En este artículo voy a tratar de demostrar que podemos olvidarnos de la idea de Dios, para dedicar el tiempo liberado a enriquecer nuestras mentes con ideas que funcionan, como las que nos ha revelado el método científico.
Con los argumentos que voy a exponer intento demostrar que, a la luz de los conocimientos que hemos adquirido gracias al método científico, sólo quedan dos alternativas: Dios no existe, o Dios no interactúa con nosotros. Por lo tanto, ya no tiene sentido preocuparse por este tema.
Voy a comenzar por distinguir entre 2 tipos de dioses, que son los que aparecen normalmente en las discusiones acerca de la existencia de dios: el dios universal, y el dios personal. Muchas de estas discusiones se eternizan porque los creyentes en dioses personales se cambian al dios universal cuando se sienten arrinconados. Al diferenciarlos claramente desde un inicio, pretendo cerrar la puerta de escape.
DIOS UNIVERSAL
El dios universal es un dios que define las leyes que gobiernan al Universo (gravedad, electromagnetismo, atracción nuclear, etc.), que lo pone en marcha mediante el Big Bang, pero que no interviene en su evolución posterior.No hay iglesias que representen al dios universal, ni revelaciones suyas en libros sagrados y no escucha oraciones. Se parece a un programador que pone en marcha una simulación en un computador y que luego se dedica a observar el proceso, de la misma forma como un entomólogo estudia una colonia de hormigas, tratando de no afectarlas.
Si creemos en el dios universal, podríamos explicar los misterios del Universo alegando que él lo creó así, pero luego tendríamos que explicar el origen y la naturaleza de dicho dios, lo cual sería mucho más complicado que explicar el Universo, así como el cerebro del programador es mucho más complicado que el programa de simulación. Por lo tanto el dios universal sólo agranda el problema. Desde ese punto de vista, es un dios inútil.
Además, la existencia de este tipo de dios no tiene importancia respecto de la ayuda o castigo que podamos recibir de él, ya que no interactúa con nosotros. Para esos efectos es un dios irrelevante, así como el entomólogo es irrelevante para las hormigas.
No se puede probar la inexistencia de un dios como el descrito, porque podría existir "fuera de este Universo", tal como el programador existe fuera del programa de simulación, pero podemos ignorarlo, ya que no interactúa con nosotros, así como el programador no hace modificaciones a su simulación una vez que la ha puesto en marcha.
El dios universal es entonces un dios inútil e irrelevante.
Además, la existencia de este tipo de dios no tiene importancia respecto de la ayuda o castigo que podamos recibir de él, ya que no interactúa con nosotros. Para esos efectos es un dios irrelevante, así como el entomólogo es irrelevante para las hormigas.
No se puede probar la inexistencia de un dios como el descrito, porque podría existir "fuera de este Universo", tal como el programador existe fuera del programa de simulación, pero podemos ignorarlo, ya que no interactúa con nosotros, así como el programador no hace modificaciones a su simulación una vez que la ha puesto en marcha.
El dios universal es entonces un dios inútil e irrelevante.
DIOS PERSONAL
El dios personal es un dios que crea el Universo y este planeta para nosotros, que nos crea a nosotros y a los animales, que escucha oraciones y cura enfermedades, que desencadena cataclismos naturales cuando se enoja, que nos pide que tengamos fe en él, etc.El primer problema con el dios personal es que no existe sólo uno. Existen centenares, con historias y definiciones que se contradicen entre sí.
Dentro de los más conocidos están Yahveh, Alá, Osiris, Zeus, Poseidón, Shiva, Ceres, Brama, etc. Es evidente que son inventados por los seres humanos (para tener a alguien a quien pedir guía o ayuda), ya que cada pueblo en cada época tiene su dios personal propio, o dioses personales propios (como los dioses griegos).
Los dioses personales alcanzan cierta popularidad durante algunos siglos o milenios y luego pasan a formar parte de la historia. Lo más lógico es concluir que todos son falsos.
Los "representantes" de los dioses personales actuales más populares (sacerdotes, pastores, rabinos, clérigos, etc.) nos inculcan que es una virtud tener "fe" en su Dios. Es decir, nos enseñan que Dios espera que ignoremos la evidencia y nuestra capacidad de razonar, y que creamos ciegamente en él, porque es un requisito para evitar el castigo eterno.¿Pero porqué exigiría Dios que no hiciésemos uso de la capacidad de razonar que él mismo nos dio? No tiene sentido. La explicación más lógica es que los dioses personales han sido inventados por los antecesores de estos representantes, quienes no quieren que pensemos por nosotros mismos, ya que perderían la autoridad de la cual han usufructuado injustificadamente durante siglos.
