31 de diciembre de 2009

10.- De cómo el método científico se protege de los errores


A continuación reproduzco un texto que explica cómo el método científico se protege de los errores que sus cultores inevitablemente cometen. El texto está copiado de la versión en español del libro:

The Demon-Haunted World. Science as a Candle in the Dark.
escrito por Carl Sagan y Ann Druyan, y publicado en 1995.

Carl Sagan - Science as a Candle in the Dark

En mi opinión el título significa algo así como la humanidad asustada (o acosada) por miedos y supersticiones, con la ciencia actuando como una vela en la oscuridad.

Reproduzco el texto de la versión en español. Me tomé la libertad de destacar algunas frases, de insertar algunas imágenes y de corregir algunos anglicanismos.


Extracto del Capítulo 2, "Ciencia y Esperanza"

Hay gente que considera arrogante a la ciencia, especialmente cuando pretende contradecir creencias arraigadas o cuando introduce conceptos extraños que parecen contrarios al sentido común. Como un terremoto que sacude nuestra fe en el terreno donde nos hallamos, desafiar nuestras creencias tradicionales, zarandear las doctrinas en las que hemos confiado, puede ser profundamente perturbador.

Sin embargo, mantengo que la ciencia es parte integrante de la humildad. Los científicos no pretenden imponer sus necesidades y deseos a la naturaleza, sino que humildemente la interrogan y se toman en serio lo que encuentran.

Somos conscientes de que científicos venerados se han equivocado. Entendemos la imperfección humana. Insistimos en la verificación independiente -hasta donde sea posible- y cuantitativa de los principios de creencia que se proponen. Constantemente estamos clavando el aguijón, desafiando, buscando contradicciones o pequeños errores persistentes, residuales, proponiendo explicaciones alternativas, alentando la herejía.

Damos nuestras mayores recompensas a quienes refutan convincentemente creencias establecidas.

Aquí va uno de los muchos ejemplos: las leyes de movimiento y la ley de cuadrado inverso de gravitación asociadas con el nombre de Isaac Newton están consideradas con razón entre los máximos logros de la especie humana. Trescientos años después, utilizamos la dinámica de Newton para predecir los eclipses. Años después del lanzamiento, a miles de millones de kilómetros de la Tierra (con sólo pequeñas correcciones de Einstein), la nave espacial llega de manera magnífica a un punto predeterminado en la órbita del objetivo mientras el mundo va moviéndose lentamente. La precisión es asombrosa. Sencillamente, Newton sabía lo que hacía.


Nave espacial llegando a Marte, después de viajar unos 100 millones de kilómetros.LLegando a Marte

Pero los científicos no se conformaron con dejarlo como estaba. Buscaron con persistencia grietas en la armadura newtoniana.

A grandes velocidades y fuertes gravedades, la física newtoniana se derrumba.

Este es uno de los grandes descubrimientos de la relatividad especial y general de Albert Einstein y una de las razones por las que se honra de tal modo su memoria. La física newtoniana es válida en un amplio espectro de condiciones, incluyendo las de la vida cotidiana. Pero, en ciertas circunstancias altamente inusuales para los seres humanos -al fin y al cabo, no tenemos el hábito de viajar a una velocidad cercana a la de la luz- simplemente no da la respuesta correcta; no está de acuerdo con las observaciones de la naturaleza.


Isaac Newton y Albert Einstein

La relatividad especial y general son indistinguibles de la física newtoniana en su campo de validez, pero hacen predicciones muy diferentes -predicciones en excelente acuerdo con la observación- en esos otros regímenes (alta velocidad; fuerte gravedad). La física newtoniana resulta ser una aproximación a la verdad, buena en circunstancias con las que tenemos una familiaridad rutinaria, mala en otras. Es un logro espléndido y justamente celebrado de la mente humana, pero tiene sus limitaciones.

Sin embargo, de acuerdo con nuestra comprensión de la falibilidad humana, teniendo en cuenta la advertencia de que podemos acercarnos asintóticamente a la verdad pero nunca alcanzarla del todo, los científicos están investigando hoy regímenes en los que pueda fallar la relatividad general. Por ejemplo, la relatividad general predice un fenómeno asombroso llamado ondas gravitacionales. Nunca se han detectado directamente. Pero, si no existen, hay algo fundamentalmente erróneo en la relatividad general.

