27 de agosto de 2009

3.- Las religiones en el siglo XXI: un lastre para la humanidad


Todos hemos visto insectos nocturnos volando en círculos alrededor de luces artificiales. Se cree que estos animales se adaptaron durante millones de años a orientarse posicionando la luz de la luna a un costado de su cuerpo, lo que les permite volar en una línea más o menos recta.

Pero hace algunos siglos los seres humanos incorporamos luces artificiales a su mundo, y los insectos no han tenido tiempo para adaptarse. Como estas luces están mucho más cerca que la luna, el insecto vuela en círculos.

Algo parecido sucede con el cerebro humano y las religiones...

EL CEREBRO EVOLUCIONA
El ser humano moderno (homo sapiens) tiene unos 100.000 años de antigüedad, equivalente a unas 5.000 generaciones.
Durante ese largo período, nuestros antepasados lucharon para sobrevivir en un mundo hostil, amenazados por catástrofes naturales, hambre, enfermedades y depredadores, aprovechando la única ventaja que poseían frente a los animales y a la naturaleza hostil: el cerebro humano.
El cerebro humano no es una máquina creada en un momento. Esto resulta evidente cuando se abre el cerebro y se observa que está formado por capas. En el interior se encuentra un cerebro de reptil (antepasado remoto nuestro) con sus instintos básicos de supervivencia, territorialidad y reproducción. En el exterior está la corteza cerebral, responsable de nuestro pensamiento superior.

La evidencia anterior demuestra que nuestro cerebro ha estado evolucionando durante eones, adaptándose a las condiciones cambiantes del entorno, para maximizar nuestras probabilidades de supervivencia.


EVOLUCIONAMOS PARA CREER EN DIOSES
Las 5.000 generaciones de seres humanos que nos precedieron vivieron en pequeños grupos, prácticamente indefensos frente a los fenómenos naturales, las enfermedades y los depredadores.
Durante la noche miraban el cielo, y se imaginaban que esos puntitos luminosos que veían eran fogatas de cazadores lejanos, pero superiores a ellos, ya que vivían en el cielo. Algunos de esos puntos se movían (los planetas) lo que les confería poderes especiales.

La ignorancia respecto del mundo natural los llevó a inventar dioses, a los cuales había que adorar para lograr favores tales como protección frente a las amenazas del entorno, curación de las enfermedades, alimento, etc.

Algún miembro de cada grupo, más imaginativo y carismático que el resto, le asignaba características específicas a estos seres sobrenaturales y convencía al grupo de lo que -con el paso de las generaciones- se convertirían en "verdades reveladas". Esos sujetos son los antecesores de los actuales pastores, sacerdotes, rabinos, clérigos, etc. De ahí que cada cultura tenga dioses distintos, e historias diferentes. La existencia de centenares de dioses y religiones que se contradicen entre sí es evidencia sólida de que han sido inventadas.

Las creencias en seres superiores ayudaron a mantener el orden en esos pequeños grupos y a aumentar sus probabilidades de supervivencia. Es fácil imaginar conflictos entre homínidos mucho más antiguos (de alrededor de 1 millón de años) motivados por territorio, alimento o acceso a las hembras, que terminaban con heridas que se infectaban mortalmente.

Las creencias en normas provenientes de dioses ayudaron a los grupos de humanos primitivos más recientes a contener sus impulsos animales y a sobrevivir. Aquellos grupos con creencias más marcadas tenían más posibilidades de perdurar y de dejar descendencia. Con el tiempo, nuestros cerebros desarrollaron un área específica que se asocia a las creencias religiosas.

La evidencia al respecto es contundente: si se le aplican a una persona pequeños impulsos eléctricos en la zona correcta del cerebro, entra en un estado de trance místico. Es un asunto puramente fisiológico.

Los epilépticos experimentan durante sus ataques verdaderas "tormentas eléctricas cerebrales" que estimulan esas zonas. Como consecuencia de esta patología, muchos epilépticos son profundamente religiosos.

Nuestros cerebros están preprogramados por la evolución para creer en dioses.

Lamentablemente, esa característica heredada de nuestros ancestros remotos juega ahora en contra nuestra, así como las luces artificiales desorientan a los insectos nocturnos...

LAS CREENCIAS RELIGIOSAS JUEGAN AHORA EN CONTRA NUESTRA
Cuando el hombre pasó de vivir en pequeñas comunidades que no se interferían entre sí a vivir en tribus, y luego en naciones, las religiones contribuyeron a intensificar los conflictos culturales y territoriales. Estos problemas continúan hasta el día de hoy. Los conflictos entre cristianos y musulmanes en África, entre protestantes y católicos en Irlanda, entre musulmanes y judíos en el Medio Oriente, entre los hindúes de la India y los musulmanes de Pakistán, se deben en gran medida a motivos religiosos.

