2015-05-06

128.- ¿Por qué el futuro de la religión es poco prometedor?


Según Daniel C. Dennett, profesor de la Universidad Tufts, las instituciones religiosas han sobrevivido controlando lo que saben sus seguidores, pero actualmente ya no pueden hacerlo.

Autor: Daniel C. Dennett – 26 de Abril de 2015 - The Wall Street Journal


La influencia de la religión se ha estado desvaneciendo durante los últimos siglos, especialmente en Europa y en América del Norte. Se han producido unos pocos resurgimientos breves y locales, pero en los últimos años el ritmo de caída se ha acelerado.

Hoy en día una de las mayores categorías de afiliación religiosa en el mundo, con más de mil millones de personas, es "ninguna religión", integrada por los "no afiliados". Uno de cada seis estadounidenses es ya un no afiliado; en 2050, según un nuevo estudio del Centro de Investigación Pew, la cifra será uno de cada cuatro. Las iglesias se están cerrando por cientos, desacralizadas y rehabilitadas como viviendas, oficinas, restaurantes y similares, o simplemente abandonadas.

Si esta tendencia continúa, la religión en gran parte se evaporará, al menos en Occidente. Podrían subsistir bolsones de intensa actividad religiosa, formados por personas que estarán más claramente diferenciadas de la mayor parte de la sociedad en sus actitudes y costumbres, y que serán una fuente probable de creciente tensión y conflicto.

¿Podría revertirse esa decadencia? Sí, por desgracia. Debido a una plaga mundial, una guerra mundial por el agua o el petróleo, el colapso de la Internet (y por lo tanto de casi todas las comunicaciones electrónicas) o alguna otra catástrofe inimaginable que lanzaría a la población sobreviviente a la miseria y el miedo, terrenos en los cuales la religión florece mejor.


Causa de la caída

Con pocas excepciones, la religión retrocede cada vez que el bienestar y la seguridad aumentan, algo que se ha demostrado recientemente en numerosos estudios, pero que ya sospechaba Juan Calvino en el siglo 16. Él observó que cuanto más prósperos y acomodados eran los habitantes de Ginebra, menos dependientes eran de la iglesia. Es de suponer que quienes deploran la disminución de la religión en el mundo no le darían la bienvenida a la devastación y desesperación que podrían otorgar un nuevo impulso a su religión.

No hay otro escenario plausible capaz de frenar tal caída, por una razón bastante obvia: el reciente rápido crecimiento del conocimiento mutuo gracias a la difusión mundial de la comunicación electrónica y digital.

Cualquier institución, al igual que una persona o un organismo, depende de un mínimo de privacidad para llevar a cabo sus negocios y controlar sus actividades, sin demasiadas interferencias ni demasiadas miradas indiscretas. Las instituciones religiosas, desde hace milenios, han logrado mantener sus secretos y controlar lo que sus rebaños sabían acerca del mundo, acerca de otras religiones y sobre el funcionamiento interno de su propia religión, todo con relativa facilidad. Hoy en día todo eso es casi imposible.

No sólo es especialmente corrosiva para la religión la nueva información disponible que puede ser descubierta por los curiosos, sino también el conocimiento del entorno compartido por la población en general.


Negocio divertido

La risa es especialmente subversiva. Un mormón viendo el episodio de "South Park" que satiriza la Iglesia de los Santos de los Últimos Días no sólo ve a quienes se ríen de su religión; también se da cuenta de que un gran número de personas encuentran su religión cómica, absurda y ridícula, todo ello confirmado por la decisión de los canales y de los escritores de emitir el programa y denigrar su religión. Lo anterior puede reforzar su lealtad, pero también puede sacudir su confianza, y tan pronto como considere la hipótesis de que la creencia en Dios puede ser una ilusión, o de que no es una verdad sólida como una roca, caerá en una pendiente resbaladiza.

El científico John McCarthy, uno de los fundadores de la inteligencia artificial, dijo: "Cuando veo una pendiente resbaladiza, mi instinto es construir una terraza". Eso es lo que los teólogos han estado haciendo durante cientos de años, apuntalando lo que ellos piensan que pueden salvar de la lluvia de información que erosiona sus antiguas doctrinas. En algunas denominaciones el clero está obligado a jurar defender la "verdad infalible" de cada oración de la Biblia, pero ello se está convirtiendo más en una vergüenza que en un escudo contra la duda.