Los pulsares son estrellas de neutrones que giran rápidamente, cuyos períodos de giro pueden medirse ahora con una precisión de hasta quince decimales. Se predice que dos pulsares muy densos en órbita uno alrededor del otro irradian cantidades copiosas de ondas gravitacionales, que con el tiempo alterarán ligeramente las órbitas y los períodos de rotación de las dos estrellas. Joseph Taylor y Russell Hulse, de la Universidad de Princeton, usaron este método para comprobar las predicciones de la relatividad general de un modo totalmente nuevo.


Representación artística de ondas gravitacionales, generadas por 2 pulsares en órbita.Ondas gravitacionales

Según sus hipótesis, los resultados eran inconsistentes con la relatividad general y habrían derribado uno de los pilares principales de la física moderna.

No sólo estaban dispuestos a desafiar la relatividad general, sino que se los animó a hacerlo con entusiasmo.

Al final, la observación de los pulsares binarios dio una verificación precisa de las predicciones de la relatividad general y, por ello, Taylor y Hulse recibieron conjuntamente el Premio Nobel de Física en 1993.

De modos diversos, otros muchos físicos ponen a prueba la relatividad general: por ejemplo intentando detectar directamente las esquivas ondas gravitacionales. Confían en forzar la teoría hasta el punto de ruptura y descubrir si existe un régimen de la naturaleza en el que deje de ser sólido el gran avance de comprensión de Einstein. Esos esfuerzos continuarán siempre que haya científicos.

La relatividad general es ciertamente una descripción inadecuada de la naturaleza a nivel cuántico, pero, aunque no fuera así, aunque la relatividad general fuera válida en todas partes y para siempre, ¿qué mejor manera de convencernos de su validez que con un esfuerzo concertado para descubrir sus errores y limitaciones?

Esta es una de las razones por las que las religiones organizadas no me inspiran confianza.

¿Qué líderes de las religiones principales reconocen que sus creencias podrían ser incompletas o erróneas y establecen institutos para desvelar posibles deficiencias doctrinales?

Más allá de la prueba de la vida cotidiana, ¿quién comprueba sistemáticamente las circunstancias en que las enseñanzas religiosas tradicionales pueden no ser ya aplicables? (Sin duda es concebible que doctrinas y éticas que funcionaron bastante bien en tiempos patriarcales, patrísticos o medievales puedan carecer absolutamente de valor en el mundo tan diferente que habitamos.)

¿En qué sermón se examina imparcialmente la hipótesis de Dios?

¿Qué recompensas conceden a los escépticos religiosos las religiones establecidas... o a los escépticos sociales y económicos la sociedad en la que se desenvuelven?

La ciencia, apunta Ann Druyan, siempre nos está susurrando al oído: "Recuerda que eres nuevo en esto. Podrías estar equivocado. Te has equivocado antes."

A pesar de toda la prédica sobre la humildad, me gustaría que me enseñasen algo comparable en la religión. Se dice que las Escrituras son de inspiración divina, una frase con muchos significados. Pero ¿y si han sido inventadas simplemente por humanos falibles? Se da testimonio de milagros, pero ¿y si en lugar de eso son una mezcla de charlatanería, estados de conciencia poco familiares, malas interpretaciones de fenómenos naturales y enfermedades mentales?

No me parece que ninguna religión contemporánea y ninguna creencia de la "Nueva Era" tenga suficientemente en cuenta la grandeza, magnificencia, sutileza y complejidad del universo revelado por la ciencia.

El hecho de que en las Escrituras se anticipen tan pocos descubrimientos de la ciencia moderna aporta mayores dudas a mi mente sobre la inspiración divina.

Pero, sin duda, podría estar equivocado.

oooooo

Nota de JR: el texto anterior fue publicado en 1995. Actualmente están en operación detectores extraordinariamente sensibles, tales como LIGO, tratando de captar directamente las ondas gravitacionales.

La ciencia avanza. Las religiones no.

23 de diciembre de 2009

9.- La educación proporcionada por la Iglesia Católica


Preparando una respuesta a un comentario en otro blog, me percaté que se alargaba demasiado, y que podía convertirse en un breve artículo. El comentario afirmaba que "desde siempre los curas y monjas se han dedicado a la enseñanza de los pobres y de la más alta calidad".


