grados. Pero mi escuela nunca solicitó detalles cuando regresé, 18 meses más tarde, en muletas, luchando contra la depresión, la ansiedad, problemas alimenticios, claustrofobia y ataques de pánico. Eventualmente abandoné la escuela.

Los especialistas ortopédicos no pudieron remplazar mi rodilla. Cuando llegué a los 40 años de edad, mi pie y tobillo se habían deteriorado a tal punto que no podía caminar. El 26 de febrero de 2007 acepté que me cortaran la pierna sobre la rodilla.

Recuerdo claramente el terrible dolor que sentía cuando niña, y el que ningún adulto tomara la iniciativa para ponerle fin. La ley autorizó la decisión de mis padres de negarme tratamiento médico, y disuadía a los demás de hacer lo correcto.

Pero rehusarse a actuar frente al dolor de un niño es una conducta criminal.


Referencias

Página web de Liz Heywood

Testimonio en panel sobre el fundamentalismo religioso y el abuso infantil; enlace al minuto 22:10

Relato de una tragedia: breve video con textos e imágenes

Núcleo de creencias de la Ciencia Cristiana

El Heraldo de la Ciencia Cristiana


4 comentarios :

Renzo dijo...

Terrible!!!
Un prueba más, otra más, del sinsentido al que llegan algunas personas por seguir sus creencias religiosas.
Hay que recordar casos como este ( y otros mucho peores ) cuando nos vienen con la cantinela del respeto a las creencias y lo de que "al fin y al cabo cada cual es libre de creer en lo que quiera y educar a sus hijos en esas creencias".

Saludos.

Jack Astron dijo...

Así es, Renzo.

Aquí hay más casos:

http://childrenshealthcare.org/?page_id=132

y este otro:

http://pulsoslp.com.mx/2013/07/03/condenan-por-homicidio-a-pareja-que-prefirio-orar-en-vez-de-buscar-ayuda-medica-para-su-hija/

Es la locura de la fe religiosa matando niños inocentes.

Saludos.

Voltaire dijo...

La ponencia de Fry, en tres partes, es excelente.

Sería interesante que esos videos tuvieran sus propios comentarios. No has pensado en transformarlos en entradas?

De paso, Fry es actor en el capítulo 9 de la serie 24. Me gustaría oir su opinión sobre la ética en la que se basan los guionistas de esa serie.

Hitchens fué parte de ese panel, y cuando uno se da cuenta, también se da cuenta del buen General que perdimos.

Jack Astron dijo...

Hola Voltaire

Las entradas breves que aparecen anunciadas en la parte superior de la página apuntan a una entrada común con su correspondiente sección de comentarios.

Vi a Fry como el primer ministro en "24", pero no he leído opiniones suyas respecto de la ética en la serie.

Sí, se echa de menos al gran Hitch. Fry lo menciona al inicio: "...with my trusty Hitch by my side..." según recuerdo.

Saludos.