21 de julio de 2011

33.- Dios no puede existir


Una de las curiosidades de las religiones cristianas es la exigencia de que tengamos fe en Dios, es decir, de que creamos en su existencia sin disponer de evidencia sólida que la avale. Recibimos esa demanda a través de sus "representantes" e "intermediarios" (sacerdotes, pastores), quienes exhiben ciertos escritos milenarios como evidencia de la existencia de Dios y de su extraño mandato, cuya desobediencia se pagaría (en el cristianismo occidental) con el castigo eterno.

Ascención de Cristo resucitado En esencia, se nos pide que creamos que un hombre que estuvo muerto durante tres días resucitó y que luego se elevó al cielo sin ayuda mecánica. Ambas afirmaciones son contrarias a la evidencia de la que disponemos, ya que:

  1. Cuando un ser humano muere su cuerpo se descompone y no puede volver a funcionar tres días después. Minutos después de la detención del corazón mueren las neuronas del cerebro por privación de oxígeno. A los tres días las bacterias del intestino ya han destruido parcialmente las vísceras; el cuerpo está hinchado por los gases de la descomposición y apesta. No hay vuelta atrás.

  2. Los seres humanos son más pesados que el aire y no pueden elevarse al cielo sin la ayuda de algún dispositivo artificial. La ley de gravedad imposibilita los vuelos humanos no asistidos, y se cumple rigurosamente todo el tiempo y en todas partes, tal como lo demuestra la predictibilidad de las órbitas de los planetas y de las trayectorias de las naves espaciales.

Naturalmente, las objeciones anteriores no son válidas para los creyentes, ya que para ellos la resurrección y la ascensión son obras de Dios, quien puede suspender las leyes de la naturaleza cuando se le antoja. Sin embargo, para algunos creyentes esos sucesos son también la evidencia que prueba la existencia de Dios, por lo que caen sin percatarse en el siguiente círculo vicioso:

  • La resurrección y ascensión de Cristo prueban la existencia de Dios.

  • Como Dios existe, la resurrección y ascensión de Cristo son posibles.

Si la resurrección y la ascensión se examinan sin presuponer la existencia de Dios, se debiera aceptar que se trata de afirmaciones inverosímiles, ya que corresponden a violaciones flagrantes de leyes de la naturaleza, respaldadas solamente por escritos milenarios y por la tradición oral. Aún así, centenares de millones de seres humanos aceptan que Dios suspende de vez en cuando algunas de esas leyes, lo cual no deja de ser sorprendente, ya que (por ejemplo) muchos de ellos viajan tranquilamente en aviones, sin temer que Dios pueda suspender el mecanismo de sustentación de la aeronave porque hay muchos pecadores a bordo.

Por otro lado, si para Dios es tan importante que creamos en su existencia, ¿por qué no deja evidencia universal y permanente? Si se examina la eficacia de la estrategia divina para convencer a los seres humanos de su existencia, se debiera reconocer que es bastante pobre. Tras dos mil años de guerras, de quema de herejes, de adoctrinamiento de niños, etc., todavía el cristianismo no logra extenderse siquiera a la mitad de la humanidad. Dios queda entonces expuesto como un estratega inepto, incompetente.

Pero no habría sido nada difícil para Dios dejar evidencia universal y permanente. Voy a sugerir dos ejemplos.


1.- Cruces gigantes en órbita geoestacionaria a baja altura

Cruz gigante en el cielo Dios podría haber colocado un enjambre de cruces de varios kilómetros de longitud orbitando la Tierra a su misma velocidad de rotación (geoestacionarias) y a baja altura (400 km, por ejemplo). Dichas cruces violarían permanentemente la ley de gravedad, ya que la débil fuerza centrífuga resultante de una rotación tan lenta (una revolución cada 24 horas) sería insuficiente para contrarrestar la atracción gravitatoria a tan corta distancia de la superficie del globo, obligando a las cruces a caer a tierra (independientemente de su masa).

Todos los seres humanos, en cualquier parte del planeta y en cualquier época, podrían observar algunas de esas cruces resplandecer sobre sus cabezas, desafiando la ley de gravedad. Los astronautas podrían aproximarse a ellas y constatar la perfección de sus líneas absolutamente rectas, las superficies reflectantes perfectamente pulidas y la ausencia de mecanismos de sustentación.

Para hacer menos creíble la intervención de alienígenas, las cruces podrían cambiar de apariencia en forma sincronizada con fechas importantes para la cristiandad; por ejemplo, podrían teñirse de rojo el "Viernes Santo" y resplandecer el domingo siguiente.


2.- Biblias que aparecen junto a recién nacidos

Biblia proveniente de la "editorial celestial" Cada vez que naciera un niño, una copia de la Biblia podría materializarse a su lado, apareciendo de la nada. Sería algo así como el "manual del televisor nuevo", una guía para la vida. El fenómeno ocurriría en todo el mundo, y el libro estaría escrito en el idioma predominante en la región del suceso.