Otra evidencia de que los dioses personales han sido inventados (a nuestra imagen y semejanza) está en las características humanas que se les atribuyen:
- Yahveh, el dios megalomaníaco del Antiguo Testamento, es inseguro (necesita que lo adoren), celoso (nos prohíbe adorar a otros dioses), y maníaco controlador (presta especial interés a lo que hacemos en la intimidad de nuestros dormitorios).
- Alá, el dios criminal del Islam, incentiva la matanza de inocentes, premiando a los terroristas suicidas con harenes de vírgenes celestiales.
- El misterioso dios de los cristianos, que es 1 persona y 3 personas al mismo tiempo, asegura que nos ama, pero nos envía al infierno a quemarnos por toda la eternidad sólo ¡por no haber tenido fe en él! Este dios debe ser el máximo exponente de la hipocresía, rasgo que comparte con algunos de sus fieles, que hacen daño durante la semana, sabiendo que podrán limpiar su conciencia en la misa del Domingo.
Por otro lado, las historias asociadas a los dioses personales pueden ser refutadas mediante la ciencia, ya que una vez que Dios empieza a intervenir en este mundo, cae en el terreno dominado por la ciencia, y no puede pretender que no se toca con ella.
De hecho, si alguien alega que Dios interviene en el curso de los acontecimientos, está implicando que las leyes naturales descubiertas por la ciencia no siempre se cumplen, lo cual es absurdo, porque en ese caso no serían leyes, y cuando se realizan los experimentos correspondientes, se observa que siempre se cumplen.
Nótese que un dios que no viola las leyes de la naturaleza no sería un dios personal, sino un dios universal. El dios personal tiene que interferir, ayudando o castigando a sus criaturas. Está en su naturaleza, así como picar está en la naturaleza del alacrán.
El golpe de gracia para los dioses personales ha sido propinado (involuntariamente) por el método científico y los conocimientos que hemos obtenido gracias a él.
El método científico se basa en la evidencia y en la comprobación desapasionada de las hipótesis, y ha probado ser tremendamente eficaz para encontrar la verdad. Una de sus fortalezas es que (a diferencia de las creencias en dioses personales) existe sólo uno. El método científico es -en esencia- el mismo en la Europa del siglo 21, en la Grecia clásica, y en la galaxia de Andrómeda hace mil millones de años. Si alguna vez nos encontramos con alienígenas inteligentes, es casi seguro que vamos a compartir con ellos esta herramienta, pero no las creencias en los mismos dioses personales.
Hace sólo 200 años, no podíamos refutar las historias de dioses personales mediante la ciencia. Actualmente sabemos lo suficiente acerca del Universo como para mandar a estos dioses al baúl de los recuerdos.
Veamos cómo se derrumban las características esenciales de los dioses personales ante los conocimientos científicos actuales. (Voy a tener que repetir algunos argumentos ya expuestos en artículos anteriores, que tocan temas similares).
De hecho, si alguien alega que Dios interviene en el curso de los acontecimientos, está implicando que las leyes naturales descubiertas por la ciencia no siempre se cumplen, lo cual es absurdo, porque en ese caso no serían leyes, y cuando se realizan los experimentos correspondientes, se observa que siempre se cumplen.
Nótese que un dios que no viola las leyes de la naturaleza no sería un dios personal, sino un dios universal. El dios personal tiene que interferir, ayudando o castigando a sus criaturas. Está en su naturaleza, así como picar está en la naturaleza del alacrán.
El golpe de gracia para los dioses personales ha sido propinado (involuntariamente) por el método científico y los conocimientos que hemos obtenido gracias a él.El método científico se basa en la evidencia y en la comprobación desapasionada de las hipótesis, y ha probado ser tremendamente eficaz para encontrar la verdad. Una de sus fortalezas es que (a diferencia de las creencias en dioses personales) existe sólo uno. El método científico es -en esencia- el mismo en la Europa del siglo 21, en la Grecia clásica, y en la galaxia de Andrómeda hace mil millones de años. Si alguna vez nos encontramos con alienígenas inteligentes, es casi seguro que vamos a compartir con ellos esta herramienta, pero no las creencias en los mismos dioses personales.