LA IC NO SÓLO EDUCA A LOS POBRES

Reconozco que la IC educa a los pobres, pero no descuida a las clases altas, a las cuales adoctrina usando algunas de sus subsidiarias, específicamente el Opus Dei y los Legionarios de Cristo (conocida también como los "Millonarios de Cristo"), en esencia vendiéndoles la entrada al Cielo a cambio de la tarifa correspondiente.

Dichas organizaciones operan colegios y universidades de elite, donde preparan a los futuros dirigentes y personajes influyentes de la sociedad, para seguir imponiéndonos a todos las consecuencias de sus supersticiones, por los siglos de los siglos, amén.


Colegio Cumbres, Santiago, Legionarios de Cristo.
En este colegio no se educan pobres.

LA EDUCACIÓN DE LA IC NO ES DE ALTA CALIDAD

La educación proporcionada por la IC está lejos de ser de la "más alta calidad", a menos que se entienda por eso, la formación de futuros profesionales de altos ingresos incorporados a la red de contactos de la "gente linda" que dirige los destinos del país.

La "educación" que proporciona la IC, a través de los colegios que controla, desincentiva la formación de científicos e ingenieros limitando la enseñanza del método científico, porque este método descansa en el análisis de la evidencia, y la IC no sólo no tiene evidencia que ofrecer para dar soporte a sus dogmas, sino que la evidencia disponible los contradice.

Como dice Richard Dawkins, "... no sólo la ciencia es corrosiva para la religión, sino que la religión es corrosiva para la ciencia. La religión le enseña a la gente a estar satisfecha con respuestas insignificantes, sobrenaturales y sin explicaciones, y los ciega a las maravillosas respuestas reales que tenemos al alcance. Les enseña a aceptar la autoridad, las revelaciones y la fe, en lugar de insistir siempre en las evidencias."

Por ejemplo, la IC todavía desconoce la Teoría de la Evolución de las Especies, a pesar de estar apoyada por una montaña de evidencia, porque refuta su ideología basada en… ¡un libro!, escrito además por gente ignorante y supersticiosa hace 2 milenios, pero que le otorga poder para influir en la vida de millones, y para disfrutar de una serie de privilegios inmerecidos.

La humanidad se enfrenta actualmente a la amenaza del calentamiento global, el cual nos traerá pérdida de cosechas, sequías, escasez de agua dulce, ciudades costeras inundadas por el mar, emigración de centenares de millones de personas, guerras por recursos naturales cada vez más escasos, etc.


Imagen del futuro.

La única forma de combatir dicho flagelo es mediante el cultivo de la ciencia y la práctica de la ingeniería, desarrollando formas más eficientes para desalinizar el agua de mar, generando más energía eléctrica en forma limpia, inventando métodos para extraer el exceso de CO2 presente en la atmósfera y en los océanos, etc.

Pero la IC prefiere enseñar a sus alumnos la fábula de un niño que nació de una virgen y que luego murió crucificado, como si eso nos fuese a servir de algo.

Los problemas asociados al calentamiento global se agravan debido al exceso de seres humanos en este planeta, cuyo número se acerca ya a los 7.000 millones, mientras la IC se opone tercamente a casi todos los métodos anticonceptivos disponibles, motivada por su estúpido prejuicio de que "el sexo es pecado", el cual oculta bajo una hipócrita política de "defensa de la vida", que consiste en proteger histéricamente óvulos fecundados mientras ignora por completo a las mujeres embarazadas, como si sólo fuesen incubadoras.

El perjuicio que causa la IC -dirigida por octogenarios balbuceantes que no sufrirán las consecuencias del calentamiento global- al privar a generaciones de jóvenes de las herramientas que podrían ayudarlos a mitigar las catástrofes que los aguardan a la vuelta de la esquina, es imperdonable.


¿Guías espirituales o lastre para la humanidad?

La IC es una organización nefasta, a la cual se le debiese prohibir la administración de colegios en todo el mundo.