No sería necesario depender de versiones traducidas una y otra vez, copiadas a mano infinidad de veces, parchadas o censuradas por quién sabe quién. Los libros provendrían directamente de la "editorial celestial", sin intermediarios ni intérpretes. Para todos resultaría claro que el libro debería ser tomado en serio.

Se puede imaginar la estupefacción que embargaría a los clérigos islámicos al ver las Biblias aparecer de la nada junto a cada recién nacido. Seguramente abandonarían el Corán, el Yihad, y el mundo sería un lugar mucho más pacifico.

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Si Dios hubiese seguido alguna de mis sugerencias :) todos los seres humanos podríamos ser testigos de sucesos inexplicables, sobrenaturales, milagrosos, y nos maravillaríamos ante la gloria divina. No dependeríamos de las "enseñanzas" de los autodenominados representantes o intermediarios de Dios, algunos de los cuales dejan bastante que desear, por lo que le hacen un flaco favor. La evidencia estaría al alcance de todos.

Pero nada parecido ocurre. ¿Por qué?

Los sacerdotes y pastores afirman que Dios nos pide que creamos en violaciones de las leyes de la naturaleza sin disponer de pruebas sólidas, y que el Creador nos condenará por toda la eternidad si no creemos en esos sucesos.

Pero Dios debiera haber anticipado que muchos seres humanos no iban a aceptar escritos milenarios o prédicas de sujetos vestidos con ropajes especiales como prueba de acontecimientos fantásticos. Es una actitud lógica, racional, especialmente cuando se examina el gran número de religiones activas o extintas con sus respectivas historias sobrenaturales, carentes de evidencia proporcional. Si se cree en una de esas narraciones, ¿por qué no en las otras?

La resistencia a creer en esas historias es una señal de honestidad intelectual. Pero Dios, que según sus defensores es un ser bondadoso, castiga dicha honestidad con la perdición eterna. ¿Cómo se puede conciliar tal conducta con su supuesta bondad?

  • Si para Dios es tan importante que creamos en su existencia, ¿por qué no deja evidencia clara, permanente y verificable independientemente por todos los seres humanos?

  • Si no deja tal evidencia, ¿por qué castiga en forma tan despiadada a quienes no creen en historias fantásticas?

  • Si no proporciona las pruebas y castiga a personas intelectualmente honestas, ¿cómo puede ser bondadoso?

Si Dios existe, no veo justificación a su conducta, que me parece deshonesta, traicionera y malvada.

¿Alguien la ve?


2 de julio de 2011

32.- ¿Es sagrada la vida?


... la vida es sagrada ... Una de las frases favoritas de los jerarcas de la ICAR es la afirmación "la vida es sagrada". Generalmente pronuncian esa frase con voz afectada mientras miran al cielo, como si estuviesen diciendo una profunda verdad, y la usan para respaldar su oposición a la píldora del día después, al aborto en la etapa embrionaria, a la muerte asistida de víctimas de enfermedades terminales y a la investigación médica con células madre embrionarias. Para los prelados el sufrimiento es una especie de bendición (siempre que sea el ajeno, claro) y consideran que el padecimiento de un enfermo terminal de cáncer no debe ser detenido por la víctima, porque… "la vida es sagrada".

¿Qué quieren decir con la frase anterior?

Se puede asumir que con la palabra "vida" se están refiriendo a la vida biológica, no a la vida artificial o a la vida sintética. La vida biológica implica las capacidades de nacer, crecer, reproducirse y morir, y a lo largo de sucesivas generaciones, evolucionar.

Por otro lado, "sagrado" significa:
  • Que es digno de respeto y adoración y no puede ser profanado, dañado o puesto en duda, por estar relacionado con la divinidad.
  • Que ha de ser respetado y no puede ser transgredido o dañado.

De acuerdo a la frase de marras, entonces, ninguna vida biológica puede ser dañada, por estar relacionada con la divinidad. Pero en esa corta idea hay varios errores y omisiones.


La vida biológica sí puede ser eliminada

Eliminando vida Todos consideramos legítimo matar bacterias, arañas venenosas, ratas y otros seres vivos cuando amenazan nuestra salud. Aunque "Su Santidad" el Papa no mate ni una mosca, seguramente no experimenta cargo de conciencia cuando toma antibióticos, a pesar de que está matando bacterias, que son seres vivos.

Así que no es verdad que la vida no pueda ser dañada. Tomada en forma literal, la frase no resiste el más mínimo análisis; seguramente quienes la esgrimen como argumento se refieren a la vida humana. Pero…


La vida humana también puede ser eliminada

Aparentemente la frase se corregiría agregando el adjetivo "humana". Entonces, "la vida humana es sagrada" implicaría que esa clase de vida ha de ser respetada a ultranza, y que no puede ser eliminada por ningún motivo.

Legítima defensa Pero ¿qué ocurre en el caso de la legítima defensa? Todas las sociedades consideran válido matar en legítima defensa; incluso la ICAR lo reconoce así.

La misma ICAR acepta la pena de muerte (bajo circunstancias excepcionales), una acción que implica el asesinato premeditado de un ser humano.