Hace sólo 200 años, no podíamos refutar las historias de dioses personales mediante la ciencia. Actualmente sabemos lo suficiente acerca del Universo como para mandar a estos dioses al baúl de los recuerdos.
Veamos cómo se derrumban las características esenciales de los dioses personales ante los conocimientos científicos actuales. (Voy a tener que repetir algunos argumentos ya expuestos en artículos anteriores, que tocan temas similares).
Dios creó el Universo para nosotros
El Universo contiene unos 100.000 millones de galaxias, cada una compuesta por unos 100.000 millones de estrellas. Es decir, el número aproximado de estrellas es ¡un 1 seguido de 22 ceros! ¿Para qué creó Dios tantas estrellas? Si el objetivo era el ser humano, ¡con 1 estrella (el Sol) habría bastado! El resto no nos sirve de nada. Y si la idea era iluminar el cielo nocturno, habría bastado con algunos centenares. A simple vista no podemos ver más. ¿Para qué crear 10.000 millones de millones de millones de estrellas?
El Sistema Solar contiene 8 planetas, alrededor de 150 lunas, miles de asteroides y millones de cometas. Los asteroides y los cometas impactan la Tierra de vez en cuando, provocando extinciones masivas. Las 150 lunas no nos sirven para nada (excepto la nuestra) y el único planeta útil es Júpiter, porque a veces atrapa cometas peligrosos. Así que ¿para qué crear tanta basura y tantos cuerpos peligrosos si el único objetivo éramos nosotros?
Se sabe ahora que el Universo tiene unos 13.700 millones de años de antigüedad, la Tierra unos 4.600 millones, y el ser humano moderno (homo sapiens), unos 100.000 años. Así que Dios habría creado el Universo, esperado unos 9.000 millones de años, creado la Tierra, esperado unos 4.600 millones de años y luego creado el ser humano. Parece bastante absurdo, ¿no es cierto? ¿Porqué perder tantos miles de millones de años, si el objetivo final éramos nosotros?
El Sistema Solar contiene 8 planetas, alrededor de 150 lunas, miles de asteroides y millones de cometas. Los asteroides y los cometas impactan la Tierra de vez en cuando, provocando extinciones masivas. Las 150 lunas no nos sirven para nada (excepto la nuestra) y el único planeta útil es Júpiter, porque a veces atrapa cometas peligrosos. Así que ¿para qué crear tanta basura y tantos cuerpos peligrosos si el único objetivo éramos nosotros?Se sabe ahora que el Universo tiene unos 13.700 millones de años de antigüedad, la Tierra unos 4.600 millones, y el ser humano moderno (homo sapiens), unos 100.000 años. Así que Dios habría creado el Universo, esperado unos 9.000 millones de años, creado la Tierra, esperado unos 4.600 millones de años y luego creado el ser humano. Parece bastante absurdo, ¿no es cierto? ¿Porqué perder tantos miles de millones de años, si el objetivo final éramos nosotros?
Hace sólo 2 siglos no sabíamos casi nada de lo expuesto anteriormente, y la hipótesis de un dios que había creado el Universo para nosotros hacía 6.000 años no se contradecía con la evidencia. Actualmente parece un cuento para niños, pero sorprendentemente, millones de adultos todavía creen en él.
Pero ahora sabemos que evolucionamos a partir de un tronco común. La prueba está en los fósiles, en los cuerpos de los seres vivos y más recientemente, en el ADN, el cual confirma la teoría de Darwin.
Dios creó a los seres humanos y a los animales, dotando a los primeros de alma
Antes se pensaba (con cierta base) que dios había creado a los humanos y a los animales por separado. Después de todo parecemos muy diferentes y superiores a los animales. Esa diferenciación clara de origen permitía además que nosotros tuviésemos "alma" y los animales no, dándonos a nosotros la capacidad de continuar viviendo después de la muerte del cuerpo.Pero ahora sabemos que evolucionamos a partir de un tronco común. La prueba está en los fósiles, en los cuerpos de los seres vivos y más recientemente, en el ADN, el cual confirma la teoría de Darwin.
