La
apostasía es el abandono o el rechazo de la religión que antes se practicaba, y es considerada una acción repudiable por parte de las religiones organizadas. El
apóstata puede ser objeto de críticas e insultos, sufrir la pérdida del trabajo, el alejamiento de familiares o amigos, y en algunos casos, puede pagar su osadía con la vida.

El libro de la Biblia conocido como
Deuteronomio exige la pena máxima para el apóstata:
…si te incitare tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo, tu hija, tu mujer o tu amigo íntimo, diciendo en secreto: vamos y sirvamos a dioses ajenos, que ni tú ni tus padres conocisteis, de los dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores, cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de ella, no consentirás con él, ni le prestarás oído; ni tu ojo le compadecerá, ni le tendrás misericordia, ni lo encubrirás, sino que lo matarás; tu mano se alzará primero sobre él para matarle, y después la mano de todo el pueblo; le apedrearás hasta que muera, por cuanto procuró apartarte de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre…
Afortunadamente, los devotos de
Jehová no siempre obedecen las órdenes de su propio dios. Pero el caso del
Islam es mucho más grave.
Ayaan Hirsi Ali, una nativa de Somalia que logró escapar del Islam y llegó a ser diputada en Holanda,
declara:
…
la visión islámica es un califato - una sociedad regida por la ley islámica - en la que las mujeres que tienen relaciones sexuales antes del matrimonio son apedreadas hasta la muerte, los homosexuales son golpeados, y los apóstatas como yo son asesinados.
Como consecuencia de las amenazas de muerte que sus declaraciones públicas han causado, Ayaan Hirsi Ali vive oculta y vigilada permanentemente por guardaespaldas.

Para los occidentales no parece creíble que se pueda castigar el abandono de la religión con la pena de muerte. Pero en un
debate organizado por la BBC acerca del rol de la religión en la educación,
Richard Dawkins logra extraer la confesión directamente desde un clérigo musulmán, quien hace lo posible por escabullir la pregunta.
El primer intento
[VIDEO] fracasa:
- Dawkins: ¿cuál es el castigo por la apostasía? ¿qué le enseñan a los niños acerca de lo que les ocurrirá si abandonan la fe musulmana?
- Clérigo: bueno, traigamos de vuelta el debate a Gran Bretaña…
- Dawkins: ¿cuál es el castigo por la apostasía?

Más tarde, el segundo intento
[VIDEO] tiene éxito:
- Dawkins [a joven musulmana]: ¿cuál es el castigo por abandonar la fe musulmana?
- Joven musulmana: para ser honesta no puedo confirmar ese punto…
- Dawkins [al clérigo]: ¿cuál es el castigo por la apostasía?
- Clérigo: si es un país islámico, la Sharia es muy clara: la apostasía [titubea] se castiga con la pena de muerte.
- Dawkins: ¡gracias!
A confesión de partes, relevo de pruebas.
Muchas veces los apóstatas son vistos como
personas desleales. En un foro con gran presencia
evangélica, un apóstata recibió la siguiente crítica: …
y de paso te coloca como perseguidor de lo que fue tu segundo hogar durante muchos años.
Pero, ¿hasta donde se puede exigir lealtad?
Supongamos el caso de un niño que crece en medio de una familia de narcotraficantes. Cuando adquiere la madurez para darse cuenta de la realidad en la que vive, ¿debiera rechazar a su familia y su modo de vida, o continuar –por lealtad- en el negocio del narcotráfico?

Las religiones se inculcan en la infancia, cuando los seres humanos aceptamos sin dudar las enseñanzas de los mayores. Estamos evolutivamente programados para hacerlo, ya que aumenta nuestras posibilidades de llegar a la adultez y de dejar descendencia.
Pero
las religiones son creencias contradictorias y carentes de evidencia, asociadas a áreas geográficas y a épocas específicas. La religión que se inculca a un niño depende del lugar y del momento en el que nace.
Además, en nombre de las religiones se han cometido
innumerables abusos y crímenes, y se siguen cometiendo hasta el día de hoy.
Así que si el estudio y la reflexión llevan a una persona adulta a la convicción de que la religión que le inculcaron en la infancia es una creencia equivocada o dañina, debiera –si es honesto- convertirse en un apóstata.
Por eso creo que
la apostasía es una acción virtuosa. Es una señal de
honestidad intelectual.