El aborto, una intervención mediante la cual se elimina una vida humana en desarrollo, es aceptado (bajo diferentes escenarios y plazos) por la legislación de muchos países.

La eutanasia, otro proceso que lleva a la eliminación de vidas humanas, ha sido ya legalizada en algunos países.

Se aprecia entonces que la eliminación de la vida humana se acepta en diferentes circunstancias, y que la ICAR así lo reconoce en ciertos casos.


La vida no está relacionada con la divinidad

La palabra "sagrada" transmite la idea de que todos los objetos animados tienen una relación especial con el "creador del universo", que la vida es una especie de "esencia" con la que Dios "impregna" sustancias inanimadas. Pero resulta difícil creer que el eventual creador de un universo que contiene 70.000 trillones de estrellas se preocupe de animar a cada bacteria, a cada mosca, a cada flor.
Los espermatozoides están vivos
Además, la vida no es algo que "comienza" con cada nuevo ser, y por lo tanto, no necesita ser "insuflada" en él. Un óvulo humano está vivo, y un espermatozoide también. La vida no comienza, sino que se transmite de algunos seres vivos a otros, y ha estado ocurriendo así durante miles de millones de años. Es obvio que se trata de un proceso completamente natural, que no requiere de la intervención de un agente externo.

Extinción Finalmente, la aparición de nuevas formas de vida ha sido explicada mediante la evolución, lo que hace innecesaria la participación de Dios como creador de especies. Más aún, la extinción del 99.9% de todas las especies que alguna vez han existido coloca al "creador" en una posición bastante embarazosa, exponiéndolo como un artesano chapucero y negligente. En una corte de justicia cósmica, Dios sería condenado por negligencia criminal.


El hombre está comenzando a crear vida

Que la vida sea "sagrada" implica que sólo Dios puede crearla, que el hombre es incapaz de hacerlo. Pero eso ya no es tan cierto.

Sintetizando vida Recientemente, un equipo del J. Craig Venter Institute afirmó haber reemplazado el ADN de una bacteria con otro preparado por ellos, creando de esa forma una nueva bacteria que se comportó de acuerdo a las características del ADN implantado. Ese organismo es considerado una forma de "vida sintética".

Es cierto que actualmente no somos capaces de crear seres vivos complejos, pero eso no implica que nunca podremos hacerlo. En un plazo de pocas décadas hemos fisionado el átomo, viajado a la Luna, eliminado horribles plagas (viruela, peste), interconectado el mundo por medio de Internet, creado máquinas capaces de realizar cálculos a una enorme velocidad, secuenciado el genoma humano, etc. Todos esos logros habrían parecido imposibles hace sólo un siglo.

Crear vida similar a la humana es un problema mucho más complejo, pero no tendría porqué existir un obstáculo insalvable que nos impida hacerlo. Seguramente es sólo cuestión de tiempo.


A la ICAR le conviene que la vida sea sagrada

"Representantes" del "creador del universo"Para la iglesia católica es fundamental encontrar razones que justifiquen la existencia del Dios que dice representar. Si ese Dios es inoperante, la ICAR pierde su razón de ser.

Durante siglos la iglesia afirmó que Dios había creado el universo para nosotros. Pero la ciencia ha minado (involuntariamente) esa afirmación, al encontrar que no estábamos en el centro del universo, luego que el universo es demasiado grande y demasiado antiguo como para que nosotros seamos el objetivo final de una eventual creación, y más recientemente, que no sólo este sino muchos otros universos podrían surgir espontáneamente a partir de la actividad de partículas virtuales en el mundo subatómico. Dios ya no es necesario para explicar el inicio del universo, y menos aún su evolución posterior.

Dios de la lluvia El surgimiento de la vida en este planeta hace miles de millones de años es un fenómeno muy complejo, que todavía no puede ser explicado en su totalidad. Para la ICAR es importante mantener ese proceso envuelto en el mayor misterio posible, extendiéndolo incluso al nacimiento rutinario de nuevos seres vivos, ya que le brinda argumentos para justificar la existencia de su "representado". Es obvio que no tiene sentido ser representante de un ser inactivo. Así que asevera majaderamente que "la vida es sagrada", que "la vida la da Dios", que "la vida comienza en el momento de la concepción", todas ellas afirmaciones contrarias a la evidencia, pero que le dan autoridad entre la gente crédula, de la misma forma como los hechiceros de culturas antiguas adquirían poder erigiéndose como intermediarios de los dioses que hacían llover.


Resumen
  • Eliminar ciertos tipos de vida es universalmente aceptado.
  • Es legítimo eliminar vida humana en situaciones especiales.
  • El nacimiento de nuevos seres vivos es un proceso natural.
  • La aparición de nuevas especies ocurre en forma natural.
  • El hombre está comenzando a crear ciertos tipos de vida.
  • A la ICAR le conviene que la vida sea "sagrada".


Conclusión

La vida humana podrá ser valiosa, pero no es sagrada. Cuando la ICAR afirma que la vida es sagrada se equivoca, o distorsiona la realidad porque sirve a sus intereses.