En algunos casos las iglesias alcanzaron el poder total, e impusieron sus dogmas sobre los habitantes de los países que gobernaban. Esto ocurrió con el catolicismo durante la Edad Oscura, y ocurre hasta el día de hoy en muchos países islámicos.

En los países actuales con una gran masa católica (como muchos de América Latina) o cristiana fundamentalista (como Estados Unidos), los líderes religiosos constantemente presionan para que se legisle de acuerdo con sus dogmas, forzando a todos los ciudadanos a obedecer normas basadas en supersticiones carentes de evidencia.

Las religiones organizadas hacen todo lo posible por inculcar sus dogmas en las mentes vulnerables de los niños, para formar futuras generaciones de incondicionales, que les den la base necesaria para mantener su poder e influencia en la sociedad.
El proceso de adoctrinamiento de niños y adultos se lleva a cabo mediante la repetición constante de plegarias, aprovechando el natural miedo a la muerte de sus víctimas. Basta ver a los musulmanes repitiendo una y otra vez "Alllaaa, Alllaaa...", o a los cristianos "Padre nuestro que estás en los cielos..." para confirmar que se trata de un proceso de lavado de cerebro.

Una evidencia de que muchas personas han sido víctimas de dicho proceso, es la reacción emocional descontrolada que experimentan cuando alguien critica sus creencias. En lugar de considerar siquiera por un minuto la posibilidad de estar equivocados, reaccionan en forma violenta, negándose a escuchar más, o insultando al que osa dudar de sus creencias.

Algunas religiones organizadas han acumulado una larga lista de atropellos y crímenes contra la humanidad.

En el prontuario del Islam se incluye:
  • la infame opresión de las mujeres, incluyendo la mutilación genital de las jóvenes en Africa
  • la ejecución de los "apostatas"
  • la persecución a muerte de periodistas y escritores porque los han "ofendido"
  • el terrorismo suicida, que ahora busca hacerse de armas de destrucción masiva.
En el prontuario del Cristianismo se incluye:
  • la matanza de moros durante las cruzadas
  • la tortura y quema de miles de "herejes" en la hoguera por parte de la "Santa Inquisición"
  • el secuestro de niños judíos a sus familias por parte del Vaticano, porque habían sido (accidentalmente) "bautizados" y por lo tanto "convertidos"
  • el terror infundido a muchos niños pequeños (hasta el día de hoy) con la infame amenaza del "infierno"
  • la prédica criminal en Africa acerca de que el uso del preservativo es "pecado", en un continente cuyos habitantes mueren de SIDA como moscas
  • la obstinada oposición a los avances científicos, porque contradicen a las Escrituras
  • la estúpida resistencia al uso de los métodos anticonceptivos, en un planeta sobrepoblado, y amenazado por la escasez de agua dulce y de alimento.
Algunos de los perjuicios más monumentales que pronto sufriremos todos los habitantes del planeta son las consecuencias del calentamiento global originado por las emisiones de CO2, tales como catástrofes climáticas, escasez de agua dulce, y ciudades costeras inundadas por el mar.

Estados Unidos es uno de los principales emisores de CO2 y uno de los pocos países que no quiso comprometerse a limitar sus emisiones. Hasta hace poco era gobernado por cristianos fundamentalistas, educados en el Sur, donde se les inculca de tal forma la Biblia cuando niños, que un alto porcentaje de ellos todavía cree que la Tierra fue creada hace 6.000 años, y que en pocas décadas más, Cristo bajará del cielo entre rayos y truenos, llevándose a los buenos, y mandando al Infierno a los malos.

Así que ¿para qué preocuparse por el calentamiento global? ¡Nunca nos va a afectar, porque el mundo se va a acabar antes!

Es esta clase de razonamiento torpe y criminal el que debemos desterrar de nuestras mentes.

LA ETICA Y LA MORAL
Muchos creyentes justifican su creencia en dioses argumentando que las normas morales y éticas que caracterizan a una persona decente sólo pueden provenir de un ser superior. Pero ese argumento es falso.

En realidad sólo hace falta cumplir con lo que se conoce como la "regla de oro", y que en esencia dice: "Trata a los demás como querrías que ellos te tratasen". Este principio (común a muchas culturas y religiones) nos lleva a concluir que robar es malo, asesinar es malo, violar es malo, engañar es malo, y que es bueno ser amable, generoso, etc. En resumen, nos dice cómo ser una persona "decente". No hace falta creer en seres sobrenaturales para ser decente.

De hecho resulta denigrante para un ser humano aceptar que las reglas de decencia provienen de un ser superior. Implica aceptar que somos tan limitados, que no podemos darnos cuenta por nosotros mismos acerca de qué está bien y qué está mal, y que necesitamos que un dictador celestial (como el Dios del Antiguo Testamento) nos lo indique.