Casi nadie cree en la actualidad, o quiere creer, en el furioso Jehová del Antiguo Testamento, por ejemplo. Un Dios que ordena nuestro amor es visto con desagrado desde las perspectivas actuales, y ha sido reemplazado, durante los siglos, por una versión cada vez menos antropomórfica (que "perdona" y "ama") destinataria de nuestras oraciones. (¿No es curioso cómo la obsoleta expresión "temeroso de Dios" se sigue utilizando en algunos sectores como un elogio?) Dios no tiene oídos, pero puede "escuchar" nuestras oraciones, y "obra de maneras misteriosas", lo que es una manera de salvar las apariencias y reconocer que Él no responde en absoluto a esas plegarias.

¿Se acuerdan del impresionante y riguroso estudio de Benson? Lo llevó a cabo un equipo de la Escuela de Medicina de Harvard que trabajó en él durante años. Se publicó finalmente en 2006, y llegó a la conclusión de que las oraciones pidiendo intercesión a favor de la recuperación de pacientes de cirugía de corazón no sólo no funcionan, sino que en algunos casos se observó un pequeño pero significativo aumento de las complicaciones post-quirúrgicas (en aquellos pacientes que sabían que se estaba rezando por ellos).




Sesgos de los medios de comunicación

El estudio de Benson fue debidamente mencionado por los medios de comunicación y rápidamente olvidado por la mayoría. Pero si el estudio hubiese encontrado un resultado positivo de las plegarias seguramente habría aparecido en la portada de todas las revistas de noticias y en la televisión. Sin embargo, este sesgo pro-religión de los medios de comunicación se está desmoronando, y una vez que se disuelva, la exposición de todas las falsedades de la doctrina religiosa obligará a los teólogos a construir otra terraza, siempre más abajo en la pendiente. Se están quedando sin rocas.

Los líderes religiosos de todas las religiones se esfuerzan por encontrar maneras de mantener sus instituciones vivas, y uno de los temas que surgen de las encuestas que realizan es que se debe enfatizar menos el credo, y fomentar más la lealtad y la comunidad.

Si tenemos suerte, si la salud humana y la seguridad siguen aumentando y se extienden por todo el globo, las iglesias podrían evolucionar hacia comunidades humanistas y clubes sociales dedicadas a buenas obras, con ceremonias distintivas y doctrina en desaparición, a excepción de un puñado de sectas solitarias marcadas por algo así como una paranoia institucional.

Si tenemos mala suerte y la calamidad nos golpea, nuestra ansiedad y miseria proporcionarán suficiente combustible para reavivar e inventar religiones y creencias de las que ya nos hemos liberado y aprendido a desterrar de nuestras vidas.


Traducción: Atilio y J.A.

8 comentarios :

Diego dijo...

Buen artículo. Muy pertinente.

Luis Tovar dijo...

Creo que la perspectiva de Dennet incurre quizás en el prejuicio del optimismo y limita el problema de la religión a un problema de conocimiento sobre la realidad, cuando el principal fundamento de la religión no es epistemológico sino psicológico.

Es la angustia ante la vida, ante el sufrimiento y ante la muerte lo que perpetúa la religión.

La ciencia puede explicarnos el funcionamiento de estos fenómenos. La filosofía puede ayudarnos a enfrentarnos a los problemas vitales. Pero sólo la religión ofrece remedios radicales. Aunque esos remedios sean falsos o indemostrables, parece que mucha gente prefiere tener respuestas que alivien su angustia (o que prometan hacerlo) a no tener ninguna.

Renzo dijo...

Luis Tovar, yo no diría que la religión ofrezca algo más que oscurantismo, ignorancia y discriminación, y, desde luego no hablaría de "remedios", ni falsos ni verdaderos.
Como fenómeno social y psicológico, la religión no tiene,para mi, mayor interés que el de estudiar sus orígenes y su desarrollo, conocer a tu enemigo siempre está bien.
Fuera de lo anterior, que alguien crea, a título personal e íntimo, en un dios o en ciento, o en el poder mágico de las piedras, me la trae al pairo, pienso que es un síntoma de inmadurez y una superstición sustentada en la ignorancia, pero, en principio, me preocupa poco.
Sería algo parecido a lo que opino de quienes crean que salir de casa con un calcetín de cada color, les dará buena suerte y protección, allá ellos y sus chorradas infantiles.
El problema, el verdadero problema, surge cuando los creyentes en los calcetines dispares se consideran especiales, elegidos y con derechos y privilegios por encima del resto. Cuando exigen poder hacer ostentación de sus calcetines, pero niegan ese derecho a los que llevan calcetines iguales o a quienes deciden ir sin ellos. Cuando pretenden que la moral de los calcetines dispares debe implantarse en toda la sociedad junto con su visión de la vida, de la sexualidad y de las relaciones humanas.
Contra eso me revelo y me revelaré siempre y no acepto "buenismos" ni "buenrollismos", hay que plantar cara y hacerlo ya.
Que mucha gente sea imbécil, y eso no es una opinión es algo que se puede constatar empíricamente, no hace más atractiva ni mejor su imbecilidad y, menos aún, la hace respetable ni implica que haya que imitarla o permitirla cuando intenta extenderse y perpetuarse fuera del ámbito de lo privado, ocupando un espacio público que no le pertenece y envenenado las mentes de los niños.
A esos, ni agua!!!