13 de diciembre de 2009

8.- El falso argumento de los "científicos creyentes"


En muchas páginas web y foros de fundamentalistas religiosos aparecen ejemplos de científicos creyentes, quienes son exhibidos por los autores de dichos sitios como prueba de la existencia de Dios, y de la ausencia de conflicto entre ciencia y religión.

En el recuadro siguiente se muestra un ejemplo, correspondiente a un fragmento de una página publicada por un creyente en la Biblia, que además se define a sí mismo como científico.



En este artículo voy a fundamentar porqué considero que los ejemplos de científicos creyentes no son evidencia válida a favor de la existencia de Dios.

Aclaro que al hablar de "religión" me voy a estar refiriendo al conjunto de creencias asociadas normalmente al Cristianismo, ya que son sus defensores los que usan a los científicos creyentes para respaldar su ideología.


EXISTEN DISTINTAS CONCEPCIONES DE DIOS

Al debatir el tema de la existencia o inexistencia de Dios, no se debe ignorar el hecho de que existen muchas concepciones diferentes de Dios.

A mí me parece esencial distinguir al menos entre 2 tipos de dioses: el dios universal (DU) y los dioses personales (DP). En el artículo 4, Podemos olvidarnos de la idea de Dios, describo las características de estos 2 tipos de dioses. En esencia:
  • El DU define las leyes del Universo (gravedad, electromagnetismo, atracción nuclear) y lo pone en marcha, pero no interviene en su evolución posterior, ni interactúa con nosotros.
  • Los DP crean todo (estrellas, planetas, plantas, bacterias, animales, seres humanos), escriben o dictan "libros sagrados", mantienen "representantes" entre nosotros (sacerdotes, pastores, clérigos), premian y castigan, conceden favores a cambio de plegarias, desencadenan catástrofes naturales, etc.
Los fundamentalistas religiosos cristianos utilizan rutinariamente la creencia de algunos científicos en el DU como evidencia de la existencia de su DP, el dios de la Biblia. El ejemplo más común debe ser el caso de Albert Einstein.

Albert Einstein Einstein hizo varias declaraciones respecto de sus creencias religiosas, en algunas de las cuales sugería que era un creyente, y en otras lo contrario.

Probablemente su posición sobre este tema queda mejor definida en su artículo Sobre Religión, el cual reproduje anteriormente en este blog, y del cual se puede deducir que él creía en un tipo de DU, no en un DP.

Considero que el cultivo de las ciencias es compatible con una posición agnóstica respecto del DU. Es razonable que un científico, maravillado frente al orden revelado por las leyes de la naturaleza, mantenga abierta la puerta a la existencia de un creador del Universo.

Pero de ahí a afirmar que los científicos creen mayoritariamente en un DP (como el dios de la Biblia) hay un trecho muy largo.


LA OPINION DE LOS CIENTIFICOS ES RELEVANTE
 
En una primera aproximación se podría descartar sin más trámite la posición religiosa de los científicos, alegando que sus opiniones en este campo tienen tanto valor como las de cualquiera, ya que ciencia y religión son dominios separados del saber humano y no se tocan.

Pero no es así, ya que en muchos casos, ciencia y religión hacen afirmaciones importantes respecto de la misma realidad.

Por ejemplo, la ciencia afirma que los seres vivos actuales evolucionamos naturalmente a partir de antepasados comunes, mientras que la religión sostiene que fuimos creados independientemente por Dios.

Por otro lado, la religión afirma que Dios creó los cielos, la Tierra y los seres vivos en forma casi simultánea, pero la ciencia ha establecido un intervalo de 9.000 millones de años desde el inicio del Universo hasta la formación de la Tierra, y otro intervalo de 4.600 millones de años desde el evento anterior hasta la aparición del ser humano.

Es evidente que los dominios de la ciencia y de la religión se traslapan, y que existen contradicciones importantes entre ambas.

Por lo tanto, las creencias religiosas de los científicos son relevantes, y tienen más peso que la de la gente común, que ignora muchos de los descubrimientos científicos, especialmente de los más recientes.


RESPECTO DE LOS CIENTIFICOS CLASICOS
 
Isaac NewtonSe afirma que muchos científicos clásicos destacados, tales como Kepler y Newton, creían en el DP de los cristianos, y buscaban la verdad en la Biblia.