La similitud del ADN de hombres y chimpancés es cercana al 98%, y muchos errores del ADN son los mismos. Es obvio que tenemos antepasados comunes, de los cuales heredamos hasta las secuencias defectuosas. La otra explicación sería que Dios es un creador chapucero que copia el ADN, ¡incluyendo los errores!Otra evidencia está en el hecho de que aproximadamente el 99% de las especies que alguna vez han existido ya se han extinguido. Eso nos llevaría a concluir que Dios es un creador torpe que se entretiene experimentando con sus criaturas, y se equivoca la mayor parte de las veces. Absurdo.
Otra evidencia está en nuestros defectos de “diseño”, que no se compadecen con un creador celestial sabelotodo. Por ejemplo:
- Respiramos y nos alimentamos por el mismo conducto. Como consecuencia de esta característica, miles de personas se ahogan con comida al año, incluyendo niños inocentes. Las ballenas y los delfines tienen conductos distintos, y no tienen ese problema.
- La uretra masculina pasa por el interior de la próstata. Con la edad la próstata crece, presionando la uretra, y dificultando la micción. (Cualquier plomero sabe que no debe hacer pasar una manguera por dentro de un cuerpo que puede comprimirla).
- El nervio óptico sale por la parte anterior de la retina, creando un punto ciego. Los calamares ven mejor que nosotros, ya que en ellos el nervio óptico sale por la parte posterior de la retina.
Así que cuesta creer que los animales y nosotros hayamos sido diseñados por una especie de ingeniero celestial omnisciente.Por otro lado, la teoría de la evolución de las especies explica perfectamente los antecedentes expuestos anteriormente, y no requiere de intervención divina alguna.
Y lo que es peor para los creyentes, la evolución gradual de las especies, incluyendo la lenta y progresiva transformación de homínidos en humanos, es incompatible con la existencia del alma en los humanos (ya que un animal sin alma no podría dar a luz a un humano con alma), y por ende, con la ilusión de la vida eterna.
Dios escucha oraciones y a veces cura enfermedades
Las curaciones "milagrosas" siempre dejan lugar para la duda. Algunos enfermos se curan inexplicablemente de cáncer o de leucemia, pero como la ciencia médica no lo sabe todo acerca del cuerpo humano, siempre queda la posibilidad de que la curación se haya debido a algún mecanismo natural desconocido para la medicina actual.¿Qué tipo de curación milagrosa sería irrefutable? Un amputado a quien le creciese de nuevo un brazo o una pierna. Pero nunca se ha demostrado que haya ocurrido. Existen 3 posibilidades:
1.- Dios no es capaz de curar amputaciones. No puede ser. Dios es todopoderoso.
2.- Dios detesta a los amputados y no los cura. Absurdo.
3.- Las curaciones milagrosas no existen (y Dios tampoco). La más probable.
Dios causa cataclismos naturales cuando se enoja
Posiblemente los cataclismos más notorios sean los terremotos, que a veces desencadenan maremotos como el del 2005 en el océano Indico, que mató a unas 250.000 personas, incluyendo a miles de niños inocentes.Ahora sabemos que los epicentros de los sismos se ubican generalmente en los puntos donde se tocan las placas tectónicas, las cuales se mueven lentamente, presionándose entre sí. Basta con observar en un mapa la ubicación de los epicentros de algunos centenares o miles de sismos para ver el patrón.
Los mapas de epicentros muestran que se han producido muchos sismos en la costa Oeste de América (Norte y Sur) y muy pocos en la costa Este. ¿Es que acaso la gente de la costa Este es más piadosa y la de la costa Oeste más pecadora?
Claramente los cataclismos son fenómenos naturales. No hay intervención divina.
CONCLUSION
Se puede concluir que las características que se asocian normalmente a los dioses personales son incompatibles con los conocimientos científicos actuales basados en la evidencia, y con el sentido común. Las funciones que se les atribuían (más o menos justificadamente) hace sólo un par de siglos, se explican ahora en forma totalmente natural.
Sólo queda la duda en lo referente al inicio del Universo, pero ése punto es cubierto por el dios universal, que ya fue despachado antes.
En resumen:
- El dios universal podría existir o no, pero podemos ignorarlo.
- El dios personal es una invención de los seres humanos, y podemos olvidarlo.
En lugar de perder el tiempo con historias falsas inventadas por otros, propongo que aprendamos ciencia, ya que ha demostrado ser más certera y más poderosa que la idea de dios, y que aprovechemos al máximo esta vida terrenal, la única que jamás tendremos.