Concluyo citando a Albert Einstein.

La conducta ética de un hombre debería basarse en realidad en la compasión, la educación y los lazos y necesidades sociales; no hace falta ninguna base religiosa. Triste sería la condición del hombre si tuviese que contenerse por miedo al castigo y por la esperanza de una recompensa después de la muerte.

Amén.

7 de agosto de 2009

2.- Los cristianos creen en un dios imaginario


Siempre me ha llamado la atención la enorme cantidad de gente que todavía profesa una religión y que persiste en sus antiguas creencias, a pesar de que se contradicen con los conocimientos científicos actuales basados en la observación y en la evidencia.


Supongo que se debe a que las religiones se inculcan durante la niñez, lo que crea en las inocentes víctimas un lazo duradero de lealtad con las ideas que les graban en sus cerebros infantiles, haciéndoles repetir una y otra vez oraciones que no entienden.

Pero una vez que la persona madura y comienza a pensar en forma independiente, debiera cuestionar las enseñanzas que recibió en la infancia y rechazar aquellas que no tienen sentido. De otra forma, se frena el progreso de la humanidad.

A modo de ejemplo, voy a contrastar algunas de las creencias asociadas al cristianismo con los conocimientos y la evidencia de que disponemos actualmente.

(Los argumentos siguientes son similares a los del artículo "Podemos olvidarnos de la idea de Dios", pero están adaptados al Cristianismo).


Creencia 1: Dios creó el Universo para nosotros y envió a su Hijo a salvarnos.

El Universo contiene unos 100.000 millones de galaxias, cada una compuesta por unos 100.000 millones de estrellas. Es decir, el número aproximado de estrellas es ¡un 1 seguido de 22 ceros! ¿Para qué creó Dios tantas estrellas? Si el objetivo era el ser humano, ¡con 1 estrella (el Sol) habría bastado! El resto no nos sirve de nada. Y si la idea era iluminar el cielo nocturno, habría bastado con algunos centenares. A simple vista no podemos ver más. ¿Para qué crear 10.000 millones de millones de millones de estrellas?

El Sistema Solar contiene 8 planetas, alrededor de 150 lunas, miles de asteroides y millones de cometas. Los asteroides y los cometas impactan la Tierra de vez en cuando, provocando extinciones masivas. Las lunas no nos sirven para nada (excepto la nuestra) y el único planeta útil es Júpiter, porque a veces atrapa cometas peligrosos. Así que ¿para qué crear tanta basura si el único objetivo éramos nosotros, sus hijos predilectos?

Se sabe que el Universo tiene unos 13.700 millones de años de antigüedad, la Tierra unos 4.600 millones, y el ser humano moderno (homo sapiens), unos 100.000 años.

Así que Dios habría creado el Universo, esperado unos 9.000 millones de años, creado la Tierra, esperado unos 4.600 millones de años, creado el ser humano, esperado unos 100.000 años (5.000 generaciones de seres humanos) y luego, hace sólo 2.000 años (100 generaciones), se habría inquietado al observar a tantos pecadores, se habría rascado la cabeza, y no habría encontrado mejor solución que mandar a su hijo a hacer unos cuantos trucos de magia y a sermonear a una tribu de analfabetos en la zona de la actual Palestina, ignorando a otras civilizaciones más avanzadas de la época, tales como los egipcios y los chinos, que ya sabían leer y escribir (1), (2).

Parece bastante absurdo, ¿no es cierto? ¿Porqué perdió Dios tanto tiempo? ¿Porqué no ayudó a las 5.000 generaciones de humanos anteriores a Jesús? 

¿Porqué ignoró al resto del mundo hace 2000 años y sólo ayudó a los que vivían en la zona de la actual Palestina? Jesús podría haber hecho un tour por América del Norte y del Sur (bien pobladas hace 2000 años), Europa, África, Asia y Oceanía. Todos los habitantes de este planeta somos hijos de Dios, ¿o no?

(1) Este planteamiento se atribuye a Christopher Hitchens.
(2) Parece que Jesús también era analfabeto, porque no tenemos nada escrito por él.


Creencia 2: Dios creó al hombre y a los animales por separado, y al hombre le dio un alma eterna.

Se sabe que alrededor de un 99% de las especies que han existido, se han extinguido. Así que si Dios ha creado las distintas especies, parece que se dedica a experimentar, con una tasa de éxito bastante baja, lo que no habla muy bien de sus capacidades como creador.

Por otro lado, cuando se analizan las instrucciones del código genético humano, se encuentra que es idéntico en alrededor de un 98% al de los chimpancés. La similitud incluye un alto porcentaje de instrucciones inútiles, las cuales nunca se ejecutan.

