23 de noviembre de 2010

25.- Porqué soy ateo


Entiendo que el rol básico de los dioses actuales más populares es el de haber creado el universo. Otras características de esos dioses difieren: pueden tener o no hijos, premiar o no a sus mártires con vírgenes celestiales, tener o no grandes instituciones terrenales que los representan, etc. Pero como mínimo, son los creadores del universo en el que habitamos. Ese es su principal aporte.

Las observaciones y experimentos recientes en cosmología física muestran que el universo se inició desde el mundo subatómico y se expandió a una velocidad casi infinita, obedeciendo leyes ajenas a nuestra intuición. Nuestros cerebros evolucionaron en un ambiente muy diferente, por lo que son incapaces de guiarnos correctamente a escala subatómica o cósmica, a menos que los corrijamos constantemente con los resultados de los experimentos y de las observaciones.

Por eso creo que el método científico es la mejor herramienta de la que disponemos para evaluar la existencia de un creador del universo; el método científico complementa la inteligencia del cerebro humano con la retroalimentación proveniente de las observaciones. Al estudiar el mundo subatómico y la evolución del universo (incluyendo la de nuestra especie) podríamos descubrir alguna pista que revele un plan, un propósito, un "gran diseño". Pero hasta ahora no hemos encontrado nada que se le parezca.

Galaxias visibles en un área igual a la del pequeño cuadrado ubicado en la esquina inferior izquierda, mucho menor que la Luna. Creo que lo que sabemos actualmente gracias al método científico nos obliga a descartar la existencia de un "agente" que crea el universo para nosotros. Esa hipótesis tenía cierto sentido en la época en la que se escribió la Biblia, pero lo ha perdido totalmente frente a la inmensidad y antigüedad del universo que ahora conocemos.

Un universo que contiene 70.000 millones de millones de millones de estrellas, y que ha estado evolucionando durante casi 14.000 millones de años, no puede haber sido creado para nosotros.

El planeta Tierra tampoco puede haber sido creado para nosotros, porque ha existido vida en él durante más de 3.000 millones de años, y ha estado incluso dominado por formas de vida diferentes a la nuestra durante períodos de tiempo muy superiores al de la existencia de la especie humana. Los dinosaurios reinaron en la Tierra durante unos 160 millones de años, superándonos en longevidad en más de mil veces.

Sólo queda entonces la posibilidad de que, si algún agente creó el universo, lo haya hecho sin pensar en nosotros, pero en ese caso no tiene sentido que se interese por nuestras acciones, que nos premie o que nos castigue, y por ende, pierden legitimidad sus representantes e intermediarios, las religiones que enseñan e inculcan y las instituciones que los cobijan. Los sacerdotes, pastores y clérigos carecen -en consecuencia- de autoridad para dictar y tratar de imponer normas basadas en supuestos designios divinos.

Soy ateo porque el análisis de la evidencia científica me llevó a tomar esa posición, no porque se me ocurrió meditando en un sillón, no porque lo leí en un libro escrito por un gran pensador, no porque me lo enseñaron en el colegio figuras de autoridad, no porque siga ciegamente a algún científico ateo.

Soy ateo a pesar de que la mayor parte de la humanidad es creyente, porque frente al peso de la evidencia científica la opinión de miles de millones de seres humanos desinformados (y en algunos casos, intelectualmente deshonestos) es irrelevante.

Soy ateo porque la evidencia científica actual me obliga a serlo, pero si llegan a surgir pruebas superiores en contrario, me convertiré en creyente. Así que si algún lector puede aportar evidencia a favor de la existencia de un agente que haya creado el universo pensando en nosotros, me gustaría conocerla.