No es necesario entrar en detalles respecto de las creencias específicas de cada uno, ni de cuantos o quienes eran. Pueden haber sido centenares, o miles.

Da lo mismo, porque todos tenían la misma limitación: ignoraban casi todo el conocimiento científico disponible actualmente, el cual contradice a la Biblia.

Los científicos clásicos desconocían -al menos- los siguientes antecedentes:
  • El enorme tamaño del Universo, que contiene unos 100.000 millones de galaxias con alrededor de 100.000 millones de estrellas cada una, lo cual es evidencia de que nosotros somos insignificantes en él, y no el propósito de una hipotética creación.
  • La edad del Universo: 13.700 millones de años, no 6.000 años como se deduce a partir de la Biblia, lo que muestra que dicho libro no es confiable, y refuerza la idea de que el Universo no fue creado para nosotros.
  • La edad de la Tierra: 4.600 millones de años, otro dato que apoya la deducción anterior.
  • La antigüedad del ser humano moderno: entre 100.000 y 200.000 años, mucho mayor a lo indicado en la Biblia (6.000 años). Además, demuestra que el ser humano vivió más del 98% de su existencia antes de la "venida" de Jesucristo, debilitando la afirmación de que este predicador habría sido "enviado a salvarnos".
  • La evolución de las especies, evidenciada en los fósiles y en el ADN de los seres vivos, opuesta a la "creación" presentada en la Biblia como explicación del origen de las especies.
  • La extinción de la gran mayoría de las especies que alguna vez han existido, proceso consistente con la evolución, e incompatible con una creación inteligente.
  • El verdadero origen de muchas plagas (virus y bacterias), lo que debilita la imagen de un dios que castiga, y que por lo tanto interviene en este mundo.
  • Las verdaderas causas de los terremotos, maremotos y erupciones volcánicas (movimiento de las placas tectónicas), lo que refuerza la interpretación anterior.
  • La increíble complejidad del cerebro humano, compuesto por alrededor de 100.000 millones de neuronas con miles de interconexiones cada una, que le da la capacidad de crear conciencia y sentimientos, haciendo innecesaria la presencia de una entidad sobrenatural en nosotros.
  • Las alteraciones de la conciencia y de los sentimientos originadas por drogas y medicamentos (tales como antidepresivos o ansiolíticos), lo que demuestra que dichos fenómenos son de naturaleza química, no sobrenatural.
Todos los antecedentes anteriores han sido descubiertos en los últimos 200 años, y la mayor parte en los últimos 100, así que los científicos creyentes clásicos los ignoraban. De haber dispuesto de ellos, seguramente le habrían otorgado menor credibilidad a la Biblia.


RESPECTO DE LOS CIENTIFICOS CONTEMPORANEOS

En un artículo publicado en la revista Nature en 1998, se muestran los resultados de tres encuestas realizadas a la comunidad científica en 1914, 1933 y 1996.

El porcentaje de creyentes de 1996 (7%) es menor que el registrado en 1933 (15%) y bastante menor que el observado en 1914 (28%).

Reproduzco a continuación una parte de una tabla incluida en dicho artículo.



Resulta evidente que, a medida que progresa el conocimiento científico y aumenta el número de fenómenos que pueden ser explicados sin recurrir a intervención divina, disminuye el número de científicos creyentes en un DP.

Existen casos de científicos contemporáneos que se han convertido al cristianismo, pero son una minoría.


RESUMEN

Muchos científicos pueden tener una posición agnóstica o incluso creyente respecto de un dios universal, pero eso no significa que crean en el dios de la Biblia.

Los científicos clásicos que creían en el dios de la Biblia ignoraban la mayor parte de la evidencia científica actual, la cual contradice a la Biblia.

Los científicos contemporáneos son mayoritariamente ateos respecto del dios de la Biblia.


CONCLUSION
 
El argumento de los "científicos creyentes", utilizado por muchos fundamentalistas religiosos para reforzar su posición es falaz. Si tomasen en cuenta honestamente la opinión de los científicos, saldrían perjudicados.

5 de diciembre de 2009

7.- El sentimiento religioso cósmico de Albert Einstein


En el artículo que presento a continuación, Albert Einstein explica su visión acerca de las religiones. Los invito a leer y a meditar sus hermosas palabras.

SOBRE RELIGION, POR ALBERT EINSTEIN

Escrito expresamente para el New York Times Magazine. Publicado el 9 de Noviembre de 1930 (pp. 1-4). El texto alemán fue publicado en el Berliner Tageblatt, el 11 de Noviembre de 1930.

Todo lo que ha hecho y pensado la especie humana se relaciona con la satisfacción de necesidades profundamente sentidas y con el propósito de mitigar el dolor. Uno ha de tener esto constantemente en cuenta si desea comprender los movimientos espirituales y su evolución.

Sentimiento y anhelo son la fuerza motriz que hay tras todas las empresas humanas y todas las creaciones humanas, por muy excelsas que se nos quieran presentar. Pero, ¿cuáles son los sentimientos y las necesidades que han llevado al hombre al pensamiento religioso y a creer en el sentido más amplio de estos términos?

Un poco de reflexión bastará para darnos cuenta de que precediendo el nacimiento del pensamiento y la experiencia de lo religioso están las emociones más variadas.

En el hombre primitivo, es sobre todo el miedo el que produce ideas religiosas: miedo al hambre, a los animales salvajes, a la enfermedad, a la muerte. Como en esta etapa de la existencia suele estar escasamente desarrollada la comprensión de las conexiones causales, el pensamiento humano crea seres ilusorios más o menos análogos a sí mismo de cuya voluntad y acciones dependen esos acontecimientos sobrecogedores.

Así, uno intenta asegurarse el favor de tales seres ejecutando actos y ofreciendo sacrificios que, según la tradición transmitida a través de generaciones, les hacen mostrarse propicios y bien dispuestos hacia los mortales.

En este sentido, hablo yo de una religión del miedo. Esta, aunque no creada por los sacerdotes, se halla en un grado notable afianzada por la formación de una casta sacerdotal que se erige como mediadora entre el pueblo y los seres a los que el pueblo teme y logra sobre esta base una hegemonía.

En muchos casos, un caudillo o dirigente o una clase privilegiada cuya posición se apoya en otros factores, combina funciones sacerdotales con su autoridad secular a fin de reforzarla; o hacen causa común con la casta sacerdotal para defender sus intereses.

Los impulsos sociales son otra fuente de cristalización de la religión. Padres y madres y dirigentes de las grandes comunidades humanas son mortales y falibles.

El deseo de guía, de amor y de apoyo empuja a los hombres a crear el concepto social o moral de Dios. Este es el Dios de la Providencia, que protege, dispone, recompensa y castiga; el Dios que, según las limitaciones de enfoque del creyente, ama y protege la vida de la tribu o de la especie humana e incluso la misma vida; es el que consuela de la aflicción y del anhelo insatisfecho; el que custodia las almas de los muertos.

Esta es la concepción social o moral de Dios.

Las Sagradas Escrituras judías ejemplifican admirablemente la evolución de la religión del miedo a la religión moral, evolución que continúa en el Nuevo Testamento.

Las religiones de todos los pueblos civilizados, especialmente los pueblos del Oriente, son primordialmente religiones morales.

El paso de una religión del miedo a una religión moral es un gran paso en la vida de los pueblos.

Y sin embargo, el que las religiones primitivas se basen totalmente en el miedo, y las de los pueblos civilizados sólo en la moral es un prejuicio frente al que hemos de ponernos en guardia. La verdad es que en todas las religiones se mezclan en cuantía variable ambos tipos, con esa diferenciación; que en los niveles más elevados de la vida social predomina la religión de la moral.

Común a todos estos tipos de religión es el carácter antropomórfico de su concepción de Dios. En general, sólo individuos de dotes excepcionales, y comunidades excepcionalmente idealistas, se elevan en una medida considerable por encima de este nivel.

Pero hay un tercer estado de experiencia religiosa común a todas ellas, aunque raras veces se halle en una forma pura: lo llamaré sentimiento religioso cósmico. Es muy difícil explicar este sentimiento al que carezca por completo de él, sobre todo cuando de él no surge una concepción antropomórfica de Dios.

El individuo siente la inutilidad de los deseos y los objetivos humanos y el orden sublime y maravilloso que revela la naturaleza y el mundo de las ideas. La existencia individual le parece una especie de cárcel y desea experimentar el universo como un todo único y significativo.

Los inicios del sentimiento religioso cósmico aparecen ya en una etapa temprana de la evolución, por ejemplo, en varios de los salmos de David y en algunos textos de los profetas. El budismo, como hemos aprendido gracias sobre todo a las maravillosas obras de Schopenhauer, tiene un contenido mucho más rico aún en este sentimiento cósmico.

Los genios religiosos de todas las épocas se han distinguido por este sentimiento religioso especial, que no conoce dogmas ni un Dios concebido a imagen del hombre; no puede haber, en consecuencia, iglesia cuyas doctrinas básicas se apoyen en él.

Por tanto, es precisamente entre los herejes de todas las épocas donde encontramos hombres imbuidos de este tipo superior de sentimiento religioso, hombres considerados en muchos casos ateos por sus contemporáneos, y a veces considerados también santos. Si enfocamos de este modo a hombres como Demócrito, Francisco de Asís y Spinoza, veremos que existen entre ellos profundas relaciones.

¿Cómo puede comunicar y transmitir una persona a otra este sentimiento religioso cósmico, si éste no puede engendrar ninguna noción definida de un Dios y de una teología? Según mi opinión, la función más importante del arte y de la ciencia es la de despertar este sentimiento y mantenerlo vivo en quienes son receptivos a él.

Llegamos así a una concepción de la relación entre religión y ciencia muy distinta de la habitual.

Cuando uno enfoca la cuestión históricamente, tiende a considerar ciencia y religión antagonistas irreconciliables, y por una razón de lo más evidente. El individuo que está totalmente imbuido de la aplicación universal de la ley de la causalidad no puede ni por un instante aceptar la idea de un ser que interfiera en el curso de los acontecimientos… siempre, claro está, que se tome la hipótesis de la causalidad verdaderamente en serio.

Para él no tiene ningún sentido la religión del miedo y lo tiene muy escaso la religión moral o social. Un Dios que premia y castiga es inconcebible para él por la simple razón de que las acciones del hombre vienen determinadas por la necesidad, externa e interna, por lo que no puede ser responsable, a los ojos de Dios, lo mismo que no lo es un objeto inanimado de los movimientos que ejecuta. Se ha acusado, por ello, a la ciencia de socavar la moral, pero la acusación es injusta.

La conducta ética de un hombre debería basarse en realidad en la compasión, la educación y los lazos y necesidades sociales; no hace falta ninguna base religiosa. Triste sería la condición del hombre si tuviese que contenerse por miedo al castigo y por la esperanza de una recompensa después de la muerte.

Es, por tanto, fácil ver por qué las iglesias han combatido siempre a la ciencia y perseguido a los que se consagran a ella.

Por otra parte, yo sostengo que el sentimiento religioso cósmico es el motivo más fuerte y más noble de la investigación científica. Sólo quienes entienden los inmensos esfuerzos y, sobre todo, esa devoción sin la cual sería imposible el trabajo innovador en la ciencia teórica, son capaces de captar la fuerza de la única emoción de la que puede surgir tal empresa, siendo como es algo alejado de las realidades inmediatas de la vida.

¡Qué profundos debieron ser la fe en la racionalidad del universo y el anhelo de comprender, débil reflejo de la razón que se revela en este mundo, que hicieron consagrar a un Kepler y a un Newton a años de trabajo solitario a desentrañar los principios de la mecánica celeste!

Aquellos cuyo contacto con la investigación científica se deriva principalmente de sus resultados prácticos es fácil que se hagan una idea totalmente errónea de la mentalidad de los hombres que, en un mundo escéptico, han mostrado el camino a espíritus similares a ellos, esparcidos a lo largo y ancho del mundo y de los siglos.

Sólo quien ha dedicado su vida a fines similares puede tener idea clara de lo que inspiró a esos hombres y les dio la fuerza necesaria para mantenerse fieles a su objetivo a pesar de innumerables fracasos.

Es el sentimiento religioso cósmico lo que proporciona esa fuerza al hombre.

Un contemporáneo ha dicho, con sobradas razones, que en estos tiempos materialistas que vivimos la única gente profundamente religiosa son los investigadores científicos serios.