Las instrucciones inútiles son como líneas comentadas en el código fuente de un programa computacional. Alguna vez se ejecutaban, pero posteriormente el programador se dio cuenta que era preferible anularlas, así que las comentó, pero no las eliminó, por si acaso le volvían a servir más adelante.

Cuando uno observa un código fuente con muchas instrucciones comentadas, naturalmente piensa que el programador era chambón (o que estaba muy apurado). Bueno, ¡el "código fuente" de nuestro ADN es así!

Así que Dios era un chambón a la hora de crear ADN. Y flojo además, porque hizo un copy-paste del código del chimpancé para crear el del ser humano (o al revés) y luego le hizo un 2% de cambios. Absurdo, ¿no?
En cambio, la explicación de que los hombres y los chimpancés evolucionamos en forma natural a partir de un antepasado común es mucho más lógica y simple. En el ADN de ese antepasado común habrían estado presentes las instrucciones inútiles, y todavía están en nosotros y en los chimpancés, simplemente porque no hacen daño.

Ahora, si evolucionamos en forma gradual desde un antepasado común con los chimpancés, no veo cómo nosotros podríamos tener alma, y los chimpancés no. El alma no aparece de a poco. No se puede tener un 5% de alma.

Otra posibilidad es que los chimpancés también tengan alma, pero entonces porqué no los gorilas, o los perros, o los ratones, o las arañas, o los ácaros, o las bacterias... (ridículo, ¿o no?).

Así que llegamos a que Dios no nos creó, y a que no tenemos alma.


Creencia 3: Dios escucha nuestras plegarias, y de vez en cuando hace milagros, sanando enfermos.

En realidad, las "curaciones milagrosas" siempre dejan lugar para la duda. La gente se cura en forma "milagrosa" de cáncer o de leucemia, pero como la ciencia médica no lo sabe todo acerca del cuerpo humano, siempre queda la posibilidad de que la curación se haya debido a algún mecanismo natural desconocido para la medicina actual. Si la ciencia médica no puede explicarlo ahora, no significa que sea sobrenatural; perfectamente podría explicarlo mañana.

¿Qué tipo de curación milagrosa sería irrefutable? Un amputado a quien le creciese de nuevo un brazo o una pierna. Pero este tipo de curación nunca ocurre.

Existen 3 posibilidades: 
1.- Dios no es capaz de curar amputaciones. No puede ser; Dios es todopoderoso. 
2.- Dios detesta a los amputados y no los cura. Absurdo.
3.- Las curaciones milagrosas no existen (y Dios tampoco). La más probable.


Creencia 4: Dios nos creó, es bondadoso, nos ama, y nos pide que tengamos fe en él. Los que crean en él se salvarán, y los que renieguen de él se perderán para toda la eternidad.

Si Dios nos creó, nuestro cerebro es un regalo qué él nos dio. Podemos analizar y entender el mundo que nos rodea gracias a la materia gris que Dios puso en nuestras cabezas.

Pero este dios, después de crear el Universo y a nosotros, ocultó toda evidencia de su propia existencia, y ahora demanda que tengamos fe en él. Es decir, quiere que creamos en él a pesar de que no existe evidencia de su existencia. Si un ser humano racional –usando el cerebro que él le dio- llega a la conclusión lógica de que él no existe, ¡lo condena al infierno por toda la eternidad!

Otra forma de plantearlo sería así: Dios nos da un cerebro capaz de razonar, prepara el infierno para recibir a los incrédulos, se oculta totalmente y envía al infierno a los que no creen en él.

Claramente, si dicho dios existe, es un dios traicionero y perverso.

Es decir, la hipótesis cristiana de la existencia de un dios bondadoso, que nos creó, que se preocupa de nosotros, y que nos pide que tengamos fe en él, es insostenible.

Pero la exigencia de fe es funcional a los representantes de este dios (sacerdotes, pastores, etc.).


Resumen
  • El Universo es demasiado grande como para haber sido creado para nosotros.
  • El Universo es demasiado antiguo como para haber sido creado para nosotros.
  • Jesucristo no pudo haber sido enviado por Dios a salvarnos, porque ignoró a miles de generaciones anteriores de seres humanos, además de los seres humanos que poblaban la mayor parte del planeta cuando vivió.
  • Evolucionamos junto a los animales a partir de antepasados comunes. Dios no tuvo nada que ver en nuestra "creación".
  • La evolución gradual de las especies torna inviable la hipótesis del alma, y por lo tanto de la vida eterna.
  • Las curaciones milagrosas no existen. Por lo tanto, Dios no responde plegarias.
  • La supuesta bondad de Dios no puede ser cierta, ya que nos exige que seamos esclavos mentales.
  • La exigencia de tener fe es muy conveniente para los "representantes" de Dios.  

Conclusión

El Dios de los cristianos es una invención del ser humano.