Saludos.

Atilio dijo...

Luis Tovar:

No, los problemas derivados de las religiones organizadas si tienen que ver con el conocimiento dela realidad.

Los problemas psicológicos, como tu los llamas, tienen que ver con los sesgos cognitivos que dan origen, entre otras cosas, a algunas ideas religiosas.

Es cierto que hay muchas gente que se autoengaña para poder llevar adelante la vida y los terrores que le inspiran la muerte y otras preguntas (llamadas) "profundas".
Pero con eso no se hace mucho. Es lo mismo que señalar que los sacrificios humanos que hacían ciertas creencias y culturas eran porque también tenían los mismo temores. No es que nos lleve muy lejos decir tal cosa y el hecho que hoy no se sacrifiquen seres humanos ni animales en la mayor parte de las religiones organizadas indica que algo se puede hacer al respecto.

No hay ninguna razón moral para mantener a la gente en la ignorancia, teniendo evidencia de los progresos en las sociedades seculares y modernas.

Atilio dijo...

Luis Tovar:

Dices: "Pero sólo la religión ofrece remedios radicales".

Eso es completamente falso en más de un sentido.

La religión puede ofrecer algo de consuelo a una persona ignorante y algo cobarde respecto de la muerte y otras angustias.
Pero una persona bien educada en ciencia sabe durante toda su vida cómo son las cosas de verdad y vive en un mundo mucho más verdadero que el otro.
Una persona atea o secular encuentra otras personas similares, establece relaciones y trabaja activamente para un mundo mejor. Inclusive con crédulso religiosos, por supuesto, mientras sepan mantener su tácita tiranía bajo control (al fin de cuentas, creer que uno puede comunicarse con un ser todopoderoso es muy peligroso).
Todo sucede sabiendo que un día se va a morir y que el mundo seguirá girando. El poder dar sentido a su propia vida es algo incomprendido y menospreciado por aquellos que son incapaces de hacer tal cosa y necesitan que alguien les engañe voluntariamente para vivir de acuerdo a quimeras cuentos.

Muchas veces he leído que los crédulos religiosos no comprenden ese tipo de conducta porque, para ellos, sin su dios no hay razones para ser moral, para vivir alegre o para vivir una vida rica y llena.
Ese es un ejemplo de cuan vil es la creencia religiosa al fin de cuentas y cuan "pobre de espíritu" mantiene a sus súbditos.

Una vida atea y secular es mucho más rica y moral que una vida dedicada a encantamientos y brujerías, por más lindas y enternecedoras sean las historias para ignorantes y niños que la religión en cuestión narre desde sus púlpitos.

Inari el zorro dijo...

> "Pero sólo la religión ofrece remedios radicales"

Más que "ofrecer", quizá sería más correcto decir que la religión promete remedios radicales. Promesas que no puede cumplir, obviamente.
Pero no sólo la religión promete remedios radicales; timadores e iluminados los hay en todas partes: filosofía, política, medicina alternativa...

Voltaire dijo...

"Pero sólo la religión ofrece remedios radicales".

cierto: lapidan, queman, usan el látigo, cercenan manos, lavan cerebros, hacen pecaminosa la satisfacción, persiguen a sus detractores y elevan el sufrimiento innecesario, la ignorancia y la hipocresía a la categoría de virtudes.

Bastante radicales, si señor.

Atilio dijo...

"Pero sólo la religión ofrece remedios radicales".

Bueno, ahora y en el mundo Occidental es más o menos cierto que "ofrece", porque no le queda otra opción.
En realidad, a lo largo de toda la historia y todavía hoy en varios lugares del mundo, las religiones no ofrecen nada sino que IMPONEN toda suerte de abusos y "salvaciones", te guste o no.

Es así entonces que el carácter "radical" de lo que ofrece está muy lejos del cuento que nos brinda el autor de la